La historia de los hermanos Waters es un hermoso ejemplo de heroísmo femenino y solidaridad familiar en la lucha contra la injusticia y la adversidad. Pero los Waters también tuvieron mucha suerte: si Massachusetts aplicara la pena de muerte, como lo hacen tantos Estados norteamericanos, Kenny habría sido ejecutado y Betty Anne no habría podido arrancar su libertad. Así que esta historia es, asimismo, otra más de las que dicen mucho sobre los espeluznantes errores del sistema estadounidense de justicia.

Betty Anne, la estudiante fracasada en el bachillerato, consiguió a base de codos y horas robadas al sueño dos licenciaturas universitarias: una en Educación y otra en Derecho por la Roger William University, de Rhode Island. No encontró plaza de maestra y siguió trabajando como camarera, pero dedicada en cuerpo y alma a probar la inocencia de su hermano.

El largometraje sigue la línea de títulos como Ejecución inminente, Pena de muerte, Cámara sellada, La caja de música e incluso Erin Brokovich.

La única pega que se le puede encontrar al largometraje, es que así como todos los personajes se van envejeciendo por el paso del tiempo, la protagonista permanece igual durante los 18 años.