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El clan de los sicilianos
Escrito por Mr. Sandman   
Miércoles, 12 de Noviembre de 2008


Valoración espectadores: 7.50

El Clan de los Sicilianos (Henri Veerneuil, 1969)

Valoración de VaDeCine.es: 7

ImageTítulo original: Le clan des siciliens
Nacionalidad: Nacionalidad
Año: 1969 Duración: 121 min.
Dirección: Henri Verneuil
Guión: Jose Giovanni, Henri Verneuil, Pierre Pelegri (Basado en la novela de Auguste LeBreton ) 
Fotografía: Henri Decae
Música: Ennio Morricone
Intérpretes: Alain Delon (Roegr Sartet); Jean Gabin (Vittorio Malanese); Lino Ventura (Inspector Le Goff); Irina Demick (Jeanne Malanese)
Trailer

 

Coppola ya estaba a punto de empezar a rodar cierta epopeya sobre la mafia italiana llamada El padrino cuando se estrenó El Clan de los Sicilianos, allá por 1969. El hecho de tratarse de un relato sobre mafiosos podría llevar a algunos a pensar que tal vez existan ciertos paralelismos entre ambas, cuando no hay nada más lejos de la realidad. La épica de aquella se torna aquí en ritmo y ligereza, convirtiéndose en una película de aventuras, sin ánimo de profundizar practicamente nada (aunque alguna cosita hay). Los protagonistas son un delincuente peligroso y una banda de maleantes, pero son aventuras al fin y al cabo.

Un malhechor, ladrón, asesino y mujeriego (una joyita llamada Alain Delon, increíblemente atractivo y que cautiva al espectador nada más verlo) se ve envuelto en negocios con los mafiosos italianos, lo cual le llevará aun juego de trampas y engaños de los que le será difícil salir. Todo contado con gran sentido del ritmo (una calma tensa que se dispara en algunos momentos) y sobre todo con gran sentido de la estética, ya que toda la cinta está salpicada por el diseño de producción pop sesentero que tanto ha estado de moda últimamente (hasta que volvieron los puñeteros ochentas). Gafas gigantes, muebles de colorines, vestiditos cortos...una delicia que sin embargo no entorpece ni molesta ya que no hace falta demostrar nada, es lo que había en la época y punto. Forma parte del encanto de esos años y por lo tanto no debería ser tomado demasiado en cuenta a la hora de valorar la película, al igual que el horroroso diseño del futuro setentero de La naranja mecánica no debería servir para fustigar a Kubrick. Aún así, esto unido a la clase que derrocha Monsieur Delon y, por qué no decirlo, lo guapas y resultonas que son las actrices, envuelven el producto en una halo de glamour que, si bien le quita un poco de credibilidad como cinta de gánsters, se lo da en forma de entretenimiento y disfrute de los sentidos, que es, al final, lo que se pretendía.

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Un triángulo no precisamente amoroso


La cinta no puede tener un arranque mejor, ya que lo hace con una escena trepidante (ojo, trepidante de los años 60, esto no es un videoclip de Guy Ritchie) y ciertamente estimulante con la que nos metemos en la acción inmediatamente, se nos presenta a los personajes y se nos da la información necesaria para seguir el resto de los hechos sin muchos quebraderos de cabeza. Una declaración de intenciones y un gran acierto argumental. Además, otro elemento nos ayuda a involucrarnos aún más, la banda sonora de Ennio Morricone, la cual se pega al celuloide en el oído del espectador para no separarse nunca más, tal y como casi siempre ocurre con el compositor italiano.

Poco a poco se va perdiendo un tanto el fuelle ya que el argumento se estira demasiado hasta el golpe final, el cual cierra la película con gran nivel, eso si. Sin embargo, existen detalles que hacen que se mantenga el interés (o por lo menos no se caiga en el aburrimiento) hasta que llega el último acto, como por ejemplo esas escenas semi-eróticas que aquí atribuiríamos al destape bastantes años después, las pinceladas sobre el funcionamiento de La Familia que se dejan entrever o las tensiones con cierto toque Hitchcock que salpican la segunda parte del metraje. El aeropuerto romano tal y como se retrata aquí bien podía haber servido de huida para cualquiera de los falsos culpables del orondo realizador inglés.

Pecando de un metraje un tanto excesivo, por lo cual el espectador se puede cansar de preocuparse de los personajes, El clan de los sicilianos procura entretenimiento de alto nivel con personajes de la más baja calaña, como si la peor de las comidas pudiera saber a gloria envuelta en papel de plata y servida por Ferrán Adriá. Yo, sin duda, repetiría.

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