Valoración de VaDeCine.es: 5
Título original: Short Circuit
Nacionalidad: Estados Unidos
Año: 1986 Duración: 95 min.
Dirección: John Badham
Guión: S.S. Wilson & Brent Maddock
Fotografía: Nick McLean
Música: David Shire
Intérpretes: Steve Guttenberg (Newton), Ally Sheedy (Stephanie), Fisher Stevens (Ben), G.W. Baile (Skroeder)
Trailer
El cine de los ochenta fue especialmente prolífico en lo que a entretenimiento familiar se refiere. Entre su filmografía más distendida contrastan piezas realmente sobresalientes con otras menos inspiradas. Casi todas, sin embargo, suelen tener un punto en común: la personalidad. Cortocircuito, ligerísima comedia de ciencia ficción, pertenece sin duda a la segunda categoría, la de las más flojas, ya que como pieza fílmica sus carencias son palpables desde la pobre dirección exhibida hasta los chirriantes diálogos de un torpe guión interpretado por actores de tercera fila. No obstante, como decía anteriormente, es ésta otra encantadora cinta que anida fácilmente en la memoria en base a su toque de carisma, sobre todo en lo que al original diseño de su robótico protagonista concierne (lo siento, Wall-E, pero eres un calco, ¿o un homenaje?).

Bien mirado, el éxito en su día de esta propuesta tiene su lógica, pues abordó con gracia temáticas de inteligencia artificial en unos tiempos en los que el desarrollo tecnológico parecía por fin aproximarnos de veras a nuestras aspiraciones futuristas. La producción es tremendamente simplista, pero sus méritos residen en saber construir con cierta credibilidad un ingenio mecánico que, aun cercano a la chatarra, sirve para flirtear con el concepto de conciencia vital en una máquina, discurso recurrente en la cinematografía robótica, aunque no por ello carente de interés.
En definitiva, un simpático producto que perdura fundamentalmente gracias a su casposillo aunque entrañable diseño de producción, y al que incluso creo intuir verdadero recorrido entre el público infantil de cualquier época. Y es que el humor básico, la atractiva temática y su sobreexplotado sentimentalismo ochentero -fórmula, ahora sí, tomada prestada del universo Spielberg (innegable su similitud argumental con E.T. El Extraterrestre)- viene a ser como acogerse a un seguro de vida entre la chavalería.
Cómo tiran los 80!! pero es verdad que estas peliculillas tienen su encanto.