Valoración de VaDeCine.es: 6
Título original: Puss in Boots Nacionalidad: USA Año: 2011 Duración: 90 min. Dirección: Chris Miller Guión: Brian Lynch, David H. Steinberg, Tom Wheeler, Jon Zack Fotografía: Animación Música: Henry Jackman Intérpretes: Antonio Banderas (Gato con Botas), Salma Hayek (Kitty), Zach Galifianakis (Humpty Dumpty)
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La globalización de internet, con sus descargas gratuitas incontrolables, ha ejercido un efecto revitalizador en la música. Aunque la venta de discos se haya desplomado, infinidad de bandas independientes encuentran una promoción inesperada manteniendo una vía de explotación inmune a la piratería gracias a los conciertos, cada vez más masivos. El cine, no obstante, no ha querido o sabido adaptarse a los nuevos tiempos y ha sufrido un claro retroceso en sus anhelos artísticos. Hasta que Filmin, Netflix o cualquier otro sistema novedoso que integre el ‘streaming’ de calidad consiga lo contrario, la vida de una película se reduce, prácticamente, a las dos primeras semanas de exhibición en salas. Más allá de ello, está el abismo. Es por ello que las productoras, convertidas casi en franquicias de cine-basura, inundan las salas de productos de riesgo cero como esta cinta, ‘spin-off’ de Shrek con Antonio Banderas a la cabeza.
Todavía lejos de la audaz primera película de Shrek, pionera y aún cumbre indiscutible de Dreamwors, El Gato con Botas juega también a la mezcla de fábulas, pero se olvida de la subversión de éstas. Ignora a Perrault y del famoso gato de las botas de siete leguas sólo queda el personaje, integrado en un un argumento vagamente extraído de Jack y las Alubias Mágicas que aporta alguna que otra estimulante sorpresa. Junto al protagonista encontraremos a la pertinente partener (Salma Hayek) con la que mantener el ‘casanovesco’ tira y afloja. Completa el trío Humpty Dumpty (Zach Galifianakis), fichado de Alicia en el País de las Maravillas como malvado a redimir.

Con inteligente perspectiva comercial, El Gato con Botas consigue desmarcarse de otros títulos enfatizando ese aire hispánico que tan buenos réditos dio a Desperado o a La Máscara del Zorro. Con igual tino para los espacios abiertos –aquí a medio camino entre el cuento de hadas y el western- que en su apreciable Lluvia de Albóndigas, Chris Miller aporta indiscutibles soluciones estéticas que hacen bastante llevadero el visionado del largometraje, por más que la evolución de la trama esté regida por pautas largamente explotadas, incluso aquellas que pretenden aparecer como novedosas.
En definitiva, aunque estamos ante un producto más de manufactura reconocible que llega únicamente para engordar el ya bastante numeroso grupo de cintas animadas beneficiosas para la industria y poco estimulantes para el espectador, tanto infantil como adulto, este largometraje, como sus protagonistas, consigue caer de pie.
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Regulera. Con el piloto automático. Algún golpe con chispa, gags divertidos sobre el movimiento del huevo y el comportamiento propio de los gatos...una aventurilla agradable, pero muy justita en general.