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Crónica de Sitges 2012. Sábado 6 de octubre
Escrito por Dr. Manhattan   
Domingo, 07 de Octubre de 2012


Valoración espectadores: 0

 

El día en Sitges comienza dando un buen paseo, porque uno no siempre tiene la suerte disponer su estancia cerca de las sedes de exhibición. Pero el Paseo Marítimo y las preciosas vistas al mar amenizan los pasos, que deben llegar necesariamente hasta el Auditorio, sede principal del festival y lugar de recogida de las entradas de prensa que deben haberse reservado el día anterior... a las 7 de la mañana. Por primera vez en el festival se facilita a los medios el acceso a las películas sin necesidad de formar cola en las taquillas; sin embargo, cuando uno accede al sistema a las 7.02 y se da cuenta de que ya han volado algunos de los pases para las películas más interesantes del día, se pregunta: ¿aquí existe demasiado hype o simplemente se ofertan pocas entradas a la prensa? Probablemente la respuesta a tan misteriosa (y provocadora de ojeras) pregunta sea compartida, pero el caso es que uno se fuerza a espabilar y darle a F5 como un poseso a las 6.59. De lo contrario, corres el riesgo de comerte un rosco, o a las malas pagar la entrada para la película en cuestión como el común de los mortales, si es que acaso quedasen disponibles (más misterio al asunto).

El equipo de Maniac (director Franck Khalfoun; actor Elijah Wood; y productor y director de la original William Lustig)

En fin, que toda vez colgada al hombro la bonita cartera roja que uno verá reproducida (esta vez no tan misteriosamente) hasta la saciedad por las calles del pueblo, toca correr a guardar cola para la primera del día, y del festival (de mi festival, insisto): John dies at the end, la esperada nueva cinta del director de culto Don Coscarelli. Es éste un tipo simpático, tanto que puede salir a presentar él mismo su cinta, y decir, en un englispanish bastante conseguido: “vais a ver mi nueva película, Juan muere al final; lo siento por haber desvelado el final”. Griterío, palmas y silbidos en forma de ovación se suceden por parte de un respetable siempre entregadísimo, que reacciona con el mismo entusiasmo ante la conocida imagen del festival en cada proyección, en cada sala. Después, Coscarelli da un recital de imaginería y soluciones visuales acertadas, curiosas, casi siempre enfermizas y ocasionalmente graciosas, desparramándolas a lo largo de una narración que se antoja confusa y bastante caprichosa, y que quizá se comprenda mejor una vez ingeridas las sustancias que él mismo debió tomar para parir semejante guión; pero esto no nos lo contó, ¡lástima!

Nada como comerse un bocadillo de “jamón español” con vistas al mar y que se te arrime un marroquí de habla inglesa para preguntarte dónde está el “simitiri” (o cementerio) porque quiere tomar unas fotos de unos nudistas. Quién sabe, quizás él sí comprendiese a nuestro querido Don, pero el caso es que sin solución de continuidad, y tras las imprescindibles compras cinéfilas que todo buen aficionado al género y friki de mi especie tiene que hacer, nos encontramos en un Auditorio a reventar (y donde uno puede guardar cola al lado de, por ejemplo, mi admirado Nacho Cerdá, sin que éste sea consciente de ello) para ver el remake de Maniac, protagonizado por Elijah Bolsón. Él mismo sale a recibir el premio Máquina del tiempo en honor a su carrera (¡¿?!), de la misma manera que lo hace un cascadísimo William Lustig, director de cintas ochenteras de auténtico culto dentro del género del terror como son la propia Maniac o Maniac Cop. Entretanto, Ángel Sala, director del festival, se cae en modo slapstick comedy provocando las carcajadas del gentío. Y así se da paso a esta nueva Maniac, dirigida por Franck Khalfoun (también presente en el escenario), que deja a las claras desde su secuencia de inicio que no escatimará en una brutalidad equiparable a su inspiradora. Se trata de un film violentísimo, repleto de un gore destapado, en el que seguimos bajo una interesante (aunque extasiante por momentos) cámara subjetiva, las correrías de un auténtico maniaco, un pervertido asesino en serie que se dedica a robar las cabelleras de las mujeres a las que sigue por la calle, como símbolo de su trauma infantil de índole materno-filial que causa su represión e incapacidad sexual, y que le aleja de establecer una mínima empatía con los demás. A pesar de que Wood actúe con fuerza, no es un papel que le favorezca en absoluto, y sin embargo no es el mayor problema de la cinta (no aparece demasiado, por el comentado modo de rodaje), ya que su subjetividad en el frame provoca una solución visual de neblina sobre la imagen que por recurrente resulta cansina. Y es que no hay aquí resquicio para la suciedad que caracteriza una historia de esta índole, tan presente en la cinta de Lustig, sino un lavado de cara entretenido, con empaque en sus secuencias más importantes, pero imperfecto a todas luces; si aquélla, vista hoy, denota un mal envejecimiento, ésta, vista también hoy, presume una nada favorable modernidad.

Fin de fiesta con la tercera proyección del día, en la tercera sede posible, esta vez El prado. Menos público para asistir a un programa doble de cine sudamericano, compuesto por el cortometraje brasileño O duplo y el largo La araña vampiro, procedente de Argentina y dirigida por Gabriel Medina. Mejor el primero, un brillantísimo trabajo, bien medido, de una contención y riqueza expresiva radicada en los pequeños detalles, que habla del mito del Döppelganger, o desdoblamiento del cuerpo en otro yo, oscuro y peligroso. Sobre la película dirigida por Y, nos imbuye en un viaje de hora y media por los bosques argentinos en busca de la propia identidad, enfrentada a una prueba de superación personal inusitada, imprevista y de tintes fatales. Demasiado pretenciosa y larga para lo que cuenta, carece del necesario punto de tensión o misterio para agarrar al espectador. Normal que más de uno diera cabezadas...

Hoy ya es domingo y la cosa promete: Iron Sky y Cabin in the woods son cintas esperadísimas y en torno a las cuales se ha formado una nada despreciable aureola de culto movida desde la red; y Aftershock es una cinta española con la presencia de Eli Roth. Veremos a ver qué nos deparan. Además un día con un Barça-Madrid siempre es un gran día... esperemos. ¡Mañana más!

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Comentarios (4)
  • barry

    el partido sí que te va a parecer una peli de terror

  • maniac  - Resnais va a morir asesinado por el Maniac

    Que buena Maniac. Es muy bonita porque explota el lado psicológico de Joseph Zito (el maníaco)y también tiene caña gore. En el fondo, el Maniac es un producto del sistema porque su madre fue un putón verbenero. No debería haber esfinado cocaína ni haberse follado a dos tíos delante de su hijo, eso traumatiza a cualquiera.

  • Dr. Manhattan

    Toda la razón del mundo tiene usted, mi maniaco preferido.

    ¿Pero tampoco se tome la película demasiado en serio, eh? No saque el FRANK (no Joseph) Zito que usted lleva dentro...

  • maniac  - evil evil

    Evil Evil...he visto el top 5, ya sabía yo que Resnais andaría por ahí

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