Valoración de VaDeCine.es: 7.5
Título original: Gran Torino Nacionalidad: Estados Unidos Año: 2008 Duración: 116 min. Dirección: Clint Eastwood Guión: Nick Schenk Fotografía: Tom Stern Música: Kyle Eastwood, Michael Stevens Intérpretes: Clint Eastwood (Walt); Christopher Carley (Padre Janovic); Bee Vang (Thao); Ahney Her (Sue) Trailer Pagina Web
Son innegables las carencias de la mayoría del reparto, incluso hay en su guión cierta tendencia a la frase grandilocuente; pero aun así, siempre es un placer rencontrarse con Eastwood en pantalla. Durante las casi dos horas de película, uno recorre la galería de personajes que han poblado la fascinante carrera de este venerable icono. Nuestro protagonista es, en diferentes momentos de la película, Harry Callahan, el Sargento Thomas Highway, el entrenador Frankie Dunn, William Munny o Blondie, aquel pistolero con poncho. Su voz desgarrada, su tez cuarteada por la edad y su andar renqueante no esconden la senectud del actor. Pese a ello, su presencia no ha perdido un ápice de fuerza. A estas alturas, Clint Eastwood puede presumir de discurso libérrimo, inclasificable, exento de servilismo alguno a cualquier partido político, religión, raza o cultura. Como resultado, siempre existe en sus películas un enfoque sorprendentemente fresco y chocante, que no pretende añadir seguidores a la causa sino provocar la reflexión individual, muchas veces desde posturas muy diferentes a las que el director elige. Gran Torino plantea con ferocidad, bajo su apariencia liviana, algunas cuestiones endémicas de las sociedades contemporáneas: inmigración-violencia y familia-vejez-carga.
Empecinado en continuar en su casa de siempre incluso tras la muerte de su mujer, el viejo Walt (Clint Eastwood), un cascarrabias superviviente de la guerra de Korea, soporta la “contaminación” del barrio, uno de tantos en la decadente periferia de Detroit. Entre las siempre interesadas visitas de sus hijos y nietos, pasa los días cuidando su jardín y mimando su más preciado tesoro: su coche, un Gran Torino de 1972. La monotonía se rompe cuando, sin quererlo, se ve involucrado en un asunto de bandas convirtiéndose en una especie de protector del vecindario. El agradecimiento de sus molestos vecinos iniciara un proceso afectivo parecido al que la testaruda Hillary Swank consiguió en Million Dollar Baby con el viejo Frankie Dunn. De nuevo, como en aquella película, Eastwood desprecia la familia como elemento impuesto a toda costa. Sin amor, no hay familia que valga, por mucha sangre que se comparta. Frente a esto, el afecto real de una desconocida (Ahney Her) crea lazos mucho más intensos que invaden la torre de marfil donde se recluye el viejo Walt, por más que éste quiera evitarlo.

El humor es fundamental en este tramo de la cinta. La contraposición de la joven coreana y su hermano Thao (Bee Vang) con el viejo cascarrabias deja secuencias deliciosamente divertidas por su extravagancia. En una de ellas, con el anciano en una fiesta-botellón de los hermanos, el pobre chaval se lleva una buena reprimenda por no haber movido un dedo ante las insinuantes miradas de una de sus amigas. Pero el entorno es hostil, y la trama fluye pronto hacia terrenos más escabrosos. El drama irrumpe en la enésima secuencia para enmarcar de la película. La crueldad de un rostro destrozado derrota por un momento al viejo. Todo ha ido demasiado lejos, quizá por su culpa. La solución debe ser otra. La cinta sufre entonces una transfiguración al Western y concluye con una secuencia ejemplar toma a toma. En medio de la noche, magistralmente fotografiado, un duelo desigual servirá para más de lo que parece. Eastwood ha dejado su mensaje. Como siempre, absolutamente genuino.
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No sé si llegar a catalogar a esta peli en el género cómico.
En cualquier caso me ha encantado.
La vi este mismo miércoles.
Un saludo a todos/as .