VaDeCine.es: Tu magazine on-line sobre cine con críticas, entrevistas y artículos.

     
La flor de mi secreto
Escrito por T. Ripley. Colaborador   
Miércoles, 01 de Octubre de 2008


Valoración espectadores: 7.13

La Flor de mi Secreto (Pedro Almodóvar, 1995)

Valoración de VaDeCine.es: 8,7

Cartel de la flor de mi secretoTítulo original: La flor de mi secreto
Nacionalidad: España
Año: 1995 Duración: duracion en minutos
Dirección: Pedro Almodóvar
Guión: Pedro Almodóvar
Fotografía: Alfonso Beato
Música: Alberto Iglesias
Intérpretes: Marisa Paredes (Leo), Juan Echanove (Ángel), Imanol Arias (Paco), Carmen Elías (Betty), Rossy de Palma (Rosa), Chus Lampreave (madre de Leo y Rosa), Joaquín Cortés (Antonio), Manuela Vargas (Blanca)

Trailer


"El mundo entero puede cambiar de la noche a la mañana". Este es uno de los muchos disparos a bocajarro que suelta Leo, el personaje que interpreta Marisa Paredes, a lo largo de esta película. Y es que la vida de su personaje se va derrumbando poco a poco, sin que sea capaz de hacer algo para detenerlo.

La flor de mi secreto es una película de amor y de desamor, de la necesidad de reponerse de los golpes que da la vida y de lo difícil que puede llegar a resultar… No por casualidad Almodóvar incluye una canción de Bola de Nieve que se titula Dolor y vida, y es de eso de lo que trata el film, de lo difícil que es levantarse cada día con las alegrías y las miserias que todos tenemos, de cómo ser capaz de compaginar la vida afectiva con la laboral, la familiar… sin que una de ellas acabe llenándolo todo como un enorme pez globo que se hincha en una pequeña pecera hasta que acaba asfixiándose y asfixiando a todo cuanto le rodea.

En cuanto al argumento de esta película, Almodóvar juega muy sabiamente con los resortes del melodrama, ayudándose además de la literatura femenina que tan bien conoce: Leo, una madura escritora de novela rosa, sufre en silencio la ausencia de su marido, Paco (Imanol Arias), oficial del Ejército que se ha marchado voluntariamente a la guerra sólo para eludir en conflicto conyugal que tiene en su propia casa. Esta situación hace sumirse a Leo en una espiral de depresión y autodestrucción que se refleja en sus escritos, ya que ahora sólo le sale escribir novela negra (como anécdota, en una de sus novelas ya se perfila la trama que más tarde se desarrollaría en Volver). Pero un día el marido vuelve y, tras una monumental pelea, la relación se termina definitivamente. Desesperada, Leo intenta suicidarse, aunque algo inesperado ocurre: su madre (inigualable Chus Lampreave) le llama a través del contestador para decirle que se vuelve al pueblo… y es en ese momento cuando, como si de un nuevo parto se tratara, Leo vuelve a la vida y sigue los pasos de su madre, como una niña, marchándose con ella al pueblo para que la cuide. A partir de ahora nuestra heroína comienza a rehacer su vida, enfocándola esta vez de una forma más positiva.


Fotograma de La flor de mi secreto


Dos son las razones por las que esta película merece la pena: la primera, el magnífico binomio Marisa Paredes/melodrama (¿acaso no son la misma cosa?), sabiamente urdido por Almodóvar para hablar de personajes y situaciones concretos, pero que al mismo tiempo se refieren a sentimientos y valores universales, lo cual le hace ser entendido en todo el mundo a pesar de la diferencias culturales. Y la segunda razón, estrechamente ligada a la anterior, es el hilarante dúo Chus Lambreave/Rossy de Palma, tan kitsch, tan postizo, pero al mismo tiempo, tan puro, tan auténtico… en especial la primera, que a pesar de su aspecto y de su forma de hablar típicamente manchega, no deja de representar la esencia de una madre que se desvive por sus hijos y que intenta ayudarlos de la mejor forma que sabe. Ellas son, además, el contrapunto cómico que hacen que La flor de mi secreto no sea un melodrama demasiado trágico, dando un respiro al espectador cada vez que el dramático devenir de Leo se hunde más y más en la oscuridad (recurso éste que sabe utilizar muy bien Almodóvar, como también ocurre con el personaje de Antonia San Juan en Todo sobre mi madre).

Por otro lado, si en otras películas Almodóvar se servía de teléfonos, contestadores o gazpachos como recursos narrativos, aquí hace uso especialmente de la cama. En ella se despierta Leo al principio de la película junto a una pila de libros escritos por autoras consagradas, para mostrarnos desde el principio la gran carga literaria que va a tener este personaje; alrededor de ella Leo mendiga un poco de amor a su esquivo marido antes de que rompan violentamente; en ella despierta de su intento de suicidio gracias a la voz de su madre; y en otra cama recibe el mejor consejo que puede dar una madre para redirigir su vida y no acabar como “vaca sin cencerro”… Y es que la cama, en una película que trata el tema del desamor, se convierte en ese santuario donde las parejas hablan, juegan, se dicen a escondidas secretos inconfesables que no serían capaces de revelar a plena luz, discuten, ríen, lloran y solucionan sus problemas dando rienda suelta a sus más básicos instintos animales. En La flor de mi secreto, la cama es, principalmente, el testigo mudo de la última y vehemente conversación que mantiene la pareja que la ha usado en los últimos años. En su película, Almodóvar no puede eludir la referencia a otra célebre cama que presenciaba la tormentosa relación amor/odio entre los cónyuges que la usaban (o no), la cama que presidía la escenografía de La gata sobre el tejado de zinc caliente (Richard Brooks, 1958), reciente referente universal para recrear las alegrías y las miserias de las parejas con problemas maritales. Aunque hay mucha distancia entre el atractivo dúo formado por Elisabeth Taylor/Paul Newman, bellos y sexuales a partes iguales, y Marisa Paredes/Imanol Arias, la dureza y la agresividad de su conversación no se diferencia tanto. Pero en contraste con aquella película (más almibarada y adecuada a los valores morales del gran público) y con la obra de teatro (más ambigua y desencantada), aquí Almodóvar opta por la ruptura total de la pareja, quizá la solución más lógica para un problema conyugal tan insalvable como el que se expone en su película.


Fotograma de La flor de mi secreto


Y es que, a medida que avanza la filmografía de este director, y ya va a por la decimoséptima (Los abrazos rotos), La flor de mi secreto se perfila, cada vez más, como un punto de inflexión en su carrera, un momento en el que aplica todo lo aprendido a lo largo de su trayectoria (no olvidemos que Almodóvar es autodidacta y por tanto ha ido experimentando y aprendiendo a medida que iba haciendo películas) en una forma más laboriosa y depurada de hacer cine, profundizando en la elaboración de sus personajes y en la construcción de sus historias, mostrando a través de metáforas visuales en lugar de narrarlo todo con palabras o cargando cada fotograma con mucha más información de la que puedan aportar los diálogos de los personajes. Con La flor de mi secreto Almodóvar alcanzó también la mayoría de edad en cuanto a la temática de sus películas, dejando de lado la frivolidad que teñían algunas de sus primeras obras y tratando temas más arriesgados con un enfoque más serio y consecuente (se me ocurre el tema de la violación o el suicidio en Hable con ella o el de la muerte de un hijo en Todo sobre mi madre). Pero no olvidemos que una película es, en gran parte, puro entretenimiento, y La flor de mi secreto es entretenida por muchas razones: te hace reír, te consterna mostrándote cómo se derrumba la vida de una mujer locamente enamorada, te enternece con las relaciones materno-filiares, te ilusiona hablándote de la posibilidad de empezar de nuevo tras una ruptura amorosa… Es posible que a mucha gente no le apasione sentir este tipo de emociones, pero lo importante es que todavía queden personas a las que sí les conmueva.

Compartir
Comentarios (2)
  • Anónimo

    Una crítica excelente.

  • Anónimo

    «De azul vestías tú el día que, huyendo de tu vida, chocaste con la mía. Sólo a Bogart le embargó idéntica emoción al recordar el vestido azul que Ingrid Bergman vestía el día que los alemanes ocuparon París.»
    (preciosa declaración de Ángel a Leo, y compendio de la complejidad existente en la obra de Almodóvar, que muchos se niegan a ver)

¡Sólo los usuarios registrados pueden escribir comentarios! Crea tu usuario pulsando este enlace.
 
VaDeCine.es en Twitter VaDeCine.es en Facebook