Realmente amena. Sin otra pretensión que hacer pasar un buen rato, la película incluso se ríe de sí misma en cuanto al crecimiento emocional de sus personajes. Una gamberrada divertida (aunque menos que Supersalidos) que no para de homenajear a multitud de sus referentes, especialmente ET. Greg Mottola continua en la buena senda.