Valoración de VaDeCine.es: 8
Título original: La Piel que Habito
Nacionalidad: España
Año: 2011 Duración: 117 min
Dirección: Pedro Almodóvar
Guion: Pedro Almodóvar (Novela: Thierry Jonquet)
Fotografía: José Luis Alcaine
Música: Alberto Iglesias
Intérpretes: Antonio Banderas (Robert Ledgard), Elena Anaya (Vera), Marisa Paredes (Marilia), Jan Cornet (Vicente), Roberto Álamo (Zeca), Blanca Suárez (Norma).
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El Cine que soñaban Truffaut, Godard, Rohmer, Resnais o Chabrol en los años 60, el que lleva grabada a fuego la palabra ‘auteur’ en su alma, parece en preocupante declive. Gracias a productores siempre dispuestos al mínimo riesgo, cada vez son menos los directores que merecen el radical diezmo del espectador, ése que estamos dispuestos a pagar a pies juntillas, sin importar lo que la crítica o aquellos a quienes usualmente damos criterio de autoridad nos digan sobre su nuevo trabajo. Sus carreras merecen nuestra fe ciega porque, más allá de triunfos o descalabros, su visión jamás se ha plegado a otras consideraciones fuera de sus propias inquietudes. Y lo cierto es que, quizá también conscientes de su privilegiada posición, han decidido que el CINE no morirá de tedio, que el arte que les ha dado fama anda necesitado de agitación, que el espectador puede confiar en ellos para volver a ser sorprendido en medio del páramo en que las películas se han enfangado. Algunos de ellos se han lanzado a dirigir los filmes más arriesgados de sus carreras. Así lo han sido lo últimos trabajos estrenados de David Lynch (Inland Empire), Jim Jarmusch (Los Límites del Control) o Lars Von Trier (Anticristo). Pedro Almodóvar también abraza el vértigo con La Piel Que Habito, para bien o para mal una piedra angular en su filmografía por lo que de ruptura con su propia carrera -que no con su estilo- supone este trabajo. Y esto, de entrada, ya me parece plausible.

Pero es que además la considero una película excelente. La Piel que Habito debería resultar enormemente saludable en la carrera de Almodóvar, un director que había resbalado alguna que otra vez a la hora de oscurecer su universo hacia el 'noir'. Por fin un ‘thriller’ de principio a fin, sin amagos, con tintes de terror, buena atmósfera, cabal y truculento. El director encontró hace unos años un texto –Tarántula, de Thierry Jonquet- que le permitía el salto al vacío sin abandonar por completo su mundo. De hecho, la trama podría pasar por uno de sus guiones originales. Exigido significativamente más que en Carne Trémula –su única adaptación anterior-, moldea la historia hasta acunarla en su propio regazo. Con algún defecto de forma, la ambigüedad sexual, la familia, el deseo y la pasión, o el humor negro, se ponen el traje de melodrama: el de un cirujano plástico en pos de una venganza casi poética en manos de Almodóvar. Es cierto que exagera la extravagancia de alguno de sus pasajes (soy un disfraz de tigre, soy-un-dis-fraz-de-ti-gre), que alguno de sus modismos están introducidos de una manera mucho menos lúcida (la actuación de Concha Buika, por ejemplo; o el sempiterno monólogo esclarecedor de la trama), o que -y en esto dudo de su condición de error- la película resulte algo previsible. Convengamos pues en la imperfección de la construcción del argumento, única mácula que acierto a ver en una cinta en todo caso subyugante de principio a fin.
La Piel que Habito, a pesar de su asepsis, no entierra en absoluto un estilo narrativo y visual perfilado en las 18 peliculas dirigidas por nuestro artista mas reconocido, cada vez más consciente de los recursos inherentes a todo producto audiovisual más allá del guion que lo sustenta, lugar desde donde comenzó su exploración cinematográfica en los años 70. Aquí, la terna Almodóvar-Alcaine-Iglesias muta su epidermis pero vuelve a convencer. La fotografía del filme y, en especial, el novedoso aporte de Alberto Iglesias con una partitura de corte moderno, alejada de sus anteriores trabajos, completan un trabajo integral de puesta en escena a todas luces sublime.
Almodóvar también acierta en la elección y adoctrinamineto de su casting principal. Paredes y Banderas -alejados de su habitual histrionismo por indicación del director-, el joven Jan Cornet -por fin un jovencito a la altura de las circunstancias- y una extraordinaria Elena Anaya interpretan con credibilidad los excesivos personajes que componen una historia plagada de vuelcos emocionales.

El tiempo, y quizá la perseverancia del propio director, dirá si el terror filtrado a través de la cámara de Pedro Almodóvar queda en la retina de los espectadores. Yo tengo la sensación de que la cinta será ensombrecida en el futuro por trabajos aún mas refinados. Almodóvar ahora sabe que no hay límites, que su mirada puede fagocitar géneros sin el menor problema. Será cuestion de tiempo volver a toparnos con una nueva obra maestra. De lo que estoy seguro es de que seguiremos disfrutando, y mucho, durante la travesía.
SOS UNA PERSONA MARAVILLOSA EN TODO LO QUE HACES TE ADMIRO UN MONTON VIVO CADA UNA DE TES PELICULAS DE UNA MANERA INCREIBLE , ME FASCINAN , ME TRANSPORTAN , ME HABREN LA CABEZA ......