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J. Edgar
Escrito por Dr. Manhattan   
Miércoles, 01 de Febrero de 2012


Valoración espectadores: 6.50

J. Edgar (Clint Eastwood, 2011)

Valoración de VaDeCine.es: 7

J. Edgar (Clint Eastwood, 2011)Título original: J. Edgar
Nacionalidad: EE.UU.
Año: 2012 Duración: 137 min.
Dirección: Clint Eastwood
Guión: Dustin Lance Black
Fotografía: Tom Stern
Música: Clint Eastwood
Intérpretes: Leonardo DiCaprio (J. Edgar Hoover), Naomi Watts (Helen Gandy), Armie Hammer (Clyde Tolson), Josh Lucas (Charles Lindbergh), Ed Westwick (agente Smith), Judi Dench (Annie Hoover)

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Ficha técnica en Sensacine

Decidido a entregarnos una película por año, parece como si la progresiva vejez del genial Clint Eastwood no hiciera mella en él; más al contrario, le insuflase una mayor vitalidad para acometer nuevas metas dentro de su carrera, ya de por sí dilatada y suficiente, amplia, brillante y con una gloriosa continuidad como pocas dentro de la meca del cine de las últimas décadas. En su indisimulada labor de repaso de la historia de la sociedad americana del siglo XX -principio y fin de su carrera, géneros o temáticas argumentales variopintos mediante-, ahora le toca el turno a los controvertidos inicios y siguiente desarrollo de un estamento tristemente célebre en la actualidad, el FBI, dominado por J. Edgar Hoover desde su creación, en 1924, hasta 1972, periodo por el que transcurrieron un total de siete presidentes de gobierno estadounidenses.

Hoover, dispuesto a ejercer su discurso ajusticiador

La película abarca ese amplio arco temporal, aunque su narración se divide entre dos momentos cruciales: el de los primeros años de funcionamiento de la oficina (que posteriormente se convertiría en FBI), después del nombramiento del joven e impetuoso Hoover por parte del Fiscal General del Estado, y el de los últimos años de vida del mismo, cuando narra sus memorias a varios mecanógrafos, siempre bajo el influjo de su caprichosa, egocéntrica y malhumorada imaginación. Esta doble vertiente sirve para retratar lo más pasionalmente posible a J. Edgar, cercando su compleja personalidad desde dos ópticas que aúnan su significado no ya temporal y físico, sino sobre todo ideológico y, diríase, moral -dentro de la opresiva concepción que él ostentaba de la vida, la justicia y el compromiso humano en general-; de ahí que el montaje juegue a saltar de un marco temporal al otro muy a menudo, empalmando pasajes, resucitando vivencias, cerrando la cuadrícula de su existencia, de su radical pensamiento.

Se conforma, así, el retrato íntimo de un hombre profundamente comprometido con su papel de salvaguarda de la integridad de unos EE.UU. en constante proceso de convulsión social, política y económica; alguien que estuvo dispuesto a poner orden por más que su sino ondeara en virtud de la paranoia. Un carácter extraordinariamente influenciado por la figura materna, que forjó su idea de la seguridad a partir de su propia inseguridad, del miedo y el desprecio a sus semejantes, en una postura de clara índole fascista, aun con las debilidades y contradicciones relativas a su condición. Y es que el guión -firmado por el activista gay Dustin Lance Black, autor del libreto de Milk- no esconde la más que posible homosexualidad de Hoover, de hecho la subraya, si bien muy sutilmente, sin vacuos sensacionalismos, atendiendo a las razones del corazón. De hecho la aparición y progresiva toma de importancia de su fiel compañero Clyde Tolson no hace sino endulzar una historia que, primero, se intuía como fresco de una época, para, finalmente, suponer toda una oda al amor platónico.

Hoover y su fiel compañero, Clyde Tolson

Y he ahí una de las imperfecciones más visibles de J. Edgar, que en su esfuerzo por tocar el palo amoroso, por hacer hincapié en la debilidad del hombre más que en la naturaleza del duro idealista, hace pasar a sus dos personajes principales, en su época decrépita, una serie de situaciones y movimientos resueltos de una manera poco natural, sin duda forzando al máximo no tanto a sus intérpretes (extraordinario Di Caprio; contenido, mordaz y ajustado en su representación de su acomplejado personaje) como a sus maquilladores, verdaderos alma máter de lo más llamativo del cuadro en gran parte del metraje, y que linda en lo ridículo en lo concerniente al personaje interpretado por Armie Hammer.

No obstante, la narración permanece siempre suficientemente matizada gracias al tono visual que le imprime Eastwood. La sutileza, marca de la casa, hace acto de presencia en la definición de una fotografía que oscila entre lo documental y lo real; un marcado carácter impreciso entre cuyas imágenes de ficción se acoplan insertos de grabaciones históricas que ayudan a vivificar las emociones que vive Hoover en los instantes pertinentes. No se trata de tiranizar su figura, ni mucho menos de ensalzarla, simplemente de mostrarla justo en mitad de la historia, de focalizarla así como de lograr su deslumbramiento oportuno.

Las arrugas del presente, que idealizan el pasado

Clint Eastwood vuelve a demostrar su clase y valía como uno de los mejores directores en activo. Su recorrido en imágenes por la vida de J. Edgar Hoover resulta encomiable, con su distinción y gravedad habituales. Y sin embargo, su también presente atención a lo humano chirría en este caso, aunque levemente, en el tono general de un conjunto por otra parte notable, que funciona tanto a nivel de reflejo de una sociedad y un tiempo concretos como, sobre todo, en el análisis de un personaje histórico que ha tenido una gran importancia en el devenir de su país, que es precisamente el que vio nacer al realizador.


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Comentarios (3)
  • barry lyndon

    Anoche vimos un gran documental en Bio sobre la impresionante y dilatada carrera de Clint Eastwood. Un grande que ha peleado por serlo.

  • Dialoguista

    Que raro que te haya gustado el maquillaje que todos critican.
    A mi particularmente, me gustó mucho la película, y aplaudo esa parte de amor platónico que mencionas, creo que le da más terminación y caracterización a una figura fuerte, le otorga un plus que yo agradecí. Di Caprio, espectacular, si no se entienden que no lo hayan nominado.
    Saludos!!!

  • Dr. Manhattan

    Hola Dialoguista,

    Creo que no me has entendido, porque lo que quiero expresar es que precisamente el maquillaje no es todo lo bueno que debiera considerando el gran peso que el mismo tiene en toda la película ("linda en lo ridículo en lo concerniente al personaje interpretado por Armie Hammer").

    Respecto a lo otro, respeto tu opinión aunque no la comparto; para mí no hacía falta incidir tanto en ese aspecto para conseguir una buena definición del personaje, aunque entiendo las motivaciones de Eastwood.

    Saludos.

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