VaDeCine.es: Tu magazine on-line sobre cine con críticas, entrevistas y artículos.

     
Antes del anochecer
Escrito por Error Humano   
Sábado, 13 de Julio de 2013


Valoración espectadores: 6.67

Antes del anochecer (Richard Linklater, 2013)

Valoración de VaDeCine.es: 9

Antes del anochecer (Richard Linklater, 2013)Título original: Before Midnight
Nacionalidad: Estados Unidos
Año: 2013 Duración: 109 min.
Dirección: Richard Linklater
Guión: Richard Linklater, Julie Delpy, Ethan Hawke
Fotografía: Christos Voudouris
Música: Graham Reynolds
Intérpretes: Ethan Hawke (Jesse), Julie Delpy (Celine), Walter Lassally (Patrick), Xenia Kalogeropoulou (Natalia), Panos Koronis (Stefanos), Athina Rachel Tsangari (Ariadni), Ariane Labed (Anna), Yianni Papadopoulos (Achilleas), Seamus Davey-Fitzpatrick (Hank), Jennifer Prior (Ella), Charlotte Prior (Nina)

Trailer

EL AMOR Y LA EROSIÓN

Con esta última entrega, Jesse y Celine se erigen en trilogía, la de Richard Linklater, la del amor verdadero. Pues es en esta definición de amor verdadero, y en su evolución, donde residirá la esencia de este recorrido cinematográfico. Así, en su primera parte, Antes del Amanecer (o This Time, si entramos en el literario juego de espejos propuesto a posteriori), se podría entender esa verdad del amor en un contexto romántico e idealizado, propio de la vehemencia juvenil, aquella que te impulsa a hablarle a una extraña en un tren, a bajarte de ese tren para pasar un día inolvidable con alguien con el que sientes que has conectado. También se trata de un romance con la pedantería propia de la edad y con sus tintes fatídicos en busca de la perfección, aunque eso signifique incluso no volver a verse nunca.

Sin embargo, y tras la magnífica preparación que supuso el reencuentro casual en la segunda parte (Antes del Atardecer o That Time) y su maravillosa amenaza final (“Chico, creo que vas a perder ese avión”) a ritmo de Nina Simone, en esta última entrega la evolución del concepto de amor vira de la idealización a la tangible realidad del día a día. Porque ahora los amantes esquivos están juntos, sin deadline aparente, con dos niñas en su haber y arrugas en la frente. Y todo se vuelve aún más interesante, cuando el "cómo nos conocimos" pasa a ser mera anécdota. Cuando pasamos de la teoría a la praxis, del romance a la relación.       

Y de esto, Linklater, Ethan Hawke y Julie Delpy hacen doctorado. El formato será parecido al de las dos entregas anteriores: apenas un puñado de escenas, tomas largas, idéntico tono, la misma química entre sus protagonistas y el diálogo como motor de la película. Sin embargo, estas líneas de diálogo tendrán un elemento diferenciador respecto a los anteriores filmes de la saga: de las ingeniosas conversaciones, llenas de cultismos y coqueteo, pasaremos a una vehemente discusión trufada de cotidianeidad y de las rutinas del corazón. De hecho en esta cinta seremos testigos directos, en apenas un paseo (elemento imprescindible de esta trilogía) del paso de uno a otro extremo: de unas perfectas vacaciones en Grecia a una enconada discusión en la habitación del hotel; de la playa de Rohmer a la cuarta pared de Bergman.

Delpy, Hawke y el paso del tiempo

Lo extraordinario del asunto será lo preciso del bisturí de Linklater, que subraya las heridas aradas por el tiempo. Habrá a quien le resulte incómoda tan acertada incisión, pues esto se aproxima mucho a revivir una discusión propia, tal es su veracidad. Es entonces cuando el reproche se apodera de la escena, con los complejos de una parte, la condescendencia de la otra y los problemas e imperfecciones de ambos; cuando se manifiesta lo difícil que resulta competir como marido o mujer contra la visión idealizada de pareja. Esa misma visión que un día sirvió de punto de partida, para los novios y para este mismo tríptico cinematográfico (hoy de culto).

Así, en su final, la serie de películas de Linklater parece contradecirse a sí misma, sosteniendo que el amor, para perdurar, debe huir de ese mismo idealismo que lo causó. Y sin embargo no hay contradicción, pues el amor verdadero es el reflejado antes del amanecer, del atardecer y del anochecer. Todas sus acepciones son válidas, no hay un algo unívoco, sino simple evolución. Pues, definitivamente, tras tanta literatura y mitología, existe buena parte de esfuerzo en mantener una relación, aceptando su carácter cambiante y a nosotros mismos, en un empeño conjunto para superar los escollos, siendo conscientes de las concesiones que cada uno ha de realizar y de lo bonito y difícil a la vez que puede resultar la convivencia. A veces, incluso habrá que hacer chistes malos para rasgar una tensión insostenible, para reconstruir. En todo ello reside el método para perpetuarse en un nosotros. He ahí una esperanza contra la erosión del tiempo.

Compartir
Comentarios (0)
¡Sólo los usuarios registrados pueden escribir comentarios! Crea tu usuario pulsando este enlace.
 
VaDeCine.es en Twitter VaDeCine.es en Facebook