VaDeCine.es: Tu magazine on-line sobre cine con críticas, entrevistas y artículos.

     
Los cazafantasmas
Escrito por Error Humano   
Viernes, 09 de Diciembre de 2011


Valoración espectadores: 6.60

alt

Valoración de VaDeCine.es: 6,5

Los cazafantasmas (Ivan Reitman, 1984)Título original: Ghostbusters
Nacionalidad: Estados Unidos
Año: 1984 Duración: 107 min.
Dirección: Ivan Reitman
Guión: Dan Aykroyd, Harold Ramis
Fotografía: László Kovács
Música: Elmer Bernstein
Intérpretes: Bill Murray (Dr. Peter Venkman), Dan Aykroyd (Dr. Raymond Stantz), Harold Ramis (Dr. Egon Spengler), Sigourney Weaver (Dana Barrett), Ernie Hudson (Winston Zeddmore), Annie Potts (Janine Melnitz), William Atherton (Walter Peck), Rick Moranis (Louis Tully)
Trailer


En su especializada carrera como cineasta de género, la figura de Ivan Reitman se asocia mental e instintivamente a dos nombres que marcarían su época dorada en taquilla: Bill Murray y Schwarzenegger. Con este último, variando el registro interpretativo de Arnold, firmaría una infausta trilogía cómica (Los gemelos golpean dos veces, Poli de guardería y Junior) inmerecidamente recordada. Previamente, con Murray, Reitman alcanzaría su cénit en Los incorregibles albóndigas, El pelotón chiflado y, muy especialmente, Los cazafantasmas, absoluto hito cinematográfico del realizador de origen eslovaco. Un éxito de aquellos que bien justifican vocación, oficio y vida entera. Porque el reconocimiento inmediato de la saga Ghostbusters (enorme recaudación mundial, serie animada, figuras de acción y videojuego en cassette) ha perdurado en el tiempo, cosiendo a la evocación de nuestra infancia un buen puñado de recuerdos agradables, entrando de lleno en la continuamente forjada mitología neoyorquina y situando su icónico logotipo como uno de los más reconocibles de la historia del branding.

En toda esta vorágine de celebridad, el concurso de Bill Murray no resulta en absoluto anecdótico, pues nunca Ivan Reitman voló tan alto como cuando se sostuvo en el corrosivo ingenio del humorista; quien, por otra parte y para ser justos, adeuda su carrera interpretativa a Reitman, descubridor de su talento. Del binomio surgiría el éxito, pero también de una ocurrencia deliciosamente divertida: en pleno auge de una infancia intrigada por la ciencia-ficción y lo paranormal, la temática de Los cazafantasmas atrapó a toda una generación, fascinada con su espectral y jocosa propuesta, embelesada con la parafernalia de equipos de protones, trampillas y demás artilugios.

Imprescindible disfraz de carnaval. Mi hermano, Marquitos y Javi Buyo lo llevaron.

La idea, bastión de la cinta, fue parida por Dan Aykroyd y Harold Ramis, cazafantasmas originales y cómicos también reseñables (Ramis todavía regalaría la magnífica Atrapado en el tiempo). Y es justo resaltar su guión, pues es la raíz por la que esta película se adhirió a los niños que un día fuimos; esos chavales de una época en que las propuestas televisivas y cinematográficas eran menos condescendientes y algo más ingeniosas. Por aquel entonces la calificación por edades no quitaba el sueño a los padres y aunque puede que nuestras mentes estuviesen más expuestas, también se encontraban más despiertas y exigidas. Entonces el humor, los sentimientos y el desarrollo de la trama aún no se servían regurgitados.

En cualquier caso, centrando el análisis y sacudida la nostalgia, revisitar hoy día Los cazafantasmas inevitablemente empaña buena parte del recuerdo almacenado. Con el paso del tiempo, y unos ojos diferentes, las costuras de Ivan Reitman se hacen más que patentes: allí aparece el mal endémico de sus comedias, ese ritmo cansino y trompicado que genera un mar de fondo tedioso aun a pesar de nadar entre líneas de diálogo y bromas acertadas. Siempre tuvo, más allá de otras innegables virtudes, esa tremenda carencia como director. Décadas atrás resultaba menos notoria, pero los tiempos han cambiado -o se han apresurado- y su cadencia y modos quedaron rancios. De la obsolescencia sobrevino el declive de su carrera artística, en coma durante largo tiempo y recientemente repuntada en taquilla con la mediocre Sin compromiso, un canto del cisne a años luz de estos cazafantasmas.

Porque, sea como fuere y a pesar de los pesares, el hechizo de Los cazafantasmas está por encima de la relativa decepción de su revisionado. Más allá de ella, muchos otros elementos del film han sobrevivido a las arrugas: su atmósfera y encanto eighties, su banda sonora y la todavía más inolvidable canción de Ray Parker Jr... aquellos fluidos ectoplasmáticos, la prohibición de entrecruzar los rayos, el hombre de malvavisco aterrorizando NY... y Venkman, siempre el doctor Venkman. Sí, definitivamente, y aunque diste un mundo del esplendor de lo recordado, aquello de los cazafantasmas fue una fantástica idea.

¿Quién no ha mencionado lo de cruzar los rayos mientras meaba con amigos?

Compartir
Comentarios (2)
  • inmafun

    Buff, más icono que otra cosa, estoy contigo en eso. El "ritmo cansino" tal y como lo describes es insufrible, aburridísima. Me decepcionó mucho su revisión. Yo le cascaría (y le casco ahora mismo) un 5 "pelao", todo en base al mito.

  • Jaime Gómez

    brutal, peli de mi infancia

¡Sólo los usuarios registrados pueden escribir comentarios! Crea tu usuario pulsando este enlace.
 
VaDeCine.es en Twitter VaDeCine.es en Facebook