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Towelhead
Escrito por Agente Cooper   
Domingo, 12 de Octubre de 2008


Valoración espectadores: 5.00

Towelhead (Alan Ball, 2008)

Valoración de VaDeCine.es: 6.5

Towelhead cartelTítulo original: Towelhead (Nothing is Private)
Nacionalidad: U.S.A.
Año: 2008 Duración:114 min
Dirección: Alan Ball
Guión: Alan Ball (Novela: Alicia Erian)
Fotografía: Newton Thomas Siegel
Música: Thomas Newman
Intérpretes: Summer Bishil (Jazzira); Aaron Eckhat (Travis); Peter Macdissi (Rifat); Tony Collette (Melina); Euene Jones III (Thomas); Maria Bello (Gail); Chase Ellison (Zack); Carrie Preston (Evelyn)

Trailer

 

Me sorprende que durante la primera semana de exhibición de Towelhead en EEUU, la sala donde la proyectaban en el cine que frecuento haya estado casi vacía. Eso me comentan a la salida. En mi sesión, vimos la película cuatro personas. La verdad es que no entiendo la ausencia de expectación ante el nuevo proyecto de alguien cuyo nombre es Alan Ball, guionista de American Beauty (Sam Mendes, 1999) y creador de la serie de televisión A dos Metros bajo Tierra (Alan Ball, 2001-2005).

Supongo que el pequeño escándalo que se montó en Toronto hace ya más de un año ha limitado mucho su distribución en Estados Unidos, imponiendo un nombre diferente, Nothing is Private (“towelhead”, es un termino despectivo para referirse a los árabes en Estados Unidos), y retrasando su estreno comercial hasta ahora. Sus números en taquilla lo confirman. Y es que Alan Ball es uno de esos autores que incomoda porque han erradicado la autocensura de su lenguaje artístico. El refugio onanista de un marido hastiado o la relación bella e incestuosa de dos hermanos son algunos ejemplos de esto en su carrera.

En Towelhead, la historia es simple. Vamos a observar el descubrimiento de la feminidad de una chica de 13 años. Niña al principio de la película y mujer al final. El problema para algunos (vean lo que se escribió de la película en medios conservadores) es que ese proceso sea profundamente inusual, envuelva a un pedófilo y, con ello, sirva al director para realizar, como en American Beauty, el retrato de una sociedad enferma.

Hija de un matrimonio roto, Jazmina (Summer Bishil) vive con su madre (Maria Bello) y su nuevo novio (Chris Messina). Cansada de la mala influencia de éste sobre su hija (y de ella sobre él), decide enviarla a vivir con su ex marido Rifat (Peter Macdissi), un estricto padre que ha triunfado socialmente a pesar de su ascendencia libanesa. Será allí, en un ambiente donde la sexualidad es tabú, donde Jazmina empiece a experimentar su florecer sexual.

 

Towelhead 2

 

Como ocurriera en American Beauty, los suburbios de clase media-alta de las grandes ciudades, casa con jardín y garaje propio (esencia del sueño americano), sirven de marco a la historia. Con el permanente común denominador del personaje de Jazmina, el guión está supeditado a tres familias: la de Jazmina y dos familias vecnias. La primera compuesta por el matrimonio de un oficial en la reserva (Aaron Eckhart) con mujer y un hijo, y la segunda constituida por dos jóvenes recién casados.

En un tono mucho más dramático que Bienvenidos a la Casa de Muñecas (Todd Solondz, 1995), referente claro del film, Ball recurre a la paradoja como principal elemento estilístico. La historia transcurre en 1991, durante la guerra del golfo y, sin embargo, suena actual, como si tras casi 20 años siguiéramos siendo igual de retrógrados. El padre de Jazmina es libanés, ha sufrido la discriminación y sin embargo no consiente a su hija la relación con un negro. Además, mientras limita la libertad de Jazmina con el pretexto del decoro de ser mujer, mantiene relaciones completamente superficiales con mujeres delante de su hija sin importarle la incongruencia de su postura. El matrimonio joven, sin hijos, demuestran una madurez infinitamente superior a la del resto de padres de la película. Por último, Travis, el ex oficial se presenta como un padre modélico (deshace los entuertos de su mujer en un par de ocasiones) que se sentirá atraido por su vecina de 13 años.

Aaron Eckhart, un actor que tiene mucho que perder con este personaje, está más que correcto en un papel complicadísimo. Su relación con Jazmina deja los mejores momentos de la cinta. La primera insinuación, tras descubrirla ojeando sus revistas para hombres (curiosa elección que abunda en la indecisión e inexperiencia de Jazmina al poner en duda hasta su condición sexual), con un ligero movimiento de mano, con la mirada fija y un espléndido uso de la luz en la toma. O esa especie de cita que ambos mantienen a escondidas cuya atmósfera es irrespirable para el espectador que observa la candidez de Jazmina al creer que es ella la que seduce a Travis. Y por último, el engaño necesario para la consumación infame y abrupta, un polvo rápido que sacia la sed del monstruo y demuestra que Jazmina no era ninguna Lolita con todo bajo control.

Towelhead 1

 

El problema de la película es que en su intento de ser corrosiva, a mi entender, es demasiado artificiosa. Y no precisamente por el lado de la polémica sobre la pedofilia. Rifat, el padre de Jazmina -un personaje crucial en la película-, es muy poco creíble. Sus accesos violentos son demasiado impostados y a partir de mitad de la película evoluciona irremediablemente hacia el esperpento. Un esperpento que se consuma en un “happy-ending” donde supera, de repente, todos sus prejuicios por arte de birli birloque para ayudar a la mujer (Tony Colette) que ha mantenido a su hija lejos de él para protegerla.

 

Un Alan Ball menos fino de lo esperado, acaba demasiado dulce esta película sobre una chica que crece a pesar de todo, como si despertáramos de una pesadilla y todo lo que ha ocurrido durante ella fuera un mal sueño. Es una lástima porque en Towelhead había mimbres para mucho más y la película queda muy lejos de ser redonda.

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