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¡Piratas!
Escrito por Error Humano   
Viernes, 31 de Agosto de 2012


Valoración espectadores: 7.75

¡Piratas! (Peter Lord, Jeff Newitt, 2012)

Valoración de VaDeCine.es: 7,5

¡Piratas! (Peter Lord, Jeff Newitt, 2012)Título original: The Pirates! Band of Misfits 
Nacionalidad: Reino Unido
Año: 2012 Duración: 88 min.
Dirección: Peter Lord, Jeff Newitt
Guión: Gideon Defoe
Fotografía: Animación
Música: Theodore Shapiro
Intérpretes: Animación


Trailer


Puede que "¡Piratas!", algo errada en su campaña de marketing en España, no haya llamado la atención de un público demasiado angustiado económicamente como para pagar por saciar la curiosidad de escuchar el doblaje de nuestro ya eterno Andrés Iniesta (el Pirata Albino, qué ocurrencia...). Y, tal vez, su pequeño naufragio en taquilla (arrasada por las franquicias Ice Age y Madagascar, así como por Brave, lo último de Pixar), la haga pasar desapercibida en todo listado de filmes de animación actual o venidero. Sin embargo, todo ello no significará que este largometraje, infinitamente más disfrutable en su versión original, se encuentre exento de calidad o interés, ni aún menos que carezca de relativa importancia dentro del género.
Así, y aunque quizá por sí sola no constituya legado, esta encantadora y entusiasta película vendrá a sumarse a la cinematografía de unos estudios, los británicos Aardman Animations, que siguen haciendo camino al andar. Lejos quedó el boom de "Chicken Run", atrás la atractiva novedad del claymation, pero Peter Lord, fundador de la compañía y director, continúa extendiendo la orfebrería de sus largometrajes a la andadura de Aardman. Y pacientemente, al echar la vista atrás, uno atisba con aprobación la senda recorrida, con "Ratonpolis", "Wallace & Gromit" o la serie animada "La Oveja Shaun" uniéndose a las antes mencionadas como destacadas huellas del paso por el cine y la televisión de esta compañía.
De su paciencia, y de su insistente apuesta por esta variante del stop-motion, técnica demodé y formidablemente laboriosa (12 modificaciones del material -plastilina y arcilla- por segundo de película), se destila una fidelidad artesanal ajena a las modas, un espíritu plenamente presente en "¡Piratas!", película a priori escasa de originalidad que curiosamente abarcará todo lo contrario: imaginación, perspicacia, frescura. De regusto clásico en su dirección artística y ambientación, pero absolutamente ingeniosa y desenfadada en el uso de la propia historia británica (la reina Victoria como exquisita villana), su cultura (la gloriosa canción London Calling al divisar el Tower Bridge, al más puro estilo de la inauguración de las olimpiadas de Londres 2012) y sus más universales figuras (un joven Charles Darwin será aquí el muy particular y acertado vehículo del argumento).
De este modo, en medio de una trama básica y divertida, la de un bucanero en busca del botín que le otorgue la gloria del premio a "Pirata del Año", entre salados tópicos y sencillas bromas para todas las edades y públicos, el cofre atesora un delicioso trasfondo pleno de auto-reivindicación de los propios estudios Aaardman, de denuncia a la vacuidad de los galardones y de lucha por la supervivencia de una especie en extinción. En el film, será un reaparecido pájaro dodo aquello a preservar. En nuestro tecnológico e hipertrofiado mundo, en una industria del cine sujeta a los vaivenes de la cuenta de resultados y el box office, serán la artesanía y la creatividad las amenazadas rara avis. Conservémoslas.

ARTESANA Y DESENFADADA RARA AVIS

Puede que ¡Piratas!, algo errada en su campaña de marketing en España, no haya llamado la atención de un público demasiado angustiado económicamente como para pagar por saciar la curiosidad de escuchar el doblaje de nuestro ya eterno Andrés Iniesta (el Pirata Albino, qué ocurrencia...). Y, tal vez, su pequeño naufragio en taquilla (arrasada por las franquicias Ice Age y Madagascar, así como por Brave, lo último de Pixar), la haga pasar desapercibida en todo listado de filmes de animación actual o venidero. Sin embargo, todo ello no significará que este largometraje, infinitamente más disfrutable en su versión original, se encuentre exento de calidad o interés, ni aún menos que carezca de relativa importancia dentro del género. 

Así, y aunque quizá por sí sola no constituya legado, esta encantadora y entusiasta película vendrá a sumarse a la cinematografía de unos estudios, los británicos Aardman Animations, que siguen haciendo camino al andar. Lejos quedó el boom de Chicken Run, atrás la atractiva novedad del claymation, pero Peter Lord, fundador de la compañía y director, continúa extendiendo la orfebrería de sus largometrajes a la andadura de Aardman. Y pacientemente, al echar la vista atrás, uno atisba con aprobación la senda recorrida, con Ratónpolis, Wallace & Gromit o la serie animada La Oveja Shaun uniéndose a las antes mencionadas como destacadas huellas del paso por el cine y la televisión de esta compañía.

Master & Commander & Darwin

De su paciencia, y de su insistente apuesta por esta variante del stop-motion, técnica demodé y formidablemente laboriosa (12 modificaciones del material -plastilina y arcilla- por segundo de película), se destila una fidelidad artesanal ajena a las modas, un espíritu plenamente presente en ¡Piratas!, película a priori escasa de originalidad que curiosamente abarcará todo lo contrario: imaginación, perspicacia, frescura. De regusto clásico en su dirección artística y ambientación, pero absolutamente ingeniosa y desenfadada en el uso de la propia historia británica (la reina Victoria como exquisita villana), su cultura (la gloriosa canción London Calling al avistar el Tower Bridge, al más puro estilo de la inauguración de las olimpiadas de Londres 2012) y sus más universales figuras (un joven Charles Darwin será aquí el muy particular y acertado vehículo del argumento).

De este modo, en medio de una trama básica y divertida, la de un bucanero en busca del botín que le otorgue la gloria del premio a "Pirata del Año", entre salados tópicos y sencillas bromas para todas las edades y públicos, el cofre atesora un delicioso trasfondo pleno de auto-reivindicación de los propios estudios Aaardman, de denuncia a la vacuidad de los galardones y de lucha por la supervivencia de una especie en extinción. En el film, será un reaparecido pájaro dodo aquello a preservar. En nuestro tecnológico e hipertrofiado mundo, en una industria del cine sujeta a los vaivenes de la cuenta de resultados y el box office, serán la artesanía y la creatividad las amenazadas rara avis. Conservémoslas.   

Detrás de las cámaras. Toneladas de paciencia.

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