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Cortina Rasgada
Escrito por Agente Cooper   
Domingo, 03 de Febrero de 2013


Valoración espectadores: 6.00

Cortina Rasgada (Alfred Hitchcock, 1966)

Valoración de VaDeCine.es: 6

Cortina Rasgada (Alfred Hitchcock, 1966)Título original: Torn Curtain
Nacionalidad: U.S.A.
Año: 1966 Duración: 128 min.
Dirección: Alfred HItchcock
Guión: Brian Moore
Fotografía: John F. Warren
Música: John Addison
Intérpretes: Julie Andrews (Sarah), Paul Newman (Michael),  Hansjoerg Felmy (Heinrich), Tamara Toumanova (bailarina), David Opatoshu (Mr. Jacobi), Ludwig Donath (Prof. Gustad Lindt), Lila Kedrova (condesa Kuchinska) ,Wolfgang Kieling (Hermann Gromek)

Trailer

Estamos, posiblemente, ante la película que marca el declive definitivo de Alfred Hitchcock. Apático e inusualmente moldeable, el director inglés aceptó más de una imposición de la Universal en Cortina Rasgada. Tras Marnie la Ladrona, la productora trató de cimentar el éxito comercial de su siguiente proyecto imponiendo a Julie Andrews y Paul Newman como protagonistas. Extremadamente afectado el primero –no parece el Actor’s Studio demasiado compatible con la constante ironía de Hitchcock- y excesivamente lacrimógena la segunda, las dos estrellas rutilantes de la época no crearon entre sí química alguna y su relación se percibe como uno de los puntos flacos de esta mediocre cinta. No es el único. La partitura que Bernard Hermann había confeccionado para el film también fue desechada en preproducción y fue sustituida por un tibio trabajo de encargo realizado por John Addison. Esa fue la última colaboración entre Hitchcock y su compositor fetiche.

El guion, falto de mordacidad tras su ejemplar arranque y bastante menos cáustico de lo que cabría esperar de un tipo como Hitchcock, expone una intriga de espionaje en el marco de la Guerra Fría. El científico Michael Armstrong (Paul Newman) aterriza en el Berlín Oriental para enrolarse en el bando comunista. Relegado por las autoridades norteamericanas, su proyecto de desarrollo de un sistema anti dispositivos nucleares es, en cambio, bienvenido al otro lado del muro. El hecho sorprende incluso a su mujer (Julie Andrews) que, a pesar de todo, le seguirá a territorio enemigo para descubrir
poco despues con alivio que éste ejerce de agente doble.

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La película se sostiene en demasiadas ocasiones con pinzas. El legendario dominio de la intriga, del que el director inglés hizo gala durante tantas y tantas películas anteriores, aparece en este trabajo en una sola ocasión: la inocente persecución de un autobus de línea a su desconocido doppleganger, unos kilometros y unos minutos más adelante. Cargados con el botín intelectual, en él huyen los protagonistas desde Leipzig a Berlín. La tensión narrativa es extraordinaria a pesar de constituirse por elementos de lo más inocuos a primera vista. Sin embargo, Hitchcock se muestra especialmente torpe en alguna de las soluciones finales de la trama. Cuando la pareja es acorralada en el teatro, su escapatoria es sumamente grosera. De igual manera lo es el modo en que Michael sonsaca la información al profesor Gustav Lindt (Ludwig Donath), el ególatra físico nuclear al servicio de los comunistas.

Si a todo esto añadimos el maniqueísmo profundo de la trama, la levedad de muchos de sus pasajes (la condesa venida a menos en territorio comunista) y su falta de ambición formal, convendrán que estamos ante uno de los trabajos menos excitantes de Alfred Hitchcock. Y por mucho que Truffaut alabara la escena del asesinato de Gromek (ese "qué difícil es matar a un hombre!"), el genio se escapaba a borbotones. Hitchcock había perdido la fe en su trabajo. Y nunca más la recuperó.

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