VaDeCine.es: Tu magazine on-line sobre cine con críticas, entrevistas y artículos.

     
Crónica de Sitges 2012. Miércoles 10 de octubre
Escrito por Dr. Manhattan   
Jueves, 11 de Octubre de 2012


Valoración espectadores: 0

Una imagen de Rebelle, de Kim Nguyen

HERENCIAS, POSMODERNISMO Y HERIDAS DE GUERRA

El despertador suena a la misma hora que el día anterior, pero en esta ocasión resulta más molesto como consecuencia del gen cinéfilo masoquista que uno lleva dentro, y que le llevó a cometer la locura en ese día. En cualquier caso, son las 8.15 y entramos al primer pase de Antiviral, que supone el debut en la dirección de Brandon Cronenberg, hijo del gran David. Y hablando de genes, parece que el chico lleva en la sangre parte de las dotes e imaginería malsana de las que su padre hiciera gala en sus inicios. Su propuesta resulta contundente, bien pensada y sobrellevada -aunque quizás se muestre demasiado aséptica en su puesta en escena-, y consigue transmitirnos esa desagradable sensación de desasosiego tan característica en la marca Cronenberg; todo para hablarnos del terrible funcionamiento de esas corporaciones que se dedican a inocular virus enarbolando la bandera del bienestar futuro, un peligro muy real aunque difícilmente palpable aún, al menos de manera directa. El film avanza in crescendo, pautado en diálogos cada vez más inquietantes y magníficamente llevado por el actor Caleb Landry Jones, para terminar explicitando el horror, aun sin grandes aspavientos. Está claro: habrá que seguir a Brandon Cronenberg (tanto como a su padre, tras lo visto el martes).

Y aquí se terminan las proyecciones en el Auditorio para mí por hoy, al que sólo volveré para la masterclass que por la tarde ofrecerá Argento. De vuelta al pueblo, parece que pasaré el resto del día encerrado en los cines El prado. Es este un espacio dedicado al cine más diferente y alejado de los convencionalismos del género, acogiendo trabajos más autorales o sencillamente marcianos (lo cual no quita para que igualmente se pueda ver ciencia-ficción y también terror, sobre todo por la noche, en forma de maratones). Así, aquí se ha programado Vous n’avez encore rien vu, la última cinta del maestro francés Alain Resnais. Con más de 90 años en su haber, se trata de uno de los realizadores de mayor edad en activo, pero ello parece no restarle un ápice de lucidez, más al contrario, en cada nueva película que realiza nos sorprende con algo nuevo y diferente, casi siempre genial. En esta ocasión nos ofrece una relectura del mito de Orfeo y Eurídice, proponiendo una realización metacinematográfica en la que dialoga abiertamente con otras artes escénicas, sobre todo el teatro, en donde tantas veces se ha representado esta obra operística alemana que se popularizó en París. A su servicio una serie de actores y directores que se interpretan a sí mismos, hablan acerca de sentimientos inteligibles y cercanos (esta vez sí) y bordan un conjunto de una fortaleza, frescura y lirismo como no se ha visto en este festival (ni, me temo, se verá, ya que la particular sensibilidad de este hombre discurre por otros derroteros muy diferentes al del común de los mortales).

Argento y su

Toca masterclass, uno de los eventos más esperados por mí de todo el festival. Parece que no así para los compañeros de prensa, ya que apenas nos congregamos 20 personas con acreditación, de los más de 600 medios con pase. Tampoco es que haya demasiado público, pero sí el suficiente como para completar tres cuartos del aforo de la sala destinada. Lo curioso es que nos hacen formar dos filas, una para prensa y otra para público, y nos hacen esperar a los primeros hasta que han pasado todos los del segundo grupo, con lo que al entrar, apenas tenemos sitio en las primeras filas para ver y escuchar de cerca a Argento. ¿Pero no somos nosotros los que luego vamos a publicitar y escribir sobre esto? Un gesto incomprensible por parte de la organización, no el único, ya que únicamente permitieron una rueda de cinco o seis preguntas tras sus declaraciones, y yo me quedé con la mano alzada y cara de tonto. Críticas necesarias aparte, tras la emotiva presentación de Ángel Sala, quien añora esos títulos tan llamativos como los de la trilogía de los animales (“El pájaro de las plumas de cristal”, “Cuatro moscas sobre terciopelo gris” y “El gato de las nueve colas”) y que le aficionaron al fantástico, el director italiano nos habló sobre sus orígenes, sus referentes (Bava, Bergman, Hitchcock, Antonioni...), sus “imitadores” (De Palma, Carpenter) y centró su discurso cinematográfico, guiado de la mano de Sala, en alguna de sus películas más famosas, como Suspiria e Inferno, sin tocar el resto y sin entrar en demasiada profundidad argumental. Personalmente, y a pesar de la sinceridad y gracia general de sus comentarios, encontré pobre el conjunto, que creo estaba demasiado marcado por los tiempos y los temas. Reseñar por último que, a pesar de las ganas de los presentes, el realizador se retiró en un santiamén y no dio pie a ninguna posible firma de autógrafos.

De vuelta al Prado, sesión doble de cine de guerra, o más bien de los tremendos ecos que provoca a su alrededor. Caterpillar, cinta japonesa dirigida por Koji Wakamatsu y excelentemente presentada por el crítico Roberto Cueto, nos relata la durísima historia de un hombre oruga, denominado así por su retorno a casa sin brazos ni piernas desde el frente. Tal y como éste dijo, se trata de un panfleto antimilitarista, directo y sin concesiones con el espectador, pero es también una cinta sensible y que presta atención a la complicada relación a que se ve forzada la mujer de este soldado, toda vez éste ha mutado en un ser que ya es otra cosa, impedida por sí misma. El sexo recurrente será el punto de incomodidad y turbación en una narración que no se presta al exceso pero que sí abusa de una iconografía del dolor que se revela casi pornográfica, tanto figurativa como literalmente.

Roberto Cueto durante su presentación de Caterpillar

Una casualidad del destino (aquella que hace que las entradas para el único pase de Frankenweenie se agoten para la prensa a los segundos de poder reservarlas) me posibilita asistir a Rebelle, una cinta canadiense que nos relata la terrible experiencia de la niña protagonista, que con 12 años se ve obligada a asesinar a su familia por parte de los asaltantes del poblado en el que vive, para convertirla en una rebelde desde ese mismo momento. Bendita casualidad el haber descubierto este film, porque a su finalización tendré la impresión de haber presenciado lo mejor de cuanto he visto estos días (que ya va siendo mucho, y manido). El director Kim Nguyen nos adentra en un viaje de auténtica supervivencia a través de los desoladores paisajes africanos; selvas y poblados embrutecidos que encuentran en la violencia su razón de ser, y en los que una niña tiene que aprender a ser adulta manejando un fusil y simulando brujería. Acción seca y precisa, con cuidados movimientos de cámara en mitad del peligro; verismo contundente, nada complaciente pero tampoco dado a un posible afán de legitimar el realismo de sus imágenes a raíz de la hipérbole del mensaje; y un punto, leve pero de capital importancia en el desarrollo y devenir de la narración, de fantasía, en esta historia necesaria para entender una situación política, social y económica perfectamente localizada, que hace tiempo que se fue de las manos y de la que sin embargo nadie se atreve a hacerse cargo. Algo muy similar a la estupenda Ciudad de dios pero despojada por completo del componente acelerado, la actitud referencial y la musicalidad pop que enaltecían aquélla.

Se va acabando el festival, aunque aún restan algunos presumibles pelotazos. Como el de mañana, The tall man, del polémico Pascal Laugier (Martyrs).

Compartir
Comentarios (2)
  • maniac  - Alain Resnais is dead

    Antiviral también me gustó mucho. El hijo de Cronenberg retoma la temática que caracterízó el cine de su padre cuando éste era realmente interesante, el de la "nueva carne".
    Quizás lo dejó porque llegó a la conclusión que ya había llegado a su agotamiento, pero su hijo nos demuesra que no.
    Por que le ha salido bien la película, si no acusarían a su padre de nepotismo.

    No me jodas que entraste a ver a Resnais. Menuda tortura, yo no entro a ver al cansino ese ni aunque me paguen.

  • Dr. Manhattan

    Ahora quizás sea yo el que me transmute en Zito para acabar con usted por pronunciar semejante insulto de la última línea.

¡Sólo los usuarios registrados pueden escribir comentarios! Crea tu usuario pulsando este enlace.
 
VaDeCine.es en Twitter VaDeCine.es en Facebook