VaDeCine.es: Tu magazine on-line sobre cine con críticas, entrevistas y artículos.

     
Un cuento chino
Escrito por Barry Lyndon   
Jueves, 23 de Junio de 2011


Valoración espectadores: 7.00

Un cuento chino (Sebastián Borensztein, 2011)

Valoración de VaDeCine.es: 7

Un cuento chino (Sebastián Borensztein, 2011)Título original: Un cuento chino
Nacionalidad: Argentina
Año: 2011 Duración: 96 min.
Dirección: Sebastián Borensztein
Guión: Sebastián Borensztein
Fotografía: Rolo Pulpeiro
Música: Lucio Godoy
Intérpretes: Ricardo Darín (Roberto), Muriel Santa Ana (Mari), Ignacio Huang (Jun)

Página web
Trailer


Podría dedicar medio texto a estudiar el magnetismo de Ricardo Darín en pantalla, y todavía así me quedaría corto; rácano incluso. De tal modo, desisto del empeño y la ambición: vaya usted a saber por qué, pero este actor está enorme casi siempre; tenga más o menos diálogo, en su habitual locuacidad o en la agridulce contención que esta eficaz tragicomedia le reclama, él siempre aporta una credibilidad brutal. Sea como fuere, es ésta otra humilde película que el argentino se encarga de elevar un par de puntos con aparente facilidad. Desde luego, su solitario personaje ya es mucho, un caramelo diría yo, pero es que Darín nos lleva a pensar que este proyecto sería imposible sin su intervención, y tampoco es así. Y no lo es porque el nuevo trabajo de Borensztein acumula suficientes méritos como para captar nuestra atención. Por un lado, la obra tiene ese divertido componente que aportan las extrañas parejas, en esta ocasión la formada por un ferretero cascarrabias y un inmigrante chino que no habla español. Por otra parte, su discurso encierra suficiente alma y cierto encanto surrealista que, pese a no rebosar litros de imaginación fabular, sí se sobra para asentar su propuesta con simpatía e inteligencia entre un público definitivamente convencido por ese resignado gesto de "la p... que me parió” que Ricardo Darín clava ante sus infortunios.

Darín, Maradona de la interpretación

Conocedor de que las sonrisas no siempre surgen de situaciones necesariamente cómicas, Borensztein juega con el lado chistoso del drama sin quemarse. No resulta sencillo trabajar en clave de humor con ciertas temáticas sin pasarse de gracioso o macabro; sin embargo, ahí radica el espíritu de una obra que nos recuerda que a veces la suerte, como la vida misma, puede ser pelotudamente caprichosa. Y es que, por más que nos pese, muy a menudo sólo nos queda tirar hacia adelante y pelear con las cosas como vienen, buscando el lado positivo, o al menos intentado no quedar abatido por las penas. En esta línea, la cinta logra encajar con armonía la desgracia de un hombre traumatizado por una estúpida guerra, el lamentable hecho de la desesperada emigración y un buen puñado de denuncias sociales de eterna vigencia ante los cuales nuestro antihéroe jamás dejará de enfrentarse a su modo, para definitivo calado entre el patio de butacas. Si a todo ello sumamos su innegable agilidad narrativa, nos queda un notable cuento muy bien relatado que no por finalmente optimista deberíamos menospreciar, y menos aún en los tiempos que corren. Quizás, ahora más que nunca, en la vida como en el cine, una pequeña dosis de azúcar no esté de más, máxime si se sabe administrar en el momento exacto.

Podría dedicar medio texto a intentar analizar el magnetismo de Ricardo Darín en pantalla, y aún así me quedaría corto; rácano incluso. De tal modo, desisto del empeño y la ambición: vaya usted a saber por qué, pero este actor está enorme casi siempre; tenga más o menos diálogo, en su habitual locuacidad o en la agridulce contención que esta eficaz tragicomedia le reclama, él siempre aporta una credibilidad brutal. Sea como fuere, es ésta otra película pequeña que el argentino se encarga de elevar un par de puntos con aparente facilidad. Desde luego, su solitario personaje ya es mucho, un caramelo diría yo, pero es que Darín nos hace pensar que este proyecto sería imposible sin su intervención, y no es así. Y no lo es porque la película de Borensztein acumula suficientes méritos como para captar nuestra atención. Por un lado, la obra tiene ese divertido componente que aportan las extrañas parejas, en esta ocasión la formada por un ferretero cascarrabias y un chino que no conoce el idioma. Por otra parte, su discurso encierra suficiente alma y cierto encanto surrealista que, pese a no rebosar litros de imaginación fabular, sí se sobra para asentar su propuesta con simpatía e inteligencia entre un público definitivamente convencido por ese resignado gesto de “…la madre que me parió” que Ricardo Darín clava ante sus infortunios.
Conocedor de que las sonrisas no siempre surgen de situaciones necesariamente cómicas, Borensztein juega con el lado chistoso del drama sin quemarse. No resulta sencillo trabajar en clave de humor con ciertas temáticas sin pasarse de gracioso; sin embargo, ahí radica el espíritu de una obra que nos recuerda que a veces la suerte, como la vida misma, puede ser pelotudamente caprichosa. Y es que, por más que nos pese, muy a menudo sólo nos queda tirar hacia adelante y pelear con las cosas como vienen, buscando el lado positivo, o al menos intentado no quedar abatido por las penas. En esta línea, la cinta logra encajar con armonía la desgracia de un hombre traumatizado por una estúpida guerra, el lamentable hecho de la desesperada emigración y un buen puñado de denuncias sociales de eterna vigencia, ante los cuales nuestro antihéroe jamás dejará de enfrentarse a su modo para definitivo calado entre el patio de butacas. Si a todo ello sumamos su innegable agilidad narrativa, nos queda un notable cuento muy bien relatado que no por finalmente optimista deberíamos menospreciar, y menos aún en los tiempos que corren. Quizás, ahora más que nunca, en la vida como en el cine, una pequeña dosis de azúcar no esté siempre de más, máxime si se sabe administrar justo en el momento exacto.

Compartir
Comentarios (4)
  • Jose Garcia Martinez  - La realidad supera la ficción

    maginaos que os encontráis perdidos en China, sin dinero, sin conocer el idioma, y sin conocer a nadie, imaginaos que el único que os acoge es un chino lo más parecido al señor Scrooge, solitario, gruñón, que solo vive para su trabajo.

    Con una línea argumental ya vista en otros largometrajes anteriores, que consiste en la relación que se establece entre dos personas totalmente opuestas, y que va pasando de la indiferencia a la amistad. Añadiéndole un idioma tan complicado como es el chino. Y ambientándolo en Argentina. Este largometraje trata a su manera de un problema, como es el de la inmigración. Y a la vez, nos hace ver que el mundo es más pequeño de lo que creemos, y que la realidad siempre supera la ficción.

    El efecto mariposa viene a decir algo así: Si agita hoy, con su aleteo, el aire de Pekín, una mariposa puede modificar los sistemas climáticos de Nueva York el mes que viene. Por tanto, si una vaca vuela sobre el cielo de Pekín, puede modificar la vida cotidiana de algún habitante en Argentina.

    Ricardo Darín como siempre bastante creíble.

  • barry lyndon

    Reflexiones interesantes. Gracias por pasar por este contenido. Es una peli que no verá mucha gente, pero sí el gran José Garcia Martinez, que no se pierde una!

  • Dialoguista  - y yo había leído por ahí...

    y yo había leído por ahí... que la peli era más o menos. Te encargaste de aclarar que es mucho más que solo Darín (que igual ya solo él es decir bastante jajaja). La voy a ver y te cuento el cuento :D
    A propósito, Darín tiene un imán con la cámara, es así de inexplicable. No importa si en una peli o e una entrevista por tv, o por radio (como encontré el oro día), sencillamente quedas ahí, imantado por el tipo. Magia :D

  • Fedra  - Cara de pija...

    Que puedo decir... me ha encantado esta película. Darín, las argentineadas y lo tierno/depresivo que resulta todo.
    Una vez más invito a todo el mundo a conocer ese gran país, dónde se puede hacer una película de sentimientos, con sentimiento...

    Ah!, que gusto de putear en argentino!!!

¡Sólo los usuarios registrados pueden escribir comentarios! Crea tu usuario pulsando este enlace.
 
VaDeCine.es en Twitter VaDeCine.es en Facebook