Valoración de VaDeCine.es: 7

Título original: EVA
Nacionalidad: Española
Año: 2011 Duración: 94 min.
Dirección: Kike Maíllo
Guión: Aitza Serra, Sergi Belbel
Fotografía: Arnau Valls Colomer
Música: Evgueni Galperine
Intérpretes: Daniel Brühl (Alex); Marta Etura (Lana); Alberto Ammann (David); Claudia Vega (Eva)
Página web y tráiler
Aire fresco a las producciones cinematográficas patrias es lo que trae Kike Maíllo con su debut en el largometraje. Después de un par de cortos y videoclips entre otras cosas, Maíllo pone su atinadísimo ojo en un tipo de cine que es poco frecuentado por los directores españoles, el de Ciencia-ficción. Y lo hace de manera notable, sabiendo explotar sus virtudes en una cinta de impecable factura que demuestra que lo que hace falta por estos lares es más talento y menos lloros.
Álex (espléndido como siempre Daniel Brühl), uno de los mayores expertos en robótica del mundo, vuelve a su casa diez años después. En ella le espera todo de lo que huyó, tanto a nivel profesional como personal. Entorno a dicho cliché peliculero (el mismo director cita Beatiful Girls como referencia) de la vuelta al hogar “abandonado” y sirviéndose de él como excusa, Maíllo construye un discurso sobre las emociones humanas reflejándolas en las de los robots en el cual deja ciertas preguntas en el aire para que el espectador las interiorice y reflexione. ¿Pueden o no tener las máquina sentimientos? ¿No somos al fin y al cabo nosotros como robots, programados desde que nacemos por nuestro ADN? Las pretensiones (al menos en la supeficie, ya digo que se deja al espectador la labor de adentrarse en lo sugerido) aquí no son demasiadas (olvidaos de A.I. aunque tenga muchas similitudes), y es en esa sencillez donde recae el principal lastre y a la vez virtud de toda la cinta.

Parece una contradicción, pero me explico. El hecho de no enfangarse demasiado en cuestiones metafísicas ni de dar una vuelta de tuerca a los personajes (todos los papeles están destinados a dibujar al protagonista, son simples comparsas de su historia) dejan a EVA en una agradable historia bien contada pero que podía haber alcanzado un nuevo nivel de haber sido más arriesgada. En el lado contrario del ring, lo ya mencionado hace que sea fácil de ver, para todos los públicos y bien acabada. La eficaz y en algún momento soberbia dirección de Maíllo (no parece que sea su primera película) y el redondísimo guión (todas las escenas aportan algo y no degenera en una película de acción, como suele ocurrir últimamente con el género) sumados a un diseño de producción y unos efectos especiales espectaculares y efectivos confieren a la película un envoltorio sumamente atractivo y sobrio (no voy a decir que no parece española porque me parece una falta de respeto a los grandísimos profesionales de esto que ha habido y hay en este país).
En definitiva, algo que siempre hemos demandado venga de donde venga la película, entretenimiento bien facturado que no tome al espectador por tonto. Si, además, va un poco más allá, aunque sea sólo un poco, mejor que mejor. Conseguido.
Viva España!