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Muñeco Diabólico
Escrito por Barry Lyndon   
Domingo, 11 de Octubre de 2009


Valoración espectadores: 6.92

Muñeco Diabólico (Tom Holland, 1988)

Valoración de VaDeCine.es: 6.5

Cartel original Muñeco DiabólicoTítulo original: Child`s Play
Nacionalidad: Estados Unidos
Año: 1988 Duración: 87 min.
Dirección: Tom Holland
Guión: Don Mancini, Tom Holland, John Lafia (Historia: Don Mancini)
Fotografía: Bill Butler
Música: Joe Renzetti
Intérpretes: Alex Vincent (Andy), Chris Sarandon (Mike Morris), Catherine Hicks (Karen), Brad Dourif (Charles Lee Ray), Dina Manoff (Maggie)

Trailer


Siempre he reconocido una debilidad por los ochenta y su extravagancia intrínseca. Quizá se deba a que entonces yo era un niño que, como una esponja, absorbía todo en esa singular década. Así pues, esto podría explicar la relación de la felicidad infantil con lo propio de esos años. Sin duda, algo psicológicamente razonable. O bien puede ser que, simplemente, me ponen las excentricidades. En cualquier caso, no puedo evitar la emoción cada vez que doy con un recuerdo ochentero. Y si éste va relacionado con la peculiar filmografía de aquella época, no hay duda: el sentimiento me invade de inmediato. Pues bien, nada me causa más nostalgia que recordar esas noches de cine de verano. Veladas inolvidables de programa doble y bocadillo, durante las cuales forjé mi verdadera condición cinéfaga. Sería durante una de ellas, justamente en la proyección de “próximos estrenos”, cuando descubriría a uno de los personajes más carismáticos del género fantástico. Me refiero a Chucky, el muñeco diabólico, cuyo trailer fue más que suficiente para arrebatar el sueño a toda la pandilla durante días. Su propuesta, tan directa como apasionante, sólo podía conducir al éxito. La historia de un juguete poseído por el alma del psicópata Charles Lee Ray, el estrangulador de Lake Shore. Acojonante.

Hola, soy Chucky y seré tu amigo hasta el final, ¡ayijouu!

Claro, que no sólo de una buena idea puede vivir una película. Aún resta concretar el discurso con un personaje capaz de convertirse en un icono. Y a fe que el muñeco pelirrojo lo logró con su inquietante presencia. Desde su aparición, no hay juguete de mirada inteligente que se libre de sospechas. Eso es marcar al público, y Chucky lo consiguió. Así, y ante la demanda que su imagen generó, la fama y rentabilidad llevarían a reventar el concepto durante una irregular saga que paulatinamente mutó, por desgracia, del terror inteligente al humor más barato. No obstante, y volviendo a la cinta que nos ocupa, es innegable que su idea original tiene un lugar destacado en la historia del género.

Filmada en una época en la que el plástico imperaba en los efectos especiales, el uso de un personaje de este material resultó un gran recurso a la hora de dar vida al muñeco. En aquellos tiempos el cine andaba sobrado de trucos de naturaleza gomosa, ¿qué mejor que no tener que esconder el hecho? De tal forma, uno de los mayores atractivos de la cinta, el de hacer creíble al monstruo, queda cercano a lo inmaculado. Es más, consciente de la dificultad de rodar ciertas secuencias de acción, el equipo realizador decide hacer uso de planos subjetivos que muestran la perspectiva del pequeño homicida. Una maniobra muy inteligente que, además, ayuda a mantener notables momentos de suspense.

Chucky. Icono del cine fantástico

Sorprendente desde el punto de vista argumental, este original psico-thriller logra enganchar al espectador desde el inicio. En éste se nos presenta al asesino Charles Lee Ray, diestro en las malas artes del vudú, quien, tras ser abatido por la policía, deposita su alma agonizante en el ser que tiene más a mano: un muñeco "Good Guy", el artículo de moda entre los niños. Un juguete que desafortunadamente caerá en manos del pequeño Andy Barclay (interpretado por un encantador Alex Vincent) para “ser su amigo hasta el final”. Si bien es cierto que su guión se muestra torpe en ciertos pasajes, el acabado de la obra no queda empañado por estas irregularidades, resultando un disfrutable y correcto producto de su tiempo. Un atractivo film, cargado de humor negro y mucho magnetismo, cómodamente instalado en el imaginario colectivo para siempre. ¿Qué más se le puede pedir al asunto?

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