Contenida pero a punto de estallar violentamente como su personaje, supone esta película un páramo donde posarse y deleitarse desde la paciencia narrativa; un pulso claramente ganador a la inmediatez que impera a sus anchas en la actualidad.

Es una recuperación del mejor thriller europeo de hace más de cuatro décadas, que podemos disfrutar en las pantallas de nuestras multisalas ni más ni menos que por la presencia de George Clooney -efectivo aquí-, sin el cual este film pasaría sin pena ni gloria delante de nuestras narices. Démosle gracias.