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La prima cosa bella
Escrito por Error Humano   
Miércoles, 10 de Agosto de 2011


Valoración espectadores: 7.00

La prima cosa bella (Paolo Virzi, 2010)

Valoración de VaDeCine.es: 6

La prima cosa bella (Paolo Virzi, 2010)Título original: La prima cosa bella
Nacionalidad: Italia
Año: 2010 Duración: 122 min.
Dirección: Paolo Virzi
Guión: Paolo Virzi, Francesco Bruni, Francesco Piccolo
Fotografía: Nicola Pecorini
Música: Carlo Virzi
Intérpretes: Valerio Mastandrea (Bruno adulto), Micaela Ramazotti (Anna joven), Stefania Sandrelli (Anna anciana), Claudia Pandolfi (Valeria adulta), Marco Messeri (Nesi), Fabrizia Sacchi (Sandra), Giacomo Bibbiani (Bruno niño), Aurora Frasca (Valeria niña), Francesco Rapalino (Bruno joven), Giulia Burgalassi (Valeria joven), Sergio Albelli (Mario)
Trailer

RECONCILIACIÓN Y NOSTALGIA

Allá por 1970, Nicola di Bari comenzaba a despuntar en el Festival de San Remo con su canción La prima cosa bella, una balada romántica que hoy ubica una época y un lugar, cierto período idealizado de Italia evocado por el realizador Paolo Virzì al elegir idéntico título, tiempo y espíritu para el inicio de su historia, la de una madre separada en aquellos años recorriendo a la carrera una vida fatigosa con dos niños colgando de sus brazos. Una estampa objetivamente demoledora y sin embargo luminosa en la cámara de Virzì, risueña en los labios de una joven empecinada en sacar a sus hijos adelante con una sonrisa en la cara y la canción de Di Bari como particular y optimista himno familiar.

Miss Bella Mamma flanqueada por dos pulpos con bigote

Con un relato a tres épocas desentrañaremos las vidas de Anna y sus dos hijos, Valeria y Bruno; este último vehículo de la historia y personaje a través de cuál se articulará uno de los principales mensajes del film: el de la negación de la infancia y la adolescencia como vía directa hacia la infelicidad en la edad adulta. Y es que Bruno, mayor de los dos hermanos, tuvo edad para presenciar los esfuerzos que su madre hizo por sacarlos adelante, pero no la suficiente para comprender las motivaciones de sus actos; no para entender a una bella mujer zarandeada en un mundo de hombres. Hoy, aún negado ante su pasado y hacia la figura materna, se ofusca en su propia oscuridad, incapaz de disfrutar del lumínico amor que hay en su vida pero no acierta a ver, empeñado como está en boicotear sus relaciones amorosas y familiares.

Será la súbita enfermedad de la madre –interpretada ya en la ancianidad, en homenaje a aquella época dorada de la comedia italiana, por Stefania Sandrelli (Divorcio a la italiana, Yo la conocía bien…)-  el desencadenante del reencuentro, de la recuperación de la memoria y de la reconciliación con una mamma que sólo intentó ser feliz. La pacificación, por ende, con uno mismo. Una temática que remite en parte a El hijo de la novia (Juan José Campanella, 2001), referente emocional inalcanzable para una obra, la que nos ocupa, incapaz de aquella sutileza y naufragada en un final redentor en demasía en el que prácticamente todo personaje se reserva su porción de happy ending; incluyendo, en desafortunada oda al amor reñido, al vulgar macho itálico desencadenante de la tragedia.

Bruno, Valeria y Anna en el Livorno actual

Como intencional tabla de salvación, y en el mismísimo desarrollo del melodrama, Paolo Virzì engarza el propio cine como elemento narrativo, paseando por el set de rodaje de Dino Risi, donde nuestra Anna consigue un papelito dentro de un reparto protagonizado por Mastroianni. Una vez más el arte como contexto temporal y situacional, una vez más el forzado homenaje a aquella época, de nuevo la añoranza del toscano Virzì. Sin embargo, este interesante guiño cinéfilo-nostálgico afecta a tal nivel a la localización, al guión y al alma de La prima cosa bella que termina por canibalizar la película. Porque la generosidad de referentes y el intento de aproximación a la mejor tragicomedia italiana, al citado Risi, a Ettore Scola, a Fellini y su Cabiria, conlleva una responsabilidad añadida y una maldición: la de la odiosa comparación.

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