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Escorto'10 - Sección Oficial
Escrito por Webmaster   
Miércoles, 30 de Junio de 2010


Valoración espectadores: 9.33


Gracias
, de Jorge Dorado

Gracias, de Jorge Dorado

Jorge Dorado (La Guerra) basa el éxito de su trabajo en una pareja de actores que sustentan todo el peso narrativo de la historia. Resultaba fundamental  que las interpretaciones  fueran precisas para dar vida a unos diálogos sencillos pero brillantes y no cabe duda de que tanto Luis Callejo como Esther Ortega (presente por partida doble en esta edición) bordan sus papeles. Gran parte del mérito también reside en un gran guión que sugiere, sin llegar a ser obvio, el pasado de sus protagonistas, de los que se intuyen más vivencias de las que se cuentan. Por si fuera poco, a partir de su anécdota inicial va enredando una historia de amor en la que el espectador no puede evitar quedar atrapado hasta su sugerente final, magnífica guinda para un suculento pastel.

Rolo Tomasi

La autoridad, de Xavi Sala

Una idea sencilla que representa un tema complejo como es la capacidad y el deber de las personas de tomar decisiones. Ésa es la base sobre la que juega La autoridad, que para reforzar su propuesta desliza en su puesta en escena otro tema no menos polémico y siempre de actualidad: el racismo. Sencillo, directo y con un plano final que subraya su significado, quizás le falte alguna clase de aditivo que termine de atrapar al espectador; no obstante, consigue lo que se propone, haciéndole reflexionar.

Dr. Manhattan


La historia de siempre, de José Luis Montesinos

Emotivo trabajo de José Luis Montesinos, quien nos hace partícipes de la dura realidad que estos días nos rodea. Rodado en su práctica totalidad en el interior de un autobús, ese microcosmos donde, día a día, se forma una inesperada familia de desconocidos, el realizador se interesa por el drama de uno de ellos, y monta acertadamente su película en pos de capturar la humanidad de las reacciones de los que le rodean, que no son sino un trasunto de los espectadores que contemplan la obra. Una suerte de metacine que alberga la virtud de señalar donde más duele, y que al hacerlo desde la naturalidad, consigue trasladar la emoción y verdad propias de la historia narrada y, así, dignificar una profesión.

Dr. Manhattan

ArenA, de Jota Aronak

ArenA, de Jota Aronak

De factura impecable, este ambicioso corto dirigido por Jota Aronak es un ejemplar ejercicio de ciencia-ficción con abundante carga referencial (de Requiem por un Sueño a Twin Peaks). Pocas pegas se pueden poner a su cuidadísima cadencia. Pero sí creo que Arena exhibe cierta desconfianza en la inteligencia del espectador. La obra debería respetarse un poco a sí misma. Un añadido en off, al principio y al final del metraje, subraya con tosquedad lo que las imágenes perfectamente sugieren.

Agente Cooper

Encuentro, de Nick Igea

Abundan en esta cuarta edición de Escorto las historias de parejas. A Encuentro le correspondió contar la historia de una ex-pareja de jóvenes para la que la herida de la ruptura todavía no ha terminado de cicatrizar.

Se trata de una historia sencilla, que respeta la unidad de escenario, tiempo y acción, pero eso no significa que sea sencilla de contar. En una historia donde los silencios, las miradas o la evitación de esas miradas, en definitiva, la expresión de los sentimientos de sus protagonistas suponen el centro del relato, gran parte de la responsabilidad de su éxito depende de la capacidad de su director para orientar a los actores y para dotar a su interpretación de un ritmo preciso en cada gesto. Desgraciadamente, Nick Igea no lo consigue en este trabajo. Si a eso le añadimos su abuso del gastado recurso del plano-contraplano en la conversación que ocupa gran parte del metraje hacen que Encuentro no consiga su objetivo de estremecer al espectador con su pretendida cotidianidad.

Rolo Tomasi

Estocolmo, de Juan Francisco Viruega

Conviven en Estocolmo un tono delicado y hasta sensible con ciertos conatos de morbosidad que, tras su inesperada irrupción, terminan por lastrar una obra que, por otra parte, resulta sutil y deliciosamente cándida en lo visual, merced a una excelente fotografía, de carácter suave e ingrávido. Apuntes traumáticos de índole sexual y raíz familiar (sugeridos en el título del cortometraje) se enrevesan con arrebatos del deseo más puro y el eterno sentimiento celoso, además del de la sensación de infancia truncada, todo ello en el marco de la creatividad y belleza inherentes a la música clásica representada en un piano. Demasiadas aspiraciones, no del todo satisfechas.

Dr. Manhattan

La Rubia de Pinos Puente, de Vicente Villanueva


La Rubia de Pinos Puente, de Vicente Villanueva

¡Excitación, frustración! Palabra de Noni Gil, la estrafalaria y descacharrante protagonista de La Rubia de Pinos Puente.  Honores para Carmen Ruiz, dueña y señora de la pantalla. Su portentosa composición es la principal responsable de que la obra se aloje entre lo mejor del festival. Esta friki republicana y fan de Lina Morgan en su particular búsqueda del amor y la fama resulta completamente inolvidable. Es muy complicado hacer reír a la audiencia -de hecho ésta es la única obra estrictamente cómica de la sección oficial- y Vicente Villanueva, guionista y director, pone en manos de su entregada actriz un lúcido libreto con momentos especialmente brillantes como ese “eres el María Moliner de la Playstation”. En cualquier caso no se engañen, a pesar del esperpento, más de una verdad se filtra entre carcajada y carcajada.

Agente Cooper


Marina, de Alex Montoya

En Marina, Álex Montoya (Como conocí a vuestro padre) presenta una historia mínima: el encuentro sexual de dos desconocidos (Luis Zahera y Andrea Dueso). Su acertada localización (Cudillero), a orillas del mar cantábrico, facilita el buen trabajo fotográfico de Jon. D. Domínguez, que dota de una vaporosa atmósfera a toda la obra. La historia es sencilla. El paralelismo entre el nombre de ella y la profesión de él está correctamente sugerido, más que mostrado. Sin embargo, su final resulta, en mi opinión, un tanto efectista.

Agente Cooper


Juan con miedo, de Daniel Romero

Daniel Romero recurre a algunos de nuestros miedos infantiles más temidos, como los rayos, la oscuridad o los desconocidos, para atraparnos en esta historia en la que destaca por encima de todo la casa abandonada que le sirve como escenario y que se convierte en la protagonista del cortometraje. Desgraciadamente, no consigue inquietar tanto como se propone, en parte debido a un guión demasiado esquemático y a un ritmo narrativo no del todo conseguido. No obstante, se agradece su refrescante propuesta de terror  dentro de un festival con abundancia de dramas sentimentales.

Rolo Tomasi

Yanindara, de Lluis Quilez.

Yanindara, de Lluis Quilez

Basta con ver el primer minuto de Yanindara para darse cuenta de que las ambiciones de este corto sobrepasan las habituales de un cortometraje y se acercan más a las de cualquier película comercial. Con una factura técnica impecable, la historia aprovecha al máximo nuestro desconocimiento de la cultura de los gitanos rumanos, a pesar de su cada vez más habitual presencia en nuestra sociedad, para darle un tono exótico y una atmósfera mágica que trasciende la historia de amor imposible que se nos cuenta. Choca que para la práctica totalidad de sus actores suponga su debut en el cine, lo que aporta un punto de credibilidad extra a la historia que la beneficia más allá de las inevitables carencias interpretativas de sus protagonistas. En definitiva, Yanindara ha sido uno de las obras más destacables que se han visto en el festival.

Rolo Tomasi

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