VaDeCine.es: Tu magazine on-line sobre cine con críticas, entrevistas y artículos.

     
Tiro en la cabeza
Escrito por Dr. Manhattan   
Jueves, 09 de Octubre de 2008


Valoración espectadores: 4.75

Tiro en la cabeza (Jaime Rosales, 2008)

Valoración de VaDeCine.es: 7.5

Póster de Tiro en la cabezaTítulo original: Tiro en la cabeza
Nacionalidad: España
Año: 2008 Duración: 84 minutos
Dirección: Jaime Rosales
Guión: Jaime Rosales
Fotografía: Óscar Durán
Montaje: Nino Martínez Sosa
Intérpretes: Ion Arretxe (Ion), Lara (Íñigo Royo), Garbiñe (Jaione Otxoa), Susana (Ana Vila), Asun (Asun Arretxe), Ane (Nerea Cobreros), Amigo (José Ángel Lopetegui), Trapero (Iván Moreno), Maqueda (Diego Gutiérrez), Stephanie (Stephanie Pecasta)
Página web
Trailer


Ha habido en el cine muchas formas de acercarse a un tema tan delicado como es el terrorismo, particularizando en el que tenemos la desgracia de sufrir los españoles, el de la banda terrorista ETA. Una de las películas más recordadas, Yoyes (Helena Taberna, 2000), se aproximaba al conflicto adoptando una postura mitómana con la figura del etarra (en este caso una mujer, la que da nombre a la cinta, interpretada por Ana Torrent); también centrándose en la particular idiosincrasia de un contrariado terrorista -Carmelo Gómez-, tenemos a la premiada Días contados (Imanol Uribe, 1994); en el lado opuesto, podríamos enmarcar una película como El lobo (Miguel Courtois, 2004), donde se glorifica el sacrificio del agente en pro de la lucha contra la banda. Todas ellas son obras de ficción, aunque se basen en personajes y hechos reales; ciñéndose a una realidad más palpable, películas documentales como Asesinato en febrero (Eterio Ortega, 2001) o la polémica La pelota vasca, la piel contra la piedra (Julio Médem, 2003), tienden puentes hacia la opinión y el diálogo, si bien la segunda es la única que ofrece testimonios de prácticamente todas las partes implicadas, en lo que supone un enriquecedor collage que ayuda a comprender mejor un problema tan complejo y de difícil solución como éste.

Ahora, el interesante Jaime Rosales se saca de la manga su Tiro en la cabeza, apartándose por completo de todas las anteriores a través de su particular forma de contar las cosas, marcando un punto y aparte en la intrahistoria de este crudo subgénero (si me permiten la licencia).

Jaime Rosales

Cuenta él mismo que descubrió en el periódico la noticia del asesinato a sangre fría de dos jóvenes guardias civiles a manos de sendos etarras en el aparcamiento de un centro comercial de la región francesa de Capbreton, el año pasado. Y dice también que desde aquel preciso instante se sintió en la necesidad de llevar esa terrible historia a la gran pantalla, cuajando el guión en poco tiempo para rodar con no menos celeridad; una necesidad íntima que bien plasmada queda en la gran pantalla de acuerdo a las singulares y minoritarias inquietudes artísticas del realizador.

Rosales filma durante 84 minutos la vida y obra de un asesino de ETA: le vemos en la soledad de un piso, le observamos reunirse y charlar, le acompañamos en una fiesta privada donde conoce a una mujer, presenciamos su flirteo y posterior amarre con la misma, asistimos a su encuentro con unos conocidos que posteriormente descubriremos compañeros de ocupación, nos sobresaltamos cuando su mirada se cruza con la de dos chicos normales y corrientes en una cafetería, nos sobrecogemos cuando les pega un tiro en la cabeza junto a uno de sus compinches y, por último, somos testigos mudos de la rápida huida del espanto.

Ion Arretxe

Pero los hechos anteriores nos los cuenta con su particular estilo: la pausa, el sosiego, la contemplación. Siempre desde la oportuna lejanía, el triunfante director de La soledad nos hace intuir los diálogos, pero nunca escucharlos, porque no podemos, no sabemos intervenir; nos hace espectadores de lujo de la rutinaria vida de la persona, porque al fin y al cabo lo es, pero guarda las distancias, porque su contacto no nos corresponde, no debe hacerlo; incluye a un actor novel para darle vida, porque nos es y nos será un absoluto desconocido cuyo personaje goza de la misma imperfección que él; despoja el relato de innecesarios adornos de estilo, conservando sólo el ruido real, el murmullo callejero, anulando cualquier clase de apunte musical, porque aquí no hay belleza ni debe haberla.

Depura, en fin, la obra, hasta el límite tolerable al espectador dispuesto, al que facilita la más que necesaria reflexión no sólo sobre lo visto sino sobre cómo lo ve. Porque he ahí, en la forma, una intención, una moral que va más allá de prejuicios y costumbres en el acomodado juez que se sienta a mirar sin sensación de profundidad -porque ni siquiera está dispuesto a hacerlo, portador él de la verdad universal-. Existe un intencionado y reconocido arte del encuadre, una manera de planificar que separa la imagen, dividiéndola, cual conflicto tangible, en dos marcos separados por una intersección; una clarividente metáfora visual del sordo diálogo, explicitado en la manera de llevar a la práctica la idea, su idea, de la problemática.

Un problema de la gravedad y urgencia del terrorismo etarra no debe ser reducido a una sola visión, simplista y ejecutora; un asunto así debe ampliar horizontes en lo artístico y capacitar al espectador a una formación reposada e inteligente, que deje ver más allá del muro y la ventana, la situación. Y Jaime Rosales lo sabe.

 

Compartir
Comentarios (2)
  • ffr

    :evil: chingen a su madre culeros

  • rayban  - Dr

    :silly:

    Que te chinguen a ti wei

¡Sólo los usuarios registrados pueden escribir comentarios! Crea tu usuario pulsando este enlace.
 
VaDeCine.es en Twitter VaDeCine.es en Facebook