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Enemigos públicos
Escrito por Dr. Manhattan   
Lunes, 17 de Agosto de 2009


Valoración espectadores: 7.64

Enemigos públicos (Michael Mann, 2009)

Valoración de VaDeCine.es: 8.5

Póster de Enemigos PúblicosTítulo original: Public enemies
Nacionalidad: EE.UU.
Año: 2009 Duración: 140 min.
Dirección: Michael Mann
Guión: Ronan Bennett, Michael Mann, Ann Biderman
Fotografía: Dante Spinotti
Música: Elliot Goldenthal
Intérpretes: Johnny Depp (John Dillinger), Christian Bale (Melvin Purvis), Marion Cotillard (Billie Frechette), Stephen Graham (Baby Face Nelson), Stephen Dorff (Homer Van Meter), Jason Clarke (John Red Hamilton), Billy Crudup (J. Edgar Hoover), Giovanni Ribisi (Alvin Karpis)

Página web
Tráiler

Que Michael Mann es uno de los abanderados del denominado “cine digital” era algo por todos ya (re)conocido. Cuando se decidía a filmar en cámaras de alta definición los avatares de un taxista que conduce obligado por un asesino hacia los puntos de parada establecidos por éste para perpetrar sus crímenes, sorprendía a propios y extraños por su naturalidad para introducir el HD en la violentada intimidad de un taxi y capturar la bella oscuridad de la noche, reinventando de alguna manera el thriller moderno, estilizándolo hasta cotas insospechadas. Siguió el camino emprendido en Collateral con la infravalorada Corrupción en Miami, en la que no sólo dio una necesaria vuelta de moda a la desfasada estética de la serie original, por él parida mediados los ochenta, sino que acentuó en su idea de la violencia hiperrealista y cercana mediante ella. Ahora se estrena Enemigos públicos y va un paso más allá: se atreve a relatar las andanzas de John Dillinger desde dentro, sin que haya muestra del paso de los más de setenta años transcurridos desde entonces, desechando de nuevo el grano cinematográfico tradicional y aprovechándose de la pulcritud que proporciona la imagen HD para establecer una reformulación de los códigos estéticos del cine clásico gangsteril. Casi nada.

Johnny Depp dando vida a John Dillinger

La historia de John H. Dillinger, probablemente el atracador de bancos más famoso de la historia, la sabemos todos. Su final, también; ya nos lo han contado multitud de telefilms y películas (una de las más estimables, por cierto, la versión que John Milius hizo en 1973, Dillinger, con Warren Oates interpretando al icónico gángster). Lo que está abierto a interpretación es la manera de recrearlo, de ficcionarlo, y he ahí el gran acierto de Mann. Él mismo comentó en alguna entrevista que probó a rodar en los dos formatos, el tradicional en película y el actual en alta definición, y que tras ver el resultado, no le quedó ninguna duda: se decantaba por el nuevo porque éste le permitiría ser consecuente con su idea del drama del personaje, con su perspectiva a la hora de aproximarse a él, que no es otra que la de hacernos sentirlo de cerca, introducirnos en el peligroso mundo recreado a su alrededor sin que la componente temporal haga mella en nuestra percepción.

Es una suerte de penetración en los violentos años 30, época de la gran Depresión americana, como si de uno de los ciudadanos de a pie de entonces se tratara. No me queda otra sensación tras admirar de nuevo emocionado la espectacular fisicidad de los tiroteos (una de las grandes virtudes del cine de este director, apenas reseñada, es la veraz recreación del sonido y sus efectos que logra en cada una de sus películas, y eso en un film de acción se antoja del todo imprescindible; la credibilidad le va en ello); la afectada sensibilidad que desprenden los rostros de los actores que en primerísimo plano la sabia cámara de Dante Spinotti sabe contemplar; los batientes diálogos que un felizmente contenido Johnny Depp elabora, aferrado al presente, frente a su amada, compañeros y principal enemigo, Melvin Purvis (plano Christian Bale); y finalmente, la plausible cinefilia que recorre la obra.

Christian Bale como Melvin Purvis

Porque en Enemigos públicos Michael Mann no sólo mira hacia sí mismo y reincide en las mejores constantes de su ya reconocida obra (la sublime planificación y resolución de las secuencias más violentas de la cinta recuerda inevitablemente a Heat), sino que honra al cine y su (re)interpretación posmoderna cuando filma a Dillinger frente a la pantalla observando El enemigo público nº 1 (Manhattan Melodrama, W. S. Van Dyke, 1934), haciendo que éste dialogue con la figura interpretada por Clark Gable en esa cinta, emocionado, gracias al esclarecedor contraplano que el realizador estadounidense nos regala; una transfiguración del antihéroe nada usual, y una comunión presente-pasado extremadamente provechosa en su significado. No es de extrañar, por tanto, que la extendida secuencia final de su asesinato, por muy conocida que sea, nos despierte la inquietud del que no sabe cómo va a ser; su prolongación, tensión y  ralentización no son sino el último signo de admiración del director por su matón, una extensión del sentimiento popular de la época, envuelto en la luminosidad de los flashes y el gentío. Una muerte de profundo sentido cinematográfico. De entonces, pero rodada hoy.

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Comentarios (8)
  • Mr. Sandman

    A mí me aburrió bastante, lo ví todo muy correcto pero sin ningún momento memorable, nada nuevo bajo el sol.

  • agente cooper

    Yo creo que el tiroteo nocturno no es normal Sandman. Es una lección. Pero sí es verdad que a mi la peli me dejó frío. Ocaña comenta en El País que Mann define con un par de trazos la relación entre Dillinger y su chica. A mi me parece que no la llega a definir.

    Y la textura de la imagen se hace complicada en algunos momentos. Yo salí del cine sin saber qué pensar realmente, porque me fucionaba en alguna stomas y en otras no.

  • Sr.Bean

    No me puedo extender mucho, solo diré una cosa:

    DIOS MANN

    Un saludo.

  • Dr. Manhattan

    Tú sí que sabes.

  • Sr.Bean

    Bueno pues completo un poquito más lo que dije.

    Este tío es Dios rodando escenas de acción, ese realismo que consigue es sencillamente perfecto, realmente te cree lo que pasa y como alguien comento, el tiroteo nocturno y su final...(emoticono de aplausos).

    A mi no me aburrió ni me resultó lenta. Estuve entretenido toda la película atento de la historia y salpicando en los momentos idóneos con las excelentes secuencias de tiros.

    En lo que a actores se refeire, m encantó Deep y aunque en la crñitica se tache de plano a Bale, yo le vi con matices y atisvos de los bueno que es. Además me gisto ver a ciertos secundarios como David Wenham.

    En definitiva, Mann se aúpa el 1º puesto de mis directores predilectos.

  • Dialoguista  - vengo a decir

    Hola!!! vengo a decirle a Barry Lyndon que aparece en el post de campo yfuera de campo II.
    Además, felicitarlos a todos lso que hacen Vadecine, me gusta como disponen las entradas agrupando como en este caso por director, o por temas, para que los lectores hagamos un recuento de un filmografia específica, muy bueno!!!
    Voy a interiorisarme de a poquito con el contenido del blog!!!
    Saludos!!!

  • Dialoguista

    y me quede leyendo tu reseña, por demás interesante, esos detalles que mencionas son para resaltar, ya estoy esperando verla, pronto, pronto!!!

    P.D.: No tengo mucha idea en profundidad de como es el HD, agradeceria info, algo sencilla, como para tontos ;-) para saber algo más sobre cómo es la técnica, más allá de la apreciación final claro.

  • barry lyndon

    También me ha dejado algo frío. Es innegable el talento de Mann rodando secuencias de acción. Igualmente es admirable su detallismo y realismo en la ambientación. Muy correcto. No obstante, sigo creyendo que este hombre tiene un grave problema con el ritmo y la continuidad narrattiva. No me engancha. No me apasiona

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