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Lars von Trier. ¿Genialidad o locura?
Escrito por Inmafun   
Jueves, 03 de Julio de 2008


Valoración espectadores: 7.58

 

Lars Von Trier

Lars von Trier. Transgresor, filósofo, políticamente incorrecto... ¿quizá un genio?, ¿un visionario? A ojos de muchos un simple loco amante de lo polémico, incluso lo inmoral. Trier no encuentra problema en gritar a pleno pulmón lo que muchos no se atreven a sacar del subconsciente. ¿Es digno de alabanza? Bueno... es algo muy personal, allá cada uno. Yo no lo juzgo, amo su cine tal y como es. Conecto con su universo personal como con pocos directores y simplemente me dejo arrastrar por su bizarro mundo, su fascinante profundidad, su egolatría.


Empecemos por la tierna infancia de Trier. Nació en el seno de una familia un tanto peculiar. Aburguesados y de ideales comunistas, sus padres, entusiastas amantes del cine, le regalaron su primera súper 8 con 11 años.Fue entonces cuando Trier empezó a grabar sus primeras cintas caseras mientras sus amigos adoptaban el rol de pequeños actores. Con 12 años fue internado en un centro hospitalario (o psiquiátrico, como él prefiere llamarlo) e inevitablemente esta fase de su infancia determinaría su curioso mundo interior, marcado por todo tipo de fobias y paranoias. Aun así, en el ambiente familiar flotaba el interés por todas las artes, en especial por la pintura y la literatura, elemento que también influiría a Trier en su posterior modo de ver el cine, ya que, como el mismo ha relatado en numerosas ocasiones, su estilo busca la unidad de las artes, el cine-fusión, tal y como a él le gusta denominar. Además, lo que determinaría de manera crucial su modo de ver el cine y en definitiva su vida, sería una confesión de su madre en el lecho de muerte. El que creía su padre no era su padre biológico en realidad. Su madre le había engendrado con un pintor en su afán por concebir un hijo diestro en las artes. Digno de una novela.

En 1983 se gradúa en la Escuela de Cine Danesa. Fue allí donde un profesor incorporó
el aristocrático von que tanta sonoridad da a su apellido. Motivos: sus constantes demostraciones de egocentrismo. Aún siendo un mero estudiante, ganó varios premios en el Festival de cine Munich. Y es que Trier ya apuntaba a maneras. Su debut tuvo lugar en 1984, con El elemento del crimen, película con la cual obtuvo un premio por logro técnico en Cannes. A este primer éxito le siguió Epidemic (1988), en la que el danés nos narra, ya con gran maestría y soltura tras la cámara, los problemas para obtener presupuesto de un director y un guionista (que serán los propios Trier y Nies Vorsel) para rodar una película sobre una epidemia en Alemania. De lo que no serán conscientes es que la epidemia se ha tornado un problema real que está amenazando el país. Con este ejercicio de mise en abisme de gran maestría y originalidad técnica, el director se lanzaría a por su tercer largo, Europa (1990) con la que completaría su Trilogía Europea. En esta última entrega, se nos presenta una Europa destrozada por la barbarie nazi, en la que la voz de Von Sidow nos aletarga y nos lleva a la hipnosis. Aquí, el director no permite concesiones, nos presenta un cine cruel, negro, sin eufemismos. Por otra parte muy propio de él. Con ella alcanzaría el consiguiente reconocimiento y un tercer puesto en Cannes y agradecería a Polanski el premio llamándole "enano". Sin duda no llevarse la Palma de Oro no le hizo demasiada gracia. Entre tanto Medea (1987), una adaptación para televisión del clásico de Eurípides, vio la luz. Sin duda una historia muy acorde con su extraña personalidad. Tras esta inmersión en la literatura griega clásica, parece que el director quedó fascinado por las heroínas típicas del genero, porque a posteriori, en su segunda trilogía, nos presenta personajes principales femeninos mártires de la sociedad.

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Admirador confeso de la castidad autoimpuesta de Carl Theodor Dreyer, Trier se unió a Thomas Vinterberg (entre otros) para culminar una idea que rondaba a ambos. Se trataba del ya célebre "Voto de Castidad", que dio origen al movimiento Dogma 95, el cual promulgaba una vuelta al cine sin artificio, sin trampantojo. Entre las premisas del movimiento se encuentran la transgresión de géneros, la necesidad de utilizar luz natural, rodar cámara en mano, mantener la regla clásica de la unidad de espacio y tiempo, debería rodarse en 35 mm, el sonido debería ser mezclado a la par que las imágenes y viceversa... Todo un reto para los aburguesados directores que tanto dependen de los avances tecnológicos en la materia. Sin duda, hay que ser muy emprendedor para embarcarse en un proyecto como éste.

Pero la autoafirmación y el carácter pretencioso del danés le llevó a aventurarse en Los idiotas (1998), obra cumbre del nuevo género y que se convertiría en icono del mismo junto con otras pequeñas joyas libres de artificio como Celebración (1998) de T. Vinterberg, o Italiano para principiantes (2000) de Lone Scherfig. En esta deseada
incursión en el género dogma, Trier traspasa la línea de la provocación y va un paso más allá. El film es tan incómodo como descarnado y el director consigue su propósito: estremecer la psique. Un grupo de personas se harán pasar por idiotas en una especie de ejercicio catártico, dejando en paños menores a la sociedad. Los protagonistas hacen de esta farsa su modo de vida y, en cierto modo, podrían encontrarse muchos paralelismos entre esta película y la propia autocensura del género Dogma. Los protagonistas limitan su libertad voluntariamente, al igual que el director pone trabas a la libertad en el género. Las obstrucciones siempre han sido del gusto de Lars. Más adelante lo demostraría con un experimento de la mano de Jorgen Leth llamado Cinco Condiciones (2003).

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En 1996, Trier comienza un proyecto llamado Rompiendo las olas. En este nuevo trabajo, el director cuenta con Emily Watson, cuya magistral actuación le valdría sendas nominaciones a los Globos de Oro y al Óscar a mejor actriz principal. En la película encarnará el papel de Bess, una joven que se ve envuelta en un martirio sexual que vapulea al espectador sin piedad. Así es Lars. La película está divida en diferentes capítulos coloreados por el pintor Pers Kirkeby. El director también contó con grupos de renombre como Deep Purple para la banda sonora. En esta ocasión, Trier realizó la cinta cámara en mano, precepto de movimiento Dogma, pero no cumplió muchas de las premisas auto-impuestas por el movimiento, razón por la que ha sido y sigue siendo tildado de "marinero de agua dulce".

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Tras los Idiotas y Rompiendo las olas, vendría Bailar en la oscuridad (2000), con la que cerraría la trilogía de los Corazones de Oro. Trier persiste con su predilección por las heroínas maltratadas. En este caso contó con la polémica cantante islandesa Björk para el papel principal. Ésta daría vida a Selma, una inmigrante Checa en Estados Unidos que trabaja en una fábrica y que sufre una grave enfermedad en la vista. Debido al fuerte carácter de ambos genios creadores el rodaje de la película se convirtió en una lucha de egos constante. Sin embargo, viendo el resultado de este maravilloso drama musical, seguro que ambos están de acuerdo en que, al fin y al cabo, mereció la pena tanto enfrentamiento. La canción "I´ve seen it all" fue nominada en 2001 al Óscar a mejor canción. Para el rodaje de las escenas que acompañan dicha canción (las cuales transcurren en un tren en movimiento) el director utilizó 100 cámaras digitales. Sin duda toda una odisea. La película obtuvo numerosos reconocimientos, entre ellos la Palma de Oro en Cannes.

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A pesar de las mil y una ambientaciones a las que Trier ha recurrido en sus películas, su agorafobia le impide desplazarse lejos de su Dinamarca natal, su miedo a los aeropuertos, autopistas y estaciones le impiden viajar por el mundo. Por este motivo muchos le han tachado de cínico al centrar su última trilogía en América, país en el que nunca ha estado. Él, con su característica ironía ha aclarado que gracias a los medios de comunicación puede tener una visión mucho más objetiva de los propios estadounidenses y su cultura que ellos mismos. En cierto modo no le falta razón... La trilogía denominada "América, país de las oportunidades" comienza con Dogville (2003) en la que como actriz protagonista tomará a Nicole Kidman en el papel de Grace. Ésta es una joven que llega al aparentemente acogedor pueblo de Dogville en su huída de una banda de gangsters. La obra se encuadra en los años 30, en las montañas rocosas, pero el director logra desvincularnos por momentos de la referencia espacio-temporal. Deconstruye incluso el escenario, en el que sólo adivinamos unas líneas pintadas en el suelo delimitando el espacio en la aldea. No es un secreto que Lars bebe de la fuente de inspiración de la literatura clásica inglesa, al más puro estilo Dickens. El uso del narrador omnisciente y la división en capítulos de la cinta remiten inevitablemente a éste. Una vez más, el director utiliza un personaje femenino para despertar nuestros más profundos sentimientos, pero en éste caso, Grace, no es una mera sufridora pasiva, sino que pasa a la acción de modo contundente. El propio Lars ha reconocido que expresa mejor su cine a través de los personajes femeninos. Quizá de ahí sus jugueteos con la industria del porno orientado a la mujer... quien sabe. Incluso redactó una especie de "Voto de Castidad" en el que se encontraban la prioridad de la emoción y de sensualidad, la necesidad de verosimilitud en el guión y la no-gratuidad de las escenas pornográficas. Sin embargo la idea de Trier de revitalizar el desprestigiado género del porno no tuvo la repercusión que él deseaba.

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La segunda entrega de la trilogía americana fue Manderlay (2005) y es una secuela de Dogville. En esta ocasión Grace (Bryce Dallas Howard suplanta a Nicole Kidman) y su padre (Willem Dafoe sustituye a James Caan) se establecen en una plantación, en Alabama. Allí son testigos directos de los horrores de la esclavitud y se ven obligados a intervenir en tan claustrofóbica sociedad. La perversa inteligencia de Trier, en este caso se ve empañada por la carencia del elemento sorpresivo que tanto favoreció a Dogville. Aún así, vuelve a remover nuestro intelecto con tan sólo unas líneas pintadas en el suelo y un puñado de actores. Se prevé que la película que cerrará la trilogía será estrenada en 2009 bajo el título de Tierra de oportunidades es Wasington y dará continuidad a la historia de Grace.

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Entre tanto, el director ha dirigido una comedia titulada El jefe de todo ésto (2005). En ella ha experimentado con una nueva técnica como el mismo explica: "El jefe de todo esto está hecha en automavisión. No se trata de un método dogma, pero también responde de otro modo al hartazgo que sentí hace más de diez años respecto al exceso de cuidado y preciosismo en el cine. Mis primeras películas estaban muy bien preparadas. La última de esa fase mía cuidada fue Europa. A partir de ahí decidí un cambio radical de dirección: ya no estaría obsesionado por controlar la imagen, sino que adoptaría una técnica guiada por el empleo de la cámara a mano, que limita mucho el control del director. De ese modo, tú señalas con la cámara lo que quieres filmar, pero no haces encuadres. En esta nueva película intenté algo diferente a dogma y a la vez seguir prescindiendo del control de la imagen. Con automavisión, la cámara está siempre fija en el trípode, y para cada plano se escoge la mejor posición de acuerdo con el director de fotografía, y entonces se da a un botón y la cámara rueda siguiendo un programa de ordenador que te indica en cada momento lo que has de variar. La película está en 35 milímetros, un formato que no había utilizado desde Rompiendo las olas, y con una sola cámara, acoplada al automavisión; naturalmente, yo mismo podría haber hecho sin necesidad de ese programa informático encuadres malos, pero eso habría dejado ver detrás una idea personal, la mano de un director."

Han sido también numerosas las intervenciones televisivas de Lars Von Trier. A parte de la ya citada Medea, también dirigió para la televisión danesa las mini-series The Kingdom (1994) y The Kingdom II (1997). En ellas nos narra la historia de un hospital embrujado. Parece que los fantasmas de la infancia persiguen a Lars hasta su madurez. Muchos críticos han comparado The kingdom con Twin Peaks (de David Lynch) por la rareza y surrealismo de la serie. Está grabada al estilo Dogma, pero bastante menos puro que en Los idiotas, ya que existen cortes en la edición, pero se mantiene el espíritu del manifiesto. Stephen King desarrolló también una mini-serie de trece capítulos basada en la obra de Trier. La denominó The Stephen King´s Kingdom Hospital y salió a la luz en 2004.

El director continúa trabajando en su proyecto titulado Dimensión. Se tratará de una secuencia fílmica en la que se graban 3 minutos cada año. Comenzó con este proyecto en 1991 y verá la luz en el 2024. Sin duda un proyecto interesante. Habrá que ver el resultado. Seguro que nos sorprende. Entre sus proyectos de futuro (más cercano, en este caso) también se halla Anticristo, para la cual, Lars se ha visto obligado a trasladarse a Alemania para el rodaje, a pesar de sus reticencias. La cinta versará sobre el drama al que se enfrenta una pareja al perder a su hijo de tan sólo 3 años. Lars nos promete en esta nueva película mucho sentimiento de culpa y resentimiento. Y es que como él suele decir, "el cine debe ser como una piedra en el zapato", si no duele, si no hiere, no es buen cine para el danés.


Mientras esperamos que sus últimos fantasmas salgan de su compleja mente simplemente nos queda regocijarnos en sus anteriores trabajos. Su peculiar forma de mostrarnos su concepto de cine posee tanta personalidad, tanta fuerza que, quizá, sólo unos pocos se atrevan a admirarlo abiertamente. Sus experimentos, sus intrincadas y subversivas historias, su osadía y su intransigencia
suelen llevarme al borde del orgasmo mental. Como decía al principio... ¿Genio o loco? En mi opinión, las dos cosas mezcladas deliciosamente.

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Comentarios (4)
  • Mr. Sandman

    Yo lo del Dogma no lo voy a entender nunca. Es una forma de cine que no me gusta nada.
    Lars Von Trieeeeerrrrrrrrrrrrr!

  • Mr. Sandman

    Y por cierto, Italiano para Principiantes no es Dogma, a mi entender, y si lo es me gusta igualmente.

  • Inmafun

    Ha sido uno de los Celebrities con los que más me he reido!!!! Impresionante la caracterización, como siempre...

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