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Luces rojas
Escrito por Dr. Manhattan   
Domingo, 04 de Marzo de 2012


Valoración espectadores: 4.86

Luces rojas (Rodrigo Cortés, 2012)

Valoración de VaDeCine.es: 6

Luces rojas (Rodrigo Cortés, 2012)Título original: Red lights
Nacionalidad: España, EE.UU.
Año: 2012 Duración: 119 min.
Dirección: Rodrigo Cortés
Guión: Rodrigo Cortés
Fotografía: Xavi Giménez
Música: Victor Reyes
Intérpretes: Cillian Murphy (Tom Bucley), Sigourney Weaver (Margaret Matheson), Robert De Niro (Simon Silver), Elizabeth Olsen (Sally Owen), Leonardo Sbaraglia (Palladino)

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Ficha técnica en Sensacine

Tras el gran éxito que supuso Buried, a Rodrigo Cortés parece que le ha llegado su gran oportunidad con Luces rojas. El impacto internacional de aquélla ha supuesto que para el rodaje de este thriller sobrenatural haya conseguido atraer a un buen plantel de nombres como Robert De Niro, Sigourney Weaver y Cillian Murphy. Toda una suerte que el director de El concursante sabe manejar en buena medida, y que sin duda le servirá como trampolín definitivo hacia el estrellato, aunque con ello pierda parte de la radicalidad discursiva y la depuración de estilo que ofreció en su anterior y, hasta el momento, mejor film.
Puede decirse que, si Buried no era quizás una película para todos los públicos, Luces rojas ha sido concebida para serlo desde un primer momento, y ello ya supone un pequeño paso atrás. En ese sentido, el despliegue de los medios de producción salta a la vista para conformar un espacio visual más reconocible, menos original y auténtico, del cual se sirve el realizador español para, no obstante, ofrecer un campo atmosférico altamente tensionante y sugerente, extraño por encima de todo y repleto de suspense de principio a fin. En el interior del mismo se halla la búsqueda (y descubrimiento) de la verdad en lo que a lo desconocido se refiere; el destape del fraude escondido en la parafernalia que existe alrededor de todo lo relacionado con el más allá. En ello se empeñan, hasta sus últimas consecuencias, la profesora Margaret Matheson y su fiel ayudante Tom Buckley, siendo su cima, la que será respuesta última a sus investigaciones, el desenmascaramiento del prestigioso vidente Simon Silver.
Parte de lo más interesante de este film viene de su nada evidente adscripción genérica. Puede parecer una cinta de terror y sin embargo no lo es, ya que los abundantes sobresaltos no buscan un acuciante miedo en el espectador sino su constante atención; tampoco se trata de un thriller al uso, puesto que existen otros elementos diferenciadores que la hacen sobresalir de tal condición; así como nunca podría enmarcarse dentro del género de acción, porque ni su ritmo ni su tono lo sugieren. De todo este caldo de cultivo de difícil asimilación gustativa deviene un producto inquietante, que resulta bien ejecutado a pesar de su recurrencia a algunos lugares comunes del sonido como base para el impacto; sólidamente interpretado, en una impecable labor de rescate y motivación actoral de viejas glorias por parte del director; como, a la postre, perfectamente descafeinado. Y es que a pesar de su buena construcción narrativa, la proposición de Cortés no alcanza a impactar lo suficiente, por más que se afana en logralo; ofrece a lo largo de su relato algunos momentos de pico angustioso que sirven para confirmar el buen hacer del realizador detrás de las cámaras -generalmente a partir de una inteligente planificación de la escena en cuestión-, pero el conjunto general carece del punto de fuerza, del nervio y, sobre todo, de la claridad necesaria como para entregar una historia en la que pensar.
Cuando Luces rojas termina queda una sensación un tanto extraña, que responde precisamente a la extrañeza de la que hace gala el film: como si la historia hubiera defraudado bien porque nos sonara a ya vista (existen muchos paralelismos con El truco final, de Nolan, sobre todo en lo concerniente a su sentido manipulador y de juego con el espectador -legítima base primigenia del cine, no se nos olvide-), bien porque lo que más llama la atención es el intento, que no estricta consecución, de una ambientación oscura e indescifrable (y aquí asoma el inefable e inigualable David Lynch), descuidando la construcción de un mensaje por otro lado nada sorprendente ni original
. En cualquier caso, si algo constata la película es la presencia de Rodrigo Cortés como uno de los valores cinematográficos más en boga de la actualidad, que habrá que seguir muy atentamente en su siguiente realización; se adivina clave de su carrera.

Tras el gran éxito que supuso Buried, a Rodrigo Cortés parece que le ha llegado su gran oportunidad con Luces rojas. El impacto internacional de aquélla ha supuesto que para el rodaje de este thriller sobrenatural haya conseguido atraer a un buen plantel de nombres como Robert De Niro, Sigourney Weaver y Cillian Murphy. Toda una suerte que el director de El concursante sabe manejar en buena medida, y que sin duda le servirá como trampolín definitivo hacia el estrellato, aunque con ello pierda parte de la radicalidad discursiva y la depuración de estilo que ofreció en su anterior y, hasta el momento, mejor film.

Los escépticos, en acción de monserga

Puede decirse que, si Buried no era quizás una película para todos los públicos, Luces rojas ha sido concebida para serlo desde un primer momento, y ello ya supone un pequeño paso atrás. En ese sentido, el despliegue de los medios de producción salta a la vista para conformar un espacio visual más reconocible, menos original y auténtico, del cual se sirve el realizador español para, no obstante, ofrecer un campo atmosférico altamente tensionante y sugerente, extraño por encima de todo y repleto de suspense de principio a fin. En el interior del mismo se halla la búsqueda (y descubrimiento) de la verdad en lo que a lo desconocido se refiere; el destape del fraude escondido en la parafernalia que existe alrededor de todo lo relacionado con el más allá. En ello se empeñan, hasta sus últimas consecuencias, la profesora Margaret Matheson y su fiel ayudante Tom Buckley, siendo su cima, la que será respuesta última a sus investigaciones, el desenmascaramiento del prestigioso vidente Simon Silver.

Parte de lo más interesante de este film viene de su nada evidente adscripción genérica. Puede parecer una cinta de terror y sin embargo no lo es, ya que los abundantes sobresaltos no buscan un acuciante miedo en el espectador sino su constante atención; tampoco se trata de un thriller al uso, puesto que existen otros elementos diferenciadores que la hacen sobresalir de tal condición; así como nunca podría enmarcarse dentro del género de acción, porque ni su ritmo ni su tono lo sugieren. De todo este caldo de cultivo de difícil asimilación gustativa deviene un producto inquietante, que resulta bien ejecutado a pesar de su recurrencia a algunos lugares comunes del sonido como base para el impacto; sólidamente interpretado, en una impecable labor de rescate y motivación actoral de viejas glorias por parte del director; como, a la postre, perfectamente descafeinado. Y es que a pesar de su buena construcción narrativa, la proposición de Cortés no alcanza a impactar lo suficiente, por más que se afana en logralo; ofrece a lo largo de su relato algunos momentos de pico angustioso que sirven para confirmar el buen hacer del realizador detrás de las cámaras -generalmente a partir de una inteligente planificación de la escena en cuestión-, pero el conjunto general carece del punto de fuerza, del nervio y, sobre todo, de la claridad necesaria como para entregar una historia en la que pensar.  

Figura ominosa, todopoderosa

Cuando Luces rojas termina queda una sensación un tanto extraña, que responde precisamente a la extrañeza de la que hace gala el film: como si la historia hubiera defraudado bien porque nos sonara a ya vista (existen muchos paralelismos con El truco final, de Nolan, sobre todo en lo concerniente a su sentido manipulador y de juego con el espectador -legítima base primigenia del cine, no se nos olvide-), bien porque lo que más llama la atención es el intento, que no estricta consecución, de una ambientación oscura e indescifrable (y aquí resuenan ecos del inefable e inigualable David Lynch), descuidando la construcción de un mensaje por otro lado nada sorprendente ni original. En cualquier caso, si algo constata la película es la presencia de Rodrigo Cortés como uno de los valores cinematográficos más en boga de la actualidad, que habrá que seguir muy atentamente en su siguiente realización; se adivina clave de su carrera.


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Comentarios (2)
  • Error Humano

    No comparto en absoluto que ceñirse a un formato/estructura más tradicional de film suponga un paso atrás con respecto a Buried. ¿Se supone que Cortés debe realizar siempre un film con tamaña restricción? ¿No sería eso caer en el autoplagio y la reiteración?

    Por otro lado, más allá de ese detalle, y aún compartiendo buena parte de lo expuesto en la crítica, en mi opinión el film tiene algo más de valor del que aquí se le reconoce (yo la situaría un puntito por encima). A mi me parece un paso más que sólido en la carrera de este cineasta. Una confirmación, diría yo, hacia lo que él quiere ser: un gran director de Hollywood.

  • Agente Cooper

    A mi entender, Cortés tiene demasiado apego a sus referentes en este trabajo. Inevitablemente uno piensa en esas operaciones que se hacían en las revistas para orientar al espectador. Película 1 + película 2 = película 3. En el remate del film, la matemática Shyamalan + Nolan es muy evidente.

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