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Jesucristo Superstar
Escrito por Barry Lyndon   
Martes, 17 de Febrero de 2009


Valoración espectadores: 8.50

Jesucristo Superstar (Norman Jewison, 1973)

Valoración de VaDeCine.es: 8

ImageTítulo original: Jesus Christ Superstar
Nacionalidad: Estados Unidos
Año: 1973 Duración: 103 min.
Dirección: Norman Jewison
Guión: Melvyn Bragg & Norman Jewison (Musical: Tim Rice & Andrew Lloyd Webber)
Fotografía: Douglas Slocombe
Música: Tim Rice & Andrew Lloyd Webber
Intérpretes: Ted Neeley (Jesucristo), Carl Anderson (Judas), Yvonne Elliman (Magdalena), Barry Dennen (Pilatos), Bob Bingham (Caifás), Larry Marshall (Simón), Josh Mostel (Herodes).

Trailer


Siempre he sentido una profunda atracción por la figura de Jesús. Opinarán que esto no tiene nada de particular, el Mesías cuenta con millones de seguidores desde hace más de veinte siglos. No obstante, en mi persona se da la circunstancia de ser un ateo convencido. Es más, incluso su veracidad como personaje histórico me genera ciertas dudas, incapaces, sin embargo, de apartarme del mensaje y su carisma. Ficticio o no, tal cuestión no tiene importancia. Hablamos de un héroe de sabia moral, sin fisuras; un eterno incomprendido, al que ni tan siquiera la Iglesia hace justica, escupiendo sobre su memoria durante centurias de barbaries cometidas en su nombre.

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Pero retrocedamos cuatro décadas desde hoy. Tras el Concilio Vaticano II se entiende la necesidad de cambios en la desfasada metodología evangélica. La juventud, cada vez más apartada de la Iglesia, abraza sin embargo los mismos ideales de paz y amor, aunque lejos de los templos. El movimiento hippie es un fenómeno mundial, y de repente, sin pretenderlo, surge la perfecta fusión en Broadway en 1970: Jesucristo Superstar. “El retorno del Rey” que necesitaban unos y otros. Sólo la corriente más carca y menos inteligente del cristianismo rechaza el popular musical. El resto entiende el enorme favor que Tim Rice y Andrew Lloyd Webber realizaron con su ópera rock. De la posterior adaptación al cine sobran comentarios acerca de su espectacular difusión. Incluso afirman que el propio Pablo VI comentó: "ojalá hubiéramos sido capaces de poner en escena una publicidad tan poderosa de Cristo". La siempre superviviente religión católica, muy avispada, no dejó tampoco escapar este tren. De su enésima reinvención toda una generación puede dar fe: ¿quién no recuerda la decoración de estancias de catequesis, seminarios y demás lugares de captación durante años? La silenciosa influencia es evidente.

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Rodada en Israel en 1973, la cinta de Norman Jewison capta la esencia. Su polvorienta y minimalista ambientación, entre ruinas y andamios, logra crear la atmósfera perfecta para su desarrollo. Es más, la “moderna” estética hippie encajaría con el desprendimiento material predicado por Jesús. La comunión de conceptos resulta impecable. Así, arranca el film con un autobús repleto de ilusionados actores llegando al desierto. Allí, durante la obertura, preparan la representación teatral que, al aire libre, conformará la exacta traducción de esta obra de Broadway a la gran pantalla. El rock, los prodigiosos cambios de registro de sus talentosos intérpretes y un cierto sabor góspel campan enérgicamente en sus soberbias canciones. Una espectacular colección de grandes composiciones, convertidas en superéxitos, como las inolvidables I Don’t Know How To Love Him, Hosanna, Superstar, o aquel simpático número de charleston King Herod's Song, entre otros.

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Ambientada en los últimos días de Jesús, más allá de su acierto estético y loable trabajo lírico-escénico, donde realmente encontramos la grandeza de sus piezas musicales es en la letra de Tim Rice. Su magnífico e inteligente libreto conforma un guión, enteramente cantado, capaz de tratar las figuras de Judas, Pilatos o Caifás lejos de la ligereza habitual. Una profunda exposición política sobre las motivaciones de los implicados en la muerte de Cristo: la confusión del traidor, el escaso carácter del timorato gobernador romano y las hábiles maniobras del sumo sacerdote judío. Todo tiene su razón de ser. Cada secuencia encaja armónicamente. La incomprensión e impotencia son palpables. La politización del predicador se torna crucial y los acontecimientos son imparables ante el enigmático sacrificio de Jesús. Una emotiva entrega desgarradoramente plasmada en el tema más potente de la composición, Gethsemane, donde éste se pregunta y nos plantea con nervio el porqué de su pasión y muerte. Una cuestión que, paradójicamente, no todo cristiano resuelve con la soltura presumible. Probablemente una visita a esta cinta les resulte más ilustrativa sobre la figura de Cristo que su misa dominical. Desde estas líneas, decididamente, invito a probar. 

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Comentarios (4)
  • Mr. Sandman

    A mí me gusta, pero me recuerda siempre que la veo a La vida de Brian, jajajaja! :D

  • barry lyndon

    Bueno, aunque La vida de Brian es posterior, en concreto de 1979..ojo. Lo cual no quita que tú kizás la vieses antes y cada vez que revises J.C. Superstar te venga a la cabeza el cachondeo de Brian.

  • Mr. Sandman

    Nonono, si puede ser una anterior a la otra, pero me recuerdaN, jijiji.

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