La vi en Sitges (bien advertido por un amigo cinéfilo del que bien me fío) y fue una tremenda decepción.

Sí, está bien realizada, pero basa sus sustos en el manido recurso del crescendo musical (solo que aquí multiplicado por mil); entonces, sí, asusta, pero claro, si a cualquiera le ponen una bubucela justo al lado del oído, también se asusta. Comparativa elemental pero bastante aproximada, creo yo.

Poco ofrece por lo demás, no se le pueden buscar ínfulas de ningún otro tipo, a pesar del bonito envoltorio.