Clasicazo. Cuando la vi de pequeño, estuve en vela, cagado de miedo, esa noche y la siguiente. Los ojos inyectados en sangre de Christopher Lee tenían la culpa.

Las pelis de terror a los 5, 6, 7 años son como las drogas durante la adolescencia, sabes que te van a dejar como el culo, ¡pero atraen tanto!