VaDeCine.es: Tu magazine on-line sobre cine con críticas, entrevistas y artículos.

     
Shortbus
Escrito por Agente Cooper   
Miércoles, 29 de Febrero de 2012


Valoración espectadores: 6.80

Shortbus (John Cameron-Mitchell, 2006)

Valoración de VaDeCine.es: 7.5

Shortbus (John Cameron-Mitchell, 2006)Título original: Shortbus
Nacionalidad: USA
Año: 2006 Duración: 102 min.
Dirección: John Cameron-Mitchell
Guión: John Cameron-Mitchell
Fotografía: Frank G. DeMarco
Música: Yo la Tengo
Intérpretes: Sook-Yin Lee (Sofia); Paul Dawson (James); Lindsay Beamish (Severin); PJ Deboy (Jamie); Raphael Barker (Rob); Jay Brannan (Ceth); Peter Stickles (Caleb), Justin Bond (él mismo)

Trailer

Gusta John Cameron Mitchell de dar un perceptible trasfondo político a sus películas. Del mismo modo en que la dualidad de Hedwig, protagonista de su fabulosa ópera prima Hedwig and the Angry inch, quedaba subrayada en su origen berlinés cuando la ciudad alemana era el paradigma de la Guerra Fría, el director emplaza Shortbus en el impás entre los atentados del 11 de Septiembre de 2001 y el famoso apagón que sufrió la ciudad de Nueva York en 2003. Tiempos de búsqueda identitaria de una sociedad traumatizada por la barbarie terrorista y dócil ante el tsunami conservador que Bush encabezó a lomos del miedo. Miedos y traumas que Cameron-Mitchell proyecta en la sexualidad de los protagonistas de este arriesgadísimo e inclasificalbe film coral, cuya condimentación pornográfica aporta toneladas de subversión y un espíritu beligerante ante lo aceptado o aceptable en la gran pantalla que en ningún caso distorsiona su liberador discurso ‘carveriano’.

James y Jamie son una pareja que contempla abrirse a otras personas. Sofia es una terapeuta de pareja en cuya intimidad se esconde la insatisfacción de no haber alcanzado nunca un orgasmo. Severine es una solitaria ‘dominatrix’ incapaz de soportar el hastío que sufre de sí misma. Estas tres historias se anudarán en la cinta a un extravagante club nocturno de Brooklyn donde se da rienda suelta al apetito sexual, un lugar en el que los personajes tratarán de exorcizar sus demonios y liberarse de sus propios complejos personales.

alt

Consciente de las limitaciones de su reparto (el elenco es prácticamente amateur, y se nota ciertamente), Mitchell sacrifica el desarrollo tradicional del argumento y realiza una aproximación impresionista. No cuida tanto el contorno, la definición del trazo de cada una de las historias –sobre todo la de Severine- como intenta arrancar del espectador una reacción visceral, casi empática con los personajes de esta tragicomedia. Por ello se espera de éste que acepte sin reparos el sexo como lienzo de esta obra vehículada con sensibilidad por las canciones de Yo la Tengo. Seremos testigos de autofelaciones, masturbaciones, dúos, tríos y orgías. Todas con su propia carga semántica, necesarias. Todas filmadas explícitamente sin el menor pudor. Mejor dicho, sin darle la menor importancia, como un aspecto de la vida más. Si Trainspotting, por ejemplo, convirtió en icónicas las imágenes de los colocones de un Ewan McGregor heroinómano, ¿no es moralmente inaceptable que el sexo aún quede establecido como tabú formal?

El más famoso de los neoyorquinos aseveró que “el sexo sólo es sucio cuando está bien hecho.” John Cameron-Mitchell, no cabe duda, ha hecho bien su película, y con ella también ha dignificado un terreno condenado durante años y años a la escatología más burda, nunca a los sentimientos.

alt

Compartir
Comentarios (0)
¡Sólo los usuarios registrados pueden escribir comentarios! Crea tu usuario pulsando este enlace.
 
VaDeCine.es en Twitter VaDeCine.es en Facebook