VaDeCine.es: Tu magazine on-line sobre cine con críticas, entrevistas y artículos.

     
Desaparecido (Missing)
Escrito por Agente Cooper   
Sábado, 23 de Agosto de 2008


Valoración espectadores: 8.75

Desaparecido (Constantine Costa-Gavras, 1982)

Valoración de VaDeCine.es: 9.3

missing cartelTítulo original: Missing
Nacionalidad: U.S.A.
Año: 1982 Duración: 122 min
Dirección: Constantine Costa-Gavras
Guión: Constantine Costa Gavras; Ronald Stewart (novela: Thomas Hauser)
Fotografía: Ricardo Aronovich
Música: Vangelis
Intérpretes: Jack Lemmon (Ed); Sissy Spaceck (Beth); John Shea (Charlie)



Otro 11 de Septiembre para esa Historia Universal de la Infamia que Borges una vez escribió no tuvo a los Estados Unidos de América como victima. Tras la victoria electoral del socialista Salvador Allende en 1970, las fuerzas armadas chilenas comandadas por Augusto Pinochet y auspiciadas por la CIA se alzaron en armas el 11 de Septiembre de 1973. El resultado, un golpe de estado que dejó miles de muertos en el camino, la mayoría civiles “considerados peligrosos”, y que colocó al general chileno al frente del país durante 17 años. Esos días convulsos y peligrosos son el escenario de una de las películas de contenido político más importantes de esto que llamamos Séptimo Arte: Desaparecido.

Es precisamente el arte, y no el mensaje, lo que hace de la película de Costa-Gavras una obra digna de elogio. Porque con un material como este, se puede hacer cine, claro está. Pero no menos cierto es que éste puede ir desde lo horrendo a lo excelso. Por ello, somos nosotros, como espectadores, los que debemos discernir entre la bondad de mensaje y la calidad cinematográfica de una obra. Sirva como ejemplo de lo malo y lo bueno, dos obras actuales de nuestro cine Las 13 Rosas (Emilio Martínez-Lázaro, 2007) y Salvador (Manuel Huerga, 2006), respectivamente.

Charlie (John Shea) y Beth (Sissy Spacek) viven una vida tranquila en un entorno ciertamente peligroso del que, en cierto modo, no son conscientes. Poco después del levantamiento militar, Charlie desaparece sin que Beth consiga obtener información alguna mediante cauces oficiales. Por ello, Ed (Jack Lemmon), padre de Charlie, viaja a Chile para intentar solucionar el asunto. Pronto ambos se darán cuenta de que la realidad es mucho más terrible de lo que la superficie muestra.

El director heleno utiliza repetidamente el flashback para guionizar su historia. Los mismos recuerdos que nos permiten reconstruir la desaparición de Charlie –excelente aunque fuera una película sin trasfondo político-, nos mostrarán indirectamente el posicionamiento político del gobierno americano a favor del golpe, e incluso serán utilizados por el director para dar una visión ciertamente idealizada del socialismo en el punto más débil de una película sobresaliente, en mi opinión junto a la banda sonora de Vangelis, que no pega ni con cola.

Missing no es la plasmación de una realidad aterradora de una manera prosaica, de algo que más o menos conocemos. Todo lo contrario. Costa-Gavras hace un uso de la cámara generalmente pudoroso. Es inteligente en este sentido. Al principio, cuando los protagonistas están sumidos en la confusión del momento, la cámara esquiva el horror. Oímos disparos a lo lejos, las ejecuciones si se producen, lo hacen fuera de campo. Será posteriormente, a medida que los personajes van tomando conciencia de la dimensión de la situación, cuando llegará la crudeza de la realidad. Las imágenes nos golpean a la vez que a los personajes con secuencias tan poderosas como las que tienen lugar en el Estadio Nacional.


missing 1


Imposible no hablar de la actuación de Jack Lemmon en términos superlativos, premiado como mejor actor en Cannes por la película, que también ganó la Palma de Oro. La manera en que hace evolucionar su personaje, ese tipo normal que trata de encontrar a su hijo en un entorno que le supera completamente, del escepticismo de un padre conservador que cree que su hijo es un “viva la vida” que no ha sabido cuidarse, hasta ese momento final en el que recoge todo el material de su hijo que le cabe en su carpeta antes de abandonar definitivamente el país, es tan sutil, tan cargada de pequeños matices que supone uno de los hitos de una carrera incomparable, que incluye cinco o seis actuaciones para la historia. Su andar cabizbajo, la veracidad de su rostro sin necesidad de histrionismo alguno; su dicción y el cuidado del tempo en sus emocionantes parlamentos, los momentos de frustración en que el actor realiza un ejercicio de contención que hacen aún más creíbles los escasos momentos donde se ve ahogado por la situación y explota. Un verdadero clinic de lo que significa ser actor, proveniente del mejor de todos los que han existido, o casi. Y sin embargo, no seria justo que toda esta grandeza impidiera apreciar otro trabajo interpretativo de una calidad tremenda, el de Sissy Spaceck. Ella está colosal. Su mirada clara y su aspecto angelical, como ocurría en Carrie (Brian de Palma, 1976), esconden a una actriz de una fiereza tremenda, perfecta en ese papel de idealista insobornable que anda permanentemente en rebeldía con el poder establecido, que muestra esa infructuosa dignidad ante las mentiras que los diferentes estamentos de poder le van ofreciendo para que “se olvide del tema”.

La relación de Spaceck y Lemmon es exactamente lo contrario de lo que la película denuncia. El contrapunto que ofrece una solución sencillísima a la atrocidad que denuncia; tras el choque cultural –Lemmon no comprende la vida de su hijo y su esposa, y se muestra beligerante-, la comprensión, adaptación e integración posterior, conducen a la síntesis de algo nuevo, mejor. A pesar de la pérdida del hijo y marido, un vínculo se ha creado. Que este mensaje sea creíble es mérito de dos actores en estado de gracia.


missing 2


Es cierto que la película es un descenso a lo peor del ser humano, una muestra de esa epidemia que asola nuestro planeta también en la actualidad, pero no es menos cierto que, paralelo a esto,  fluye el débil torrente de la esperanza de un mundo mejor, basado en la fraternidad y la comprensión. Lo que hace de Missing una obra enorme, eso que he tratado de expresar, es su multiplicidad, el riesgo de hacer no sólo cine con mensaje, sino buen cine con mensaje; cuidado, matizado, maduro y arriesgado. Corría el año 1982, el cine americano todavía vivía el esplendor de sus gloriosos años 70, años de saltar al vacío sin paracaídas, de obras maestras, quizá las más importantes de la historia del cine. Hablo de Appocalypse Now, de El Padrino, de Taxi Driver, de La Naranja Mecánica, de Tiburón, de Star Wars, ¿por qué no?… Es una lástima que aquellos cineastas también hayan caído en ese adormecimiento en el que viven nuestras sociedades aburguesadas, y sólo de vez en cuando sean capaces de revolverse un poco. Al final va a resultar verdad aquella vieja frase de Berlanga que decía que la dictadura le “obligaba” a hacer buen cine. Algo de razón tenía. La revisión de Infiltrados, Legítima Defensa, Kundun, Amén o Inteligencia Artificial no lleva a otra conclusión. Vivimos otros tiempos, ¿mejores? Quizá no tanto.

Compartir
Comentarios (0)
¡Sólo los usuarios registrados pueden escribir comentarios! Crea tu usuario pulsando este enlace.
 
VaDeCine.es en Twitter VaDeCine.es en Facebook