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La clase maestra de Park Chan-Wook
Escrito por Mr. Sandman   
Martes, 06 de Octubre de 2009


Valoración espectadores: 7.00

Park Chan-Wook en el Festival de Sitges
Park Chan-Wook en el Festival de Sitges

Después de presentar Thrist, Park Chan Wook compartió con todos nosotros su visión del cine fantástico. Este auténtico clásico de Sitges se mostró feliz con el resultado de su nueva película.

Público.- En sus películas existen elipsis muy grandes, hay cosas que no se ven, ¿cómo mide su introducción y lo que mostrar o no?

Park Chan Wook.- Cuando planifico una película pienso mucho en lo que podría pasar fuera de cámara, el público debería tener curiosidad por lo que pasa detrás de la mirada de la cámara. Siempre intento provocar este tipo de curiosidad, es muy importante para mí. Uno de los factores que pueden provocarla es el sonido. El sonido puede insinuar muchas cosas, incitar a la imaginación. El sonido de lo que no se ve puede tener incluso más importancia del sonido de lo que está. Cuando se rueda una película, el enfoque de lo que capta la cámara tiene tres factores importantes. El primero es hacia dónde se dirige la cámara, el segundo el tamaño de lo que se enfoca y el tercero dónde se tiene que cortar, la edición. Con estas tres armas son con las que se puede enseñar lo que se quiere y transmitir el mensaje. Por lo tanto, la elección de lo que se muestra es muy importante, ya que significa que hay otra cosa que no se ve, lo cual el director está intentando esconder.

P.- ¿Cómo trabaja con los actores?

PCW.- No considero que el cine sea todo en mi vida, el cine es mi profesión, por lo que quiero ser feliz en mi profesión. Ser feliz rodando es más importante para mí que hacer una gran película. Por eso me tengo que sentir a gusto con los actores. De todas formas si un actor difícil como Klaus Kinsky hubiera querido trabajar conmigo no habría podido decir que no. Antes de empezar el rodaje intento quedar las máximas veces posibles con los actores, hay que preparar muchas cosas antes del rodaje, ya que una vez comenzado los directores estamos muy ocupados en otras cosas. Por lo tanto preparo las interpretaciones antes del rodaje. Uno de los fallos de los directores principiantes es la falta de diálogo con los actores, muchos lo pasan por alto. Aunque sea una gran estrella, tienen que prepararse como mínimo con dos meses de anticipación. Aunque no sea todos los días, yo intento hablar con ellos tantas veces como sea posible. Puede que no hablemos de la película, pero sí que compartimos ideas sobre ella y corregimos algunos aspectos. En mi ópera prima, tuve que contratar a un actor que yo no quería, y el primer encuentro fue un día antes del rodaje y lo primero que me dijo el actor fue “¿de qué va esta historia?”. Ni siquiera se había leído el guión. Por supuesto, fue un fracaso, me gustaría eliminar todas las copias que existen de ella. No quiero cometer este error nunca más.

Park Chan-Wook
Park Chan-Wook

P.- ¿Cómo se le ocurren las historias tan bizarras de sus películas?

PCW.- Por ejemplo. Thirst se me ocurrió porque de pequeño yo era católico e iba a misa porque mis padres me obligaban. Cuando se daba la sangre y cuerpo de Cristo yo pensaba que era de verdad, y me daba mucho miedo, era una especie de canibalismo. Este recuerdo siempre ha estado en mi interior. Luego desarrollé esta idea de forma natural. ¿Qué ocurriría si un cura, que bebe esa sangre, tuviera que beber sangre de personas de verdad? Sería muy interesante (risas).  En el caso de Soy un ciborg, ocurre en un manicomio. Cuando veo algo sobre manicomios, a los enfermos se les trata como muertos, sin vida. Pero siempre me gustó la idea de que cuando nadie les mira cobran vida, tal y como hacen los juguetes de Toy Story. Pensé que si pudiera compartir los sueños de los internos, o ellos los míos, ¿qué pasaría? Si cogemos Old Boy, basada en un manga japonés, yo veía que era poco original, había cosas que no entendía. En una de las conversaciones con el productor, fui al servicio y ahí, haciendo mis cosas, se me ocurrió una gran idea que hacía la película mucho mejor, fue la meada más productiva de mi vida. En resumen, hay que enfocar las historias desde ángulos diferentes y preguntarse mucho a sí mismo dónde ir.

P.- Respecto a Thirst, ¿qué le costó más rodar? ¿Qué presupuesto tuvo?

PCW.- Unos 5 millones de euros es lo que costó. Mis rodajes suelen ser muy largos, eso lo tengo que corregir, en parte debido a que trabajo mucho con otras cosas como la fotografía. Creo que es mi rodaje más largo. Lo que más tiempo cuesta es la iluminación, aunque en Thirst era muy importante la psicología de la actriz, ya que era la primera vez que trabajaba conmigo y además es muy joven. El actor, sin embargo, está muy acostumbrado a mi equipo, a mi ambiente y pensé que ella podría sentirse marginada, y yo no quería que se sintiese así. Por eso la cuidé durante todo el rodaje, protegiéndola. Hay varias escenas de sexo, y como las actrices coreanas son muy pudorosas, pensé que se podría sentir explotada, por lo que la protegimos todos. Estoy muy contento con el resultado. Hablando de factores técnicos, lo que más he cuidado es el color. Quería que el contraste fuera bajo, quería que la sombra no fuera muy oscura.  La escenografía, incluso hasta el maquillaje se basaba en eso. Todo el proceso se terminó digitalmente. Mantener esta línea era difícil ya que no quería un contraste bajo normal. En el final, cuando sale el Sol, aunque sea un hecho cotidiano, puede ser terrible, como un cielo para el cura o como un infierno, según se mire. La idea es que el espectador sienta ese contraste con el resto de la película.

Thirst, su última película
Thirst, su última película

P.- Lady Vengeance tienen un trasfondo crítico social muy fuerte.

PCW.- Sí, ya había tratado los temas candentes en Corea y quería abordar algo social pero más global. Trata el conflicto, la lucha social. El capitalismo a nivel social es como una tragedia en las obras de Shakespeare, allí se lucha contra el destino y nosotros lo hacemos contra las clases sociales. Las personas de nivel social bajo no viven como quisieran. Después de Lady Vengeance quería tratar algo más mítico y de ahí vino Old Boy.

P.- ¿Cómo incluye el humor en sus películas, tan importante en toda su filmografía?

PCW.- Este humor viene de mi carácter, aunque haya una situación muy difícil, tengo que romper la seriedad. El humor consigue que lo veamos todo más objetivamente.  Los momentos son graciosos y terroríficos a la vez, y estos dos sentimientos no deben separarse, deben ser uno, se deben sentir a la vez. Esto es difícil, yo tampoco lo consigo siempre. Por ejemplo. En Lady Vengeance un señor monta un hacha para matar a un asesino, pero su hija no le deja para que lo maten entre todos, en vez de él sólo. Esa combinación es el verdadero humor. En Thirst quería hacer esta combinación con la estructura del protagonista, siendo vampiro y cura a la vez, sin querer abandonar ninguna de las dos vertientes y por eso se justifica de manera ilógica bebiendo la sangre de gente que se quiere suicidar, como si les ayudara. Ésa es la suma tragedia-comedia. Los espectadores que más se ríen con la película son los que mejor la entienden. La obligación del director de cine es que el público saque su propia interpretación. Para un creador, la riqueza no es nada, esa diferente interpretación es el mayor tesoro.

P.- ¿Tiene algún proyecto para el futuro?

PCW.- Tengo algo firmado como productor, pero aún no se ha escrito el guión, por lo que se estrenaría dentro de tres años, como pronto.  Ahora mismo no tengo nada mío en marcha, es la primera vez que presento una película y que no tengo nada entre manos, por lo que estoy muy tranquilo y feliz.

Old Boy, su consagración internacional
Old Boy, su consagración internacional

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