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The artist
Escrito por Dr. Manhattan   
Jueves, 29 de Diciembre de 2011


Valoración espectadores: 8.50

The artist (Michel Hazanavicius, 2011)

Valoración de VaDeCine.es: 8

The artist (Michel Hazanavicius, 2011)Título original: The artist
Nacionalidad: Francia
Año: 2011 Duración:  100 min.
Dirección: Michel Hazanavicius
Guión: Michel Hazanavicius
Fotografía: Guillaume Schiffman
Música: Ludovic Bource
Intérpretes: Jean Dujardin (George Valentin), Bérénice Bejo (Peppy Miller), John Goodman (Al Zimmer), James Cromwell (Clifton), Penelope Ann Miller (Doris), Malcolm McDowell


Trailer

El gran mérito de una película como The artist va más allá de sus seguros logros técnicos y también artísticos, y enraiza directamente con el alto grado de empatía que puede llegar a generar en un público, el del siglo XXI, acostumbrado a la velocidad como principio de forma y a la rutina mercantil como margen de fondo. Es por eso que su  mirada al pasado, como indisimulado homenaje a una época y a una forma de hacer cine, resulta sincera y fácilmente contagiosa para el nuevo gran público, pero también satisfactoria para ese reducto cinéfilo que desea volver a respirar a través de la pureza del buen cine.

La gloria

El francés Michel Hazanavicius cuenta aquí la, por otro lado, bien conocida historia del trauma personal que supuso el fin del cine mudo y comienzo del sonoro para muchos actores, personalizándolo en uno de ellos, George Valentin (perfecto remedo del carismático John Gilbert), que ve cómo su carrera se tira por la borda mientras la de otros se encumbran con motivo de la coyuntura. Para ello, recurre a la valiente pero lógica apuesta de realizar un film mudo, dejando la expresividad en manos únicamente de sus excelentes actores, del siempre exquisito y alentador acompañamiento musical y, por supuesto, de una (re)creación fotográfica y ambiental que cumple con creces su cometido de reflejar, primero, la algarabía del júbilo, y después, la pesadumbre del fracaso.

Tampoco se resiente del envite el avance de una narración que no abusa del uso de intertítulos a modo explicativo, puesto que la composición de la escena por parte del director es lo suficientemente elocuente cara a un espectador que sólo se limita a disfrutar con el resultado de la misma. Porque el tono de la cinta es pretendidamente cómico y de hecho ésa es la evocación y reivindicación principal que aquí se observa, el de la diversión de un respetable entregado a la magia que un colectivo podía proporcionarle, sin perder de vista por ello cierto grado de oscuridad y tufo a inminente decadencia que se vislumbraba; una doble vertiente cuyos ecos referenciales proceden de sendas obras capitales como son Cantando bajo la lluvia y El crepúsculo de los dioses.

El fracaso

Así, The artist se adivina como una gran película, que sin embargo no puede ser perfecta. Y es precisamente su indisimulada búsqueda por esa perfección estética, por esa recreación impecable de una época clave en la historia del cine, por la sensación de querer contar uno de los grandes episodios del séptimo arte como si las formas del presente permitiesen otorgar la verdad definitiva sobre la representación del pasado, y en definitiva, por lindar esa débil y manipulable línea que sirve para la posible complacencia del espectador en una coyuntura que juega directamente con sus recuerdos y sensaciones, por lo que no alcanza la excelencia. En efecto, altamente oscarizable.


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Comentarios (2)
  • barry lyndon

    En general estoy bastante de acuerdo con tu crítica. A mí me gustó bastante. Muy oscarizable desde luego. Sus protagonistas son todo carisma. El lenguaje cinematográfico excelente. Un poco predecibililla, pero bien.

  • Ringo Kid  - RENOVARSE O MORIR

    Hubo un tiempo en el que las películas eran en blanco y negro, y la música sonaba en directo. Los actores tenían que expresarlo todo a través de sus gesticulaciones exageradas, y era la música de la orquesta en directo la que transmitía al espectador todas las sensaciones, los pocos diálogos eran presentados al público a través de frases cortas a modo de cartel.
    Este largometraje rinde un agradable homenaje a ese tipo de cine, permitiéndose algunas licencias, aunque siguiendo una historia lineal, clásica y conservadora.
    La película gusta, entretiene, consigue emocionar, y al final te sientes como si salieses en la foto del fotograma final de El Resplandor, pero en vez de a Jack Nicholson, a quien tienes a tu lado son a Jean Dujardin y Bérénice Bejo. Es arriesgada, ¿una película muda, en blanco y negro, que a la vez es una comedia romántica en pleno siglo XXI?, bueno durante muchos años el cine ha ido mirando hacia el futuro, de vez en cuando es bueno que mire al pasado, a su pasado, a sus comienzos. El mundo ha ido evolucionando, y el cine también, renovarse o morir, y esa es la moraleja que a mi entender encierra esta cinta.
    Auge y decadencia de un artista del cine mudo, que bien podría ser Rodolfo Valentino o Douglas Fairbanks, tipos que ya no quedan, con o sin frac. El ascenso de una joven estrella, en proporción inversa a la decadencia del protagonista.

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