Inmafun Vadecine, esto es un comentario sin depurar, no una crítica (ya está hecha y, como siempre, muy bien). La dejo aquí y en la web.

Beginners.

Ser valiente. Lo es el intrépido bombero que se adentra en la última casa a la izquierda en llamas para salvar a una pareja de antipáticos ancianos. El hombre que nada mar adentro evitando que la delgaducha pelirroja encharque sus pulmones con agua salada que no pueda procesar. El que se pone delante del tanque impidiéndole avanzar, antes muerto. Todas las mujeres de este mundo.

Pero también lo es el que se queda. El que permanece y lucha por un nosotros superando el miedo que da siquiera plantearlo.

Podría no salir bien. Podríamos enamorarnos de esa mirada treintañera que alberga siglos de sabiduría, de su acento mezcla de italiano y de castizo, de unos labios hipnóticos que casi encajen del todo con los de uno, de unas manos por las que rezas que cojan las tuyas, por un arcoíris que inunde con sus colores nuestro día a día, nuestras noches. Quizás perdiéramos el corazón y algo de nuestra supuesta cordura y artificial corrección política. Todo con ella, nada sin ti.

Y apostándolo todo… y regalando lo mejor que uno tiene, lo mejor que uno es… siempre la duda de un adiós. Un adiós que sepa a cuchillo en el costado, que nos deje malheridos de por vida, sin fichas para alojar en el 12 rojo sobre el tapete de este Gran Casino –qué otra cosa si no es la vida- en un futuro lejano.

A ese miedo se enfrentan Oliver y Anna, expertos rompedores de proyectos y relaciones. Con un gran talento natural para salir huyendo antes de engancharse a droga tan dura como es el amor. Mientras somos testigos de si, por primera vez en sus vidas, saltarán sin red y apostarán con todo lo que tienen por un futuro que los enrede, el padre de Oliver revienta a patadas los parapetos que le ocultaban y protegían de una sociedad hostil. Otro valiente, éste desde los setenta y cinco años y hasta la muerte.

Ser valientes –mentiroso mentiroso- puede salirnos muy caro. Yo voy.