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La cuestión humana
Escrito por Dr. Manhattan   
Jueves, 04 de Febrero de 2010


Valoración espectadores: 6.78

La cuestión humana (Nicolas Klotz, 2007)

Valoración de VaDeCine.es: 9

Póster de La cuestión humanaTítulo original: La question humaine
Nacionalidad: Francia
Año: 2007 Duración: 143 min.
Dirección: Nicolas Klotz
Guión: Elisabeth Perceval
Fotografía: Josée Deshaies
Música: Syd Matters
Intérpretes: Mathieu Amalric (Simon), Michael Lonsdale (Mathias Jüst), Lou Castel (Arie Neumann), Jean-Pierre Kalfon (Karl Rose), Valérie Dréville (Lynn Sanderson)

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Tráiler

La historia. Ese ente teóricamente inamovible, incuestionable, irreproducible. El terror exterminador, no ficticio, sino abyectamente real, terriblemente cercano en el recuerdo y de hecho en el espacio. El capitalismo y sus tremebundas fauces, su engrasada maquinaria funcionando con la perfección e implacabilidad habituales. La soledad, la enfermedad del hombre moderno que vive sin amparo en la sociedad del constante progreso. La consciencia, la necesaria toma de partido dentro de la terrible parábola de nuestra existencia. De todo lo anterior nos habla La cuestión humana, pero no de cualquier manera, sino obligándonos a la debida reflexión que ha de guiarnos en la soberana tarea del necesario (auto)juicio.

Nicolas Klotz es un veterano director francés desconocido en España que adapta, con este film, la novela homónima de François Emmanuel. En él se nos cuenta la experiencia de Simon (soberbiamente interpretado por un pétreo Mathieu Amalric), quien nos narra en off su experiencia al frente del departamento de recursos humanos de una gran empresa francesa, filial de la matrona alemana. Cuando recibe el encargo de uno de los jefes de vigilar a otro, acatará la decisión levemente sorprendido pero dispuesto, ya que él representa el perfecto ejemplo de rectitud y profesionalidad en la labor encomendada, sin dudas ni cuestionamientos sobre la misma; su trabajo como selector de nuevo personal y eliminador del antiguo es modélico, y esta descripción tan poco amigable de su tarea profesional no es exagerada ni en vano. Porque esta investigación que lleva a cabo no es sino la excusa que se utiliza en la historia para destapar el verdadero motivo de la misma, que posteriormente se hará explícito: la equiparación de las rígidas, impersonales e infalibles formas de la actual empresa con los calculados métodos utilizados en el genocidio nazi.

Simon, despertando su conciencia

Un planteamiento radical y pavoroso que requiere de una puesta en escena igualmente estudiada. De ahí que el director francés se contagie de la gravedad de los hechos y calme la narración para su adecuada comprensión, para el logro de su difícil transmisión. Dotada de un ritmo lento que basa su transcurrir en largas tomas y prolongados diálogos (y algún esclarecedor monólogo), el film hace suya la gelidez de sus cadáveres andantes, consiguiendo recrear certeramente el ambiente frío y deshumanizado que mueve la sociedad del trabajo retratada, que es la nuestra; y para la representación de su lúcida metáfora, se da prominente importancia al lenguaje, embaucado de la tecnificación que ayude a enmascarar la crueldad funcional, aparte la componente social y crucifique, en definitiva, lo humano.

Sólo la música supone un motivo de alivio en la cinta, y ni siquiera eso, porque al final también entrará a formar parte de la crudeza de la representación. El realizador francés deja constancia de su melomanía descansando el peso del relato en livianos pasajes pop que transcurren paralelos a los inocuos paseos de las almas heridas que por aquí transitan; insufla vida mecánica a los cuerpos cuando éstos se mueven espasmódicamente al cíclico son de la “rave”, en su delirante pero imprescindible ritual de la liberación; también se ocupa de empaparnos de melancolía con esas dos canciones seguidas a capela, no sólo a través del oído, además con la vista, deteniéndonos junto a los protagonistas delante de los rostros de las voces; y ya hacia el final, cuando el surrealismo derribe definitivamente lo insoportable del realismo anterior, se encarga de dotar a las imágenes correspondientes de ese sonido a medio camino entre la electrónica y el motivo naíf, tan vaporoso, tan justo. Sin embargo la severidad de su discurso retornará cuando (tras)torne la belleza de la musicalidad inherente a la composición clásica arrimándola a la fábrica vacía de la solución final; la inversión del deseo inicial de Simon, el descubrimiento de la espantosa verdad: una pesadilla clara acerca de la proximidad y facilidad de la desvirtuación, del horror.

La aterradora verdad, a la espalda

La cuestión humana es un film largo y difícil de ver, pero tan duro como necesario, el que sin la implicación directa del espectador a través de su atenta y afectada mirada, carece de sentido. Aquí no puede ni debe haber entretenimiento, aquí sólo tiene cabida el intelecto.

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Comentarios (2)
  • barry lyndon

    para minorias, vaya, pero m alegro tanto de q aún existan stos proyectos tan ajustadamente rentables... No todo es voraz capitalismo, al menos no en su grado máximo. Una buena noticia

  • Dr. Manhattan

    Así es, Barry.

    Y es una lástima que esta película sea tan difícil de ver: en España se estrenó el año pasado (dos después de su producción) y, atención, ¡sólo en dos salas en todo el país (cines Verdi de Madrid y Barcelona)! Yo tuve la gran suerte de verla en pantalla grande, pero para quien le interese, ya está disponible en el exquisito dvd editado por el impagable sello Intermedio (a quien precisamente tenemos que agradecer el esfuerzo de llevarla a las salas, ya que ninguna productora fuerte se arriesgó a apostar por ella, siguiendo esa triste lógica mercantil de la que hablabas).

    Tiene que quedar claro que existe un cine diferente que poder vislumbrar en nuestro país. Apenas encontrable, pero reconfortante y más que necesario para salir de la odiosa y empobrecedora estandarización comercial en que nos encontramos enquistados en estos tiempos. Sólo es cuestión de buscar y atreverse. Con un poco de fortuna, uno se puede topar con obras maestras de la categoría de este film.

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