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Tiempos Felices
Escrito por Agente Cooper   
Lunes, 19 de Mayo de 2008


Valoración espectadores: 8.00

Tiempos Felices (Zhang Yimou, 2000)

Valoración de VaDeCine.es: 8

cartel tiempos felicesTítulo original: Xingfu Shiguang
Nacionalidad: China
Año: 2000 Duración: 1h 42min
Dirección: Zhang Yimou
Guión: Yang Mo (novela); Gai Zi
Fotografía: Hou Yong
Música: San Bao
Intérpretes: Zhao Benshang (Zhao); Jie Dhong (Wu)



Mi querido Rolo Tomasi, compañero de aventuras cinematográficas en esta página, cuenta entre sus finales predilectos el de 'Luces de Ciudad' de Charles Chaplin. Los finales felices, como éste, y en general las películas que quieren conmover al espectador, como la que nos ocupa, se asemejan a una partida de Black Jack, siendo hollywoodiense, o a las Siete y Media, si nos ponemos en plan cañí. Uno debe acercarse lo más posible al límite para tener una buena jugada, pero si te pasas, todo se va al garete y entras de lleno en el concepto de “ñoñería”, es decir, te cargas la película. Obviamente, a diferencia de los juegos de cartas, ese límite entre la excelencia y la ñoñería lo pone primero el director, y luego el espectador en su propia sensibilidad, así que perdónenme si por hacerme caso y ver esta película, puesto que a mi me parece una delicia, les hago perder su valioso tiempo.

Zhang Yimou, mundialmente conocido en la actualidad por su irregular revisión del cine de artes marciales en 'Hero', 'La Casa de las Dagas Voladoras' y 'La Maldición de la Flor Dorada', ha cultivado siempre un cine humilde de ámbito más social, orgulloso del concepto de comunismo, pero mucho más crítico con su expresión política. De hecho, el régimen comunista chino ha protagonizado numerosos intentos de boicot a sus películas, algo que vuelve a demostrar la gran diferencia entre una idea y lo que la política hace con ella. En este sentido, 'Tiempo Felices' completa una tríada esplendida, tras las no menos excelentes 'El Camino a Casa' (1999) y 'Ni Uno Menos' (1999).

Estrenada en la nochevieja del año 2000, la película se emparienta directamente con el mejor cine de Chaplin. La comicidad de muchas de las situaciones, la picaresca, la mirada enamorada al perdedor (o quizá el único ganador), pero sobre todo, el ensalzamiento de la fraternidad, la bondad y la honradez en un medio hostil que empuja precisamente a lo contrario, componen un excelente homenaje al ser humano, tan válido en el siglo XXI como en los años en que el maestro rodó 'El Chico', 'La Quimera del Oro' o la ya comentada 'Luces de Ciudad'. Nuestro Charlot en esta fábula (pretender tener un punto de vista realista en esta película es, en mi opinión, un error mayúsculo) es Zhao (Zhao Benshan), un solterón entradito en años, que comienza la película arreglando un matrimonio de conveniencia. Este matrimonio le costará un dinero que no tiene y en su afán por agradar a su futura esposa tratará, no sólo de llevar un estilo de vida que no puede permitirse, sino además hacerse cargo de su hijastra Wu (Jie Dong), ciega, y de la que ella se quiere deshacer para llenar de caprichos a su mimado hijo real. La bondad natural de Zhao le llevará a todo tipo de vicisitudes para, aguantando carros y carretas, intentar cuidar a Wu.

tiempos felices 2

A pesar de su sencillez, la película está rodada de una manera primorosa, una de las virtudes indiscutibles de Yimou. Siempre atento a los preciosos ojos de la espléndida Jie Dong y a la amable silueta de su otro protagonista Zhao Benshan, que tampoco le va a la zaga, el director chino apuesta por una amplia gama de encuadres y un cuidado especial del color, la luz y el sonido que dota a la cinta de cierta sensorialidad como contrapunto a la ceguera de la protagonista, en detrimento de la música, mucho menos importante dentro del metraje. En este sentido se aleja bastante de 'El Verano de Kikujiro', película de temática similar con la que comparte gran parte de todo lo dicho hasta ahora, cuya banda sonora es imposble olvidar.

Las pequeñas victorias y derrotas de ambos desembocan en un precioso final, nada condescendiente con un espectador que realmente desea lo mejor a la pareja, consistente en una suerte de conversación que ambos anhelan pero nunca se producirá. Tras 90 minutos de cine, uno no puede dejar de estar contento de haber visto una película capaz de hacer reír, sonreír y llorar a éste que les habla. Si lo piensan sólo las grandes películas lo consiguen. Y esta resulta que es como tener en la mano una figura y un as en una mesa de Black Jack de Las Vegas, una apuesta segura.

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Comentarios (2)
  • barry lyndon

    Excelente manera de exponer (en tu primer párrafo) cómo puedes cargarte una peli si rompes las barreras del sentimentalismo, aunque sea sólo por un pelo. jajaja. Por cierto, cartel horroroso donde los haya.

  • Tyler Durden

    El cartel es de traca

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