Excelente texto, aunque discrepo en la valoración final. A mí me pareció demasiado liviana en general; las bromas de Allen, su reconocible sello, están ahí, pero ya no hace tanta gracia, por más que siga dando en el clavo con sus críticas... que incluso puede que sean más oportunas ahora que hace 30 años, por lo fácil que se lo pone la diana de la sociedad actual.

No obstante, siempre hay que ver al neoyorkino. Cualquier cinta suya vale más que tres cuartas partes de la cartelera actual, sobra decirlo.