VaDeCine.es: Tu magazine on-line sobre cine con críticas, entrevistas y artículos.

     

Listado de videoteca por letra inicial

Pero... ¿quién mató a Harry?
Escrito por Dr. Manhattan   
Domingo, 03 de Febrero de 2013


Valoración espectadores: 7.00

Valoración de VaDeCine.es: 7

Pero... ¿quién mató a Harry? (Alfred Hitchcock, 1955)Título original: The trouble with Harry 
Nacionalidad: EE.UU.
Año: 1955 Duración: 99 min.
Dirección: Alfred Hitchcock
Guión: John Michael Hayes (basada en la novela de Jack Trevor Story)
Fotografía: Robert Burks
Música: Bernard Herrmann
Intérpretes: Edmund Gwenn (Capitán Albert Wiles), John Forsythe (Sam Marlowe), Mildred Natwick (Miss Ivy Gravely), Mildred Dunnock (Señora Wiggs), Shirley MacLaine (Jennifer Rogers)

Trailer


Dicen que en las obras menores de un artista es donde en realidad mejor se observan los signos característicos de su personalidad, los rasgos y peculiaridades de su estilo. El genio de Alfred Hithcock es bastante inabarcable y apasionante, fecundo en su manera de dar vida en la pantalla grande al misterio en su cualidad de gran entretenimiento. Así lo demostró en un buen puñado de obras maestras imperecederas, padres de tantos hijos en la ficción. Y si bien The trouble with Harry no se cuente entre una de ellas, sí viene a demostrar la suposición anterior, ya que la gran libertad con que se quiso disponer aquí le permite entregarnos un film inteligente y, sobre todo, harto divertido, bien alejado de sus habituales tramas detectivescas, opresivas e inquietantes a las que tan mal nos acostumbró.

Los calcetines de Harry

La película se abre con una serie de paisajes rurales, característicos de una pequeña comunidad que vive tranquila el desflorecer otoñal. Un niño juega despreocupado con su pistola espacial y, de repente, topa con un cuerpo inmóvil tendido sobre la hierba. La bella harmonía que escondía cualquier signo de índole hitchcockiano se rompe para dar paso a la característica inquietud y anormalidad de éste. A continuación, pasarán una serie de personajes “por encima” de este cadáver (que pronto descubriremos que es el del Harry del título): una vieja viuda, un ex-marinero cazador de conejos, un forense lector, un pintor joven y una dulce ama de casa, madre del niño (debut de la atractiva Shirley MacLaine.) Pero ninguno parece prestarle demasiada atención, y en lugar de avisar a las autoridades o llevar a cabo una investigación sobre la muerte del mismo, se deciden, primero, a enterrarlo, para después volver a desenterrarlo y moverlo de ubicación. He aquí “el problema con Harry”, el de su incómoda presencia post-mortem para todo este grupo.

El objetivo de Hitchcock no es ahondar en el misterio alrededor de la muerte de Harry -de hecho es él mismo el propio MacGuffin de la película, la excusa argumental corporeizada que hace avanzar el relato y mueve las relaciones de los personajes, sin importar en absoluto la explicación o significado acerca del mismo, por otro lado mucho más normal de lo que parece a primera vista...-, sino el establecer una ligera y no obstante productiva comedia que aborda el extraño costumbrismo, las filias, fobias y manías, en la vida de los habitantes de un pequeño pueblo. Para ello, se sirve de un grupo reducido de personajes que entablarán amistad (e incluso amor) a costa suya, y descubriremos que la incomodidad que supone su presencia actual parece un cruel castigo del destino, porque su paso por vida alrededor de este entorno también resultó incómodo e impredecible para sus vecinos. Como muestra de la insignificancia de estos personajes está el hecho de que algunos de ellos se autoinculpen de la muerte de Harry, no tanto como acción de exorcización de un sentimiento verdadero de culpa como de expresión tranquila y manifiesta de su irrelevancia en el mundo que les rodea, queriendo así ostentar cierto protagonismo en él.

Los personajes que tienen que aguantar a Harry

Y en el centro de todo, Harry, siempre él, muy a su pesar. Porque desconocemos su rostro (sólo reflejado en un encuadre de su cuerpo a la inversa y en un retrato que uno de los personajes hace de él), pero sí sus pies, gigantes y envueltos en coloridos calcetines. Una planificación chistosa pero tremendamente sabia por parte del maestro inglés; otra muestra más de saber reírse de lo macabro, de poner interés en el misterio absurdo de nuestra existencia a raíz de lo extraño de un encuadre. Pero, ¿cómo solucionar el incómodo problema que ha supuesto su aparición y que nos ha tenido dando vueltas con estos simpáticos personajes? Con un simple guiño metanarrativo. Una vuelta hacia delante que cierra con lo de atrás, en un imposible carrolliano que sólo la mente de un niño puede admitir. El círculo se cierra, y el agujero, también. Sólo Hitchcock es capaz de dejarnos con semejante palmo de narices y quedarse tan ancho.

Compartir
Comentarios (0)
¡Sólo los usuarios registrados pueden escribir comentarios! Crea tu usuario pulsando este enlace.
 
VaDeCine.es en Twitter VaDeCine.es en Facebook
Críticas