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La angustia del miedo
Escrito por Dr. Manhattan   
Jueves, 19 de Julio de 2012


Valoración espectadores: 8.00

La angustia del miedo (Gerald Kargl, 1983)

Valoración de VaDeCine.es: 8

La angustia del miedo (Gerald Kargl, 1983)Título original: Angst
Nacionalidad: Austria
Año: 1983 Duración: 75 min.
Dirección: Gerald Kargl
Guión: Gerald Kargl, Zbigniew Rybczynski
Fotografía: Zbigniew Rybczynski
Música: Klaus Schulze
Intérpretes: Erwin Leder, Rudolf Götz, Edith Rosset, Silvia Rabenreither

Trailer

El impacto que causa sobre el espectador el visionado de una película como Angst no debe haber mermado mucho a pesar de los años transcurridos desde 1983, cuando vio la luz: su radical e hiriente propuesta a la hora de forzar nuestro adentramiento en la mente de un auténtico psicópata supone un verdadero choque, un leve trauma que no puede dejar indiferente al espectador, ni siquiera al más férreo, ni aún menos alucinado a aquél más avezado o conocedor del género. Muchos otros ejemplos han venido después, algún que otro maestro ha abordado la cuestión, pero la pureza, depuración y extrema desnudez que caracterizan a La angustia del miedo, con la reinante presencia de un visible amateurismo, la hacen una obra única y fácilmente destacable entre sus similares; prácticamente un islote enfangado en la inmundicia, bien adentrado en el mar de las tinieblas (personales).

Entre otras cosas porque el director de este film austriaco, Gerald Kargl, es un auténtico desconocido, que más allá de piezas promocionales al parecer no realizó ninguna otra obra comercial posterior, y del que sólo se conoce un documental anterior de corta duración y género deportivo (e inédito en nuestro país), de título: Escenas con el esquiador Franz Klammer. Es por eso que resulta aún más misterioso el caso de su único largometraje, que al parecer está inspirado en el episodio real de un famoso psicópata alemán, noticiado unos pocos años antes. Quizás se viera tan sobresaltado por semejantes sucesos que sintiera la necesidad, cuasi placentera, de imaginarlos plasmándolos en la ficción; o puede que se viera reflejado en la soledad y aislamiento de un ser tan acomplejado y falto de afecto, de manera que se decidiera a filmarlo a modo de exorcización de los propios demonios personales a la vez que de autorepresión de determinados impulsos violentos, que cualquier ser humano posee; más o menos falsas estas hipótesis atrevidas y espontáneas, la realidad es que únicamente nos queda su obra, que resulta ciertamente apasionante, tanto como apabullante.

La amenaza de un loco

Angst supone un ejercicio malsano de voyeurismo por parte del que se atreve a mirar, del que se deja atrapar en su espiral de rapidez y locura. Un estudio sin complejos del carácter de un asesino que hace honor a todas y cada una de sus letras, siguiéndolo de cerca en sus fechorías mientras él mismo nos explica el por qué de sus acciones, la “lógica” interna de las mismas. Por ello, esa voz en off que sobrevuela en la práctica totalidad del metraje se antoja harto incómoda pero extremadamente necesaria para establecer una mínima comprensión, una brizna de empatía por un ser antipático por naturaleza, desde sus mismos rasgos corporales (inconmensurable, perfectamente “ido” y absolutamente inquietante trabajo de Erwin Leder); si bien no sería descabellado pensar que puede llegar a causar justo el efecto contrario: la crispación de un espectador que se ve obligado a ser cómplice de unos actos horrendos, situado en una coyuntura en la que cualquier persona normal nunca se vería.

Que la cámara de Kargl (ayudado por el cineasta polaco Zbigniew Rybczynski) se sitúe al lado del protagonista -además prácticamente único y exclusivo, centro de toda la atención del frame- durante buena parte del metraje, demasiado cerca en determinados planos, implica un mayor grado de agobio si cabe, una apuesta por la violentación extrema hacia el respetable, quien por otro lado se ve extrañamente fascinado por las imágenes que contempla, fruto de la conexión entre la figura del actor, sus movimientos y los de la cámara, pretendidamente nerviosos, como movidos por impulsos irracionales, en paralelo a los acordes electrónico-industriales que los acompañan, conformando una composición de conjunto perfectamente sucia, asfixiante y decadente, de raíz nihilista. Y sin embargo no es la patente cercanía la única distancia focal que se observa, sino que se juega en una gran variedad de estilos de planificación que van desde la lejanía del plano general (probablemente a través del uso de grúas, por difícil que parezca teniendo presente la escasez de medios de la cinta), al uso recurrente del plano picado, pasando por travellings de acompañamiento y siendo constante la presencia de cámara en mano, para así imprimir un sello hiperrealista en las imágenes, sin perder nunca de vista el fatal objetivo; reafirmándolo, como se ha visto, levemente desde arriba, asegurándonos su omnipresencia, cercándolo tanto corporal como mentalmente.

La huida mental de un loco

La angustia del miedo es una auténtica rareza, un film poco conocido pero que aloja un gran valor cinematográfico en su interior, a pesar de su evidente precariedad, o precisamente gracias a ella. Supone además un comentario subrayado acerca de la maldad, del odio germinado en un ser humano cuando hay una total ausencia de valores, de sentimientos positivos en su interior, lo que inevitablemente distorsiona las relaciones con sus semejantes. Prácticamente, un documental desquiciado y desquiciante que esconde alguna de las escenas más sobrecogedoras y brutales vistas en la pantalla. Ríase usted de las películas de terror modernas y entre de lleno en la que con toda seguridad sea la película de cabecera para cualquier asesino en serie.

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