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Un plan perfecto
Escrito por Error Humano   
Sábado, 23 de Febrero de 2013


Valoración espectadores: 5.00

Un plan perfecto (Michael Hoffman, 2012)

Valoración de VaDeCine.es: 5

Un plan perfecto (Michael Hoffman, 2012)Título original: Gambit
Nacionalidad: Estados Unidos
Año: 2012 Duración: 89 min.
Dirección: Michael Hoffman
Guión: Ethan Coen, Joel Coen
Fotografía: Florian Ballhaus
Música: Rolfe Kent
Intérpretes: Colin Firth (Harry Deane), Alan Rickman (Lionel Shahbandar), Cameron Díaz (PJ Puznowski), Stanley Tucci (Martin Zaidenweber), Tom Courtenay (Major Wingate)
Trailer


UN PLAN NO TAN PERFECTO

Definitivamente la comedia es un género aparte, algo completamente distinto, singular en tanto en cuanto la colaboración del espectador cobra mayor importancia -si cabe- que en el resto de géneros cinematográficos. Así, que algo nos resulte gracioso, o no, dependerá en buena medida de la empatía alcanzada para con el espectador. Este hecho hace debatirse a los creadores entre la repetición de estereotipos que faciliten el proceso y con los que el espectador medio se identifique o, por contra, afrontar la búsqueda de un personaje particularmente extraordinario cuya vis cómica pueda desarrollarse por su rareza.

Habitualmente, los guionistas trabajan combinando ambas tipologías en busca de un humor por confrontación (freak vs. el mundo; urbanita en el campo; extranjero deslocalizado…) cuyo mecanismo funciona a las mil maravillas. Ejemplos de ello no faltan: Martin Crane frente a sus hijos Niles y Frasier; el Dr. Fleischman en Cicely, Penny como contrapunto a Sheldon (y al resto de TBBT, en realidad, pues ella es la marciana en aquel universo). 

Colin Firth, un tipo con clase, sobrevive a su personaje

Un plan perfecto, guionizada por los tremendos Hermanos Coen, dirigida por Michael Hoffman, persigue, bajo su capa de aparente ingenio, aplicar dicho plan, poner en práctica la vieja fórmula: un estirado británico erudito del arte necesitado de la ayuda de una bella paleta texana para timar a su indeseable jefe. El envoltorio será pictórico, con un falso Monet como objeto de la estafa, y el film paseará palmito por ciertos modismos de un cine agudo y perspicaz, pariente de la screwball comedy más ocurrente; pero será su esencia (el arquetipo y su confrontación) lo que atasque la propuesta. No por el modelo en sí (un clásico perenne e inmortal) sino por un deficiente diseño de personajes que convierte a todos ellos en planas caricaturas, traicionando el concepto de singularidad. Ninguno será memorable, ninguno original. Texana, british y coleccionista formarán un triángulo absolutamente predecible, todo un compendio de estereotipos que afea un conjunto no exento de cierto gracejo.

Poco o nada podrá hacer el formidable Colin Firth con su rol: un molde con gafas de pasta; desasistido en los intentos de un patético slapstick, sin el carisma de un Jaime Walter. Aún menos Alan Rickman con su olvidable magnate del periodismo, un alfeñique en comparación con el Douglas Reynholm de The IT Crowd. Y Cameron.... Cameron simplemente ya no está para estos trotes. Es este un papel al que hace quince años habría sacado algún partido, pues al menos hubiera resultado adorable, cautivadora. Pero esta gallina no hará ahora buen caldo, pues jamás tuvo apenas sustancia más allá del plumaje.

La insipidez será en buen parte la marca de un largometraje ameno pero perecedero, remedo del dirigido en 1966 por Ronald Neame con Michel Caine y Shirley McLaine. Y es que, definitivamente, algo no marcha bien en una comedia, algo de personalidad se echa en falta, cuando uno, para escribir cuatro líneas sobre ella, golpea las teclas añorando profundamente al inolvidable puñado de personajes de sitcoms aquí enumerado.

Alan Rickman desnortado, Cameron en el guindo

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