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Batman: Cómics y cine
Escrito por Mr. Sandman   
Martes, 05 de Agosto de 2008


Valoración espectadores: 9.14

Batman es, sin lugar a dudas, uno de los personajes de cómics y novelas gráficas más complejo e interesante de la multitud que existe. Su carácter dual, combinando la lucha contra el crimen con un interior oscuro y casi perverso hacen que el cine no haya pasado por alto tal potencial y lo haya acogido en su seno repetidas veces. Cuando hablamos del Caballero Oscuro nos viene a la mente precisamente eso, oscuridad, tragedia. Pero no siempre el personaje ha tenido tantas connotaciones tenebrosas como en la actualidad. Esto se ve reflejado clarísimamente es sus diversos pasos por la gran pantalla, donde se advierte una evolución desde el camp colorista de los 60 a la lucha interior de la creación de Christopher Nolan en el nuevo milenio.

Batman


Aquellos maravillosos años

En un principio los cómics eran productos toscos y bastante repetitivos, productos infantiles destinados al simple entretenimiento, sin más pretensiones. Por tanto no es de extrañar que, aunque ahora las veamos con indulgencia y simpatía, tanto la serie de T.V. como la primera versión para pantalla grande, Batman (Leslie H. Martison, 1966), fueran producciones de serie B cuando no serie Z, reflejando lo dicho anteriormente. Trajes que son poco más que disfraces, tramas sencillas e ingenuas en las que está meridianamente claro quien es el malo y quien el bueno y unos villanos poco amenazadores. Por no hablar de los bailes, sintonías (esta para bien) y demás. Realmente son un reflejo de lo que era Batman en aquel entonces, ni más ni menos.

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Los orígenes de Batman

Pero como todo medio que se precie, poco a poco y no sin dificultades el cómic fue creciendo y convirtiéndose en adulto. Con la nueva ola de dibujantes y escritores de los 70, Batman adquirió un trazo más preciso, nuevas perspectivas para el personaje y tramas más arriesgadas y estimulantes. La ligereza y candidez de las primeras historias empezó a quedarse atrás con argumentos más adultos y realistas, aunque todavía encasillados en la paranoias de la época, como la lucha contra el bloque soviético. Se produjeron bastantes películas en este contexto, como por ejemplo Superman (Richard Donner, 1978) y otras con Hulk, Spiderman o el Capitán América como protagonistas. Los resultados no fueron demasiado buenos (aunque en el caso del Kryptoniano no estaban nada mal), y la mayoría pasaron sin pena ni gloria por las salas (las que llegaban a estrenarse en cines).

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Póster de la primera película de Batman

Pero entonces llegaron los 80 y todo cambió. Para la novela gráfica y Batman en particular, se produjo el salto de calidad para convertirse uno en un género literario por derecho propio y el otro en el superhéroe de referencia.

 

Batman se hace mayor

Historias poliédricas, ambiciosas, con contenidos políticos, subversivos, que hablaban de los seres humanos tras las máscaras, de la humanidad en general, de sus bajezas, emociones, nuevos enfoques para viejos personajes y artistas que se desligaban de ellos para crear mundos completamente nuevos o volver a recrear los antiguos. Realismo, fantasía, universos paralelos, todo era posible. No solo los superhéroes tenían cabida en sus páginas y eso hizo que el medio floreciera hasta alcanzar cotas nunca soñadas. Maus de Art Spiegelman ganó el premio Pulitzer en 1992 y Watchmen de Alan Moore fue nombrada por la revista times la mejor novela (así, a secas) de 1989.

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El Joker de La Broma Asesina

Varios de estos renovadores que reinventaron el cómic moderno trabajaron escribiendo y dibujando historias para Batman. Los más importantes fueron de Alan Moore (V de Vendetta, Watchmen, From Hell), que redibujó la figura del Joker para convertirlo en el loco psicópata que es en la actualidad (La broma asesina, 1988) y Frank Miller (Sin City,300), que dio una nueva dimensión al personaje principal enseñándonos sus orígenes (Batman: Año Uno ,1987, junto a David Mazzuchelli) y su futuro próximo (El Retorno del señor de la noche, 1986).

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Frank Miller le imprimió su sello al caballero oscuro

Por supuesto que a los ojos de Hollywood esta bonanza no pasó desapercibida y, al dulce olor del negocio, se lanzaron a la adaptación para la gran pantalla de esos personajes que tanto llamaban la atención de todos. Ya había logrado bastante éxito con la adaptación del superhéroe americano por excelencia, Superman (Richard Donner, 1978), pero después de algunas secuelas olvidables se necesitaba algo nuevo y fresco. Era arriesgado ya que el reverso tenebroso del murciélago contrastaba con el bien personificado del protagonista de la cinta de superhéroes más exitosa hasta la fecha, la ya comentada cinta de Richard Donner. Aún así el proyecto siguió para delante comandado por un joven director llamado Tim Burton, el cual había hecho gala de un universo personal y peculiar en Bitelchús (1988). Desde luego, parecía el director idóneo para la empresa, y el resultado dió la razón a los que apostaron por él.

 

Burton toma el mando

Burton construye todo su Batman (1989) en torno a la dualidad que existe entre Batman y el Joker. Para ello traiciona un poco la visión del villano que se tenía en aquella época para mezclarlo con el payaso maléfico y tontorrón de los 60, quedando una mezcla un tanto en tierra de nadie que se apoya en la genial (te puede gustar o no pero es de indudable valía) interpretación de Jack Nicholson. Argumentalmente tocaba presentar el origen del personaje principal, ya de sobra conocido, y de su archienemigo. Ahí es donde los guionistas decidieron saltarse un poco (bastante) lo escrito en los cómics para hacer una reinvención en la que un matón llamado Jack Napier mata a los padres de Wayne (lo que le hace convertirse en Batman), mientras que años después el mismo hombre murciélago convierte a Napier en el Joker arrojándolo sin querer a una piscina de productos químicos. Esto es parte de la dualidad de la que hablaba y le da un cariz distinto al film. Aún así esta triquiñuela que se sacan de la manga funciona y hace que la peli sea redonda. Si hacemos memoria, en las historias en papel se atribuyen varios autores a la muerte de los padres (desde un desconocido a un tal Joe Chill en el, por otro lado detestable, Batman: Año Dos, así como una de las primeras historias en los 40), pero nunca al Joker (o al futuro Joker).

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Otro rasgo característico que imprime personalidad al conjunto es la estupenda banda sonora de Danny Elfman, que se consiguió que todos nos olvidáramos del tono ligero de la sintonía antigua (nananananana Bat-maaaaan). Aunque los fans quedaron bastante satisfechos con el resultado final, siempre ha quedado un regustillo amargo por no haber visto una versión más extrema del mejor enemigo de Batman, aunque. parece que el señor Notan va a solventar esta deuda histórica en 2008.

El éxito de taquilla de la película consiguió que Burton dirigiera la continuación con plenos poderes, lo que hizo que Batman Vuelve (1992) estuviera más aún en su terreno. Para ello ayudaron dos villanos que fueron caracterizados e interpretados a la altura de las circunstancias y con un punto tragicómico que incluso supera en algunos momentos a sus iguales de tinta. La Catwoman de Pfeiffer y el Pingüino de DeVito quedan hasta ahora como los mejores ‘malos' de la saga. Es especialmente notable la profundidad y romanticismo que se le imprimió a este último personaje, ya que las historietas nunca le hacían pasar por algo más que un mafioso más o menos histriónico.

A rebufo del éxito de las películas surgió la serie animada para televisión, la cual contaba de bastante calidad teniendo en cuenta que estaba destinada para un público infantil y que los episodios eran cortitos y al grano. Incluso se llegó a crear un largo animado, llamado La Máscara del Fantasma.

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Batman:Aliens y Batman:Drácula

En la década que nos ocupa las historias impresas deambulaban entre mezclas con otros mitos literarios o cinéfilos (Batman-Aliens, Batman-Drácula) e incorporaciones nuevas como la de Azrael, ayudante de Batman, todo muy disperso. Así que no es de extrañar que, dado que aunque Batman Vuelve fue el triunfo de una forma de encarar el personaje, el dinero que dejó no era el esperado por los estudios y teniendo en cuenta que aún así el personaje seguía teniendo tirón entre el público, se decidiera seguir adelante, esta vez dándole un giro de 180º y entregándole el mando a Joel Schumacher.

 

Schumacher y la bat-purpurina

El director neoyorquino obvió totalmente la parte oscura (sobre todo interiormente) del personaje y en vez de eso decidió recoger el testigo del serial antiguo, pervirtiéndolo hasta niveles extremos en sus dos aportaciones, Batman Forever (1995) y Batman y Robin (1997). Por supuesto, renovó el elenco de actores y hechó mano de nuevos personajes, cambió la banda sonora, el Batmovil, en fin, prácticamente todo. Podría decir que quería reinventar el mundo del murciélago pero no es así. Quería simplemente hacer un producto brillante y entretenido a base de mezclar mucho de todo. Más villanos, más compañeros, más trajes, escenarios más grandiosos y purpurina, luces y estatuas gigantes por todos lados. Vamos, Batman en el día del orgullo gay. Y es que en sólo dos filmes Schumacher mete el doble personajes que en el resto de adaptaciones juntas. A saber Batman y su ‘chica', Robin, Batgirl (Fatgirl la llamaban), Enigma, Dos Caras y sus ‘chicas', Mr. Freeze, Poison Ivy, Bane (personaje ninguneado y que en los cómics rompía la espalda a Batman, nada más y nada menos)...

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Batman y Robin...y Batgirl

En fin, un horror que se sacó de la manga junto a su equipo, ya que los cómics no reflejaron nunca esta época ostentosa. ¿Los resultados? Un bombón empalagoso pero aún así disfrutable en la primera (abstenerse sobre todo los retractores de Jim Carrey y sus muecas) y un auténtico horror en la segunda. Lo único que me produce la cinta protagonizada por George Clooney es, aparte de repulsión, pena por ver a Uma Thurman formar parte de algo tan desastroso.

 

El retorno del caballero oscuro

Parecía que nuestro amigo Joel había enterrado al personaje por bastante tiempo, y así era. Nadie quería hablar de Batman en una época (finales de los 90) en la que Matrix y su estética ciberpunk arrasaba. Aún así, en el terreno gráfico se produjeron grandes obras como El Largo Halloween (Sale y Loeb, 1998) o su continuación Dark Victory (2000), del mismo equipo, que apartaban todos los elementos colaterales para centrarse en la lucha de Batman con la mafia de Gotham y la presentación de los villanos de una manera bastante realista, con un tono más cercano a las historias de detectives que a los superhéroes.

Precisamente esta vuelta a los orígenes y la parte más humana y real del personaje es lo que se propuso Christopher Nolan en su Batman Begins ya en 2005, auténtica resurrección del caballero oscuro después del casi punto y final de Schumacher. Comenzando por el principio y sirviéndose del Año Uno y otras historias (por ejemplo la saga de Ra's Al Ghul) como base dibujó al héroe con trazo firme. Unos actores que por fin parecen implicados en lo que hacen, con un Bale en su sitio y unos secundarios de auténtico lujo como son Morgan Freeman, Michael Caine y Gary Oldman y una dirección sin efectismos (aunque falla algo en las escenas de acción) consiguieron recuperar el personaje para la gran pantalla. En cuanto al villano, nos encontramos con un espantapájaros metido un poco con calzador aunque bastante terrorífico en su papel de nexo de unión del universo clásico del murciélago con una trama más moderna y en la que subyace el terrorismo como amenaza principal. Pero Nolan tenía un plan maestro y no se quedaría aquí.

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Un joven Bruce Wayne en Batman Begins

Si Begins devolvió la esperanza, con El caballero oscuro el cine de superhéroes ha dado un paso hacia delante en su lucha por ser tomado en serio. Recogiendo los aciertos de la anterior, como su realismo y corrigiendo sus fallos, con un argumento más cerca del cine policiaco y de gánsters que del de aventuras, como ya ocurriera en el cómic-book El largo Halloween, y apoyado en interpretaciones de alto nivel (por supuesto con un maravillosos Ledger como la nueva cara del Joker), la crítica y el público se han rendido a sus pies como una de las mejores (si no la mejor) adaptaciones de novelas gráficas al cine rodada jamás. Ver crítica de El caballero oscuro en VaDeCine.es.

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Dos Caras en El Largo halloween

Por tanto el futuro se presenta halagüeño para las próximas películas con personajes enmascarados como protagonistas, apoyadas en el éxito de ésta última. En lo que respecta a Batman, ya se especula sobre la (segura dado la taquilla de El caballero oscuro) tercera parte de Nolan, sobre qué villanos lucharán con el cruzado de la capa y si conseguirán mantener el nivel. Sea como sea, seguro que sus aventuras continúan poblando páginas y metros de celuloide para disfrute de todos los que tenemos al murciélago como animal de compañía preferido.

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