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Batman Begins
Escrito por Dr. Manhattan   
Jueves, 07 de Agosto de 2008


Valoración espectadores: 7.93

Valoración de VaDeCine.es: 9

Poster de Batman BeginsTítulo original: Batman Begins
Nacionalidad: EE.UU.
Año: 2005 Duración: 140 min.
Dirección: Christopher Nolan
Guión: David Goyer/Christopher Nolan
Fotografía: Wally Pfister
Música: James N. Howard/Hans Zimmer
Intérpretes: Christian Bale (Bruce Wayne), Michael Caine (Alfred), Liam Neeson (Ducard), Katie Holmes (Rachel), Gary Oldman (Gordon), Cillian Murphy (Crane), Tom Wilkinson (Falcone), Morgan Freeman (Lucius Fox), Rutger Hauer (Earle), Ken Watanabe (Ra's Al Ghul)
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Trailer

A menudo conjugar en una misma obra el entretenimiento con la reflexión resulta difícil; la balanza, en la mayoría de las ocasiones, acaba indefectiblemente cayendo de uno de los dos lados. Mientras que un cine, digamos, minoritario, por plantear cuestiones que afronten la existencia y que obligue al espectador a la tarea del recogimiento, normalmente abogará por un estilo en consonancia, dotando a la narración de una pausa muy necesaria para la pretendida reflexión, otro cine, uno sin duda mucho más asequible para la mayoría del público, se inclinará por la inmediatez, por la impresión fácil y el efecto “per sé”, logrando alcanzar -muy habitualmente en los tiempos que corren- la excelencia técnica pero rayando, en su conjunto, al nivel de un juguete levemente disfrutable.

Batman Begins, la película que supuso la vuelta del oscuro superhéroe tras años deambulando en un mar de indefinición cinematográfica causado por las ni entretenidas ni reflexivas sino insípidas y sonrojantes versiones de Joel Schumacher, alcanzó la meta de la fusión de esas dos vertientes de manera inteligente y no menos sorprendente.

Porque de hecho durante toda su primera parte no alcanzaríamos a adivinar que se trata de una película de Batman si antes de que comenzasen a circular sus imágenes no hubiéramos visto el conocido símbolo del murciélago: veremos a Bruce Wayne, el atormentado y lujurioso personaje al que correctamente sabe dar vida Christian Bale, sin mayores alardes pero con una respetable suficiencia, enfundado por primera vez en su espectacular traje justo cuando se cumpla la primera hora de metraje, algo inusual en una película de este “género”. Una decisión arriesgada por parte de su excelente director, Christopher Nolan, que podría haber motivado el desinterés en el espectador, pero que causa justo el efecto contrario puesto que responde a una sólida construcción narrativa, cuajando así la base que gobierna el nada desdeñable discurso del film. Durante toda esa primera hora seremos testigos de la forja de “el caballero oscuro”, descubriremos su origen; nos adentraremos en la torturada mente de Wayne a través de su viaje espiritual en busca de la superación del miedo. Un temor atávico a la oscuridad y a un animal, el murciélago, que oportunamente sabe recordarnos el director mediante apuntes de su infancia, básicos en la definición del personaje -sin lugar a dudas, la maravillosa piedra angular de la cinta-.

Imagen de Batman

Se hace explícito, pues, el concepto de oscuridad que siempre rodeó al personaje, su cuestionable génesis: de repente queda en medio de una secta de asesinos, liderada por el misterioso Ra’s Al Ghul, que predican una dudosa justicia, despojada de una moral loable, donde no hay lugar a la compasión. De su maestro allí, Ducard (Liam Neeson), aprende a mejorar la técnica de combate a la vez que se impregna de una filosofía que aboga por la superación del miedo a través del mismo miedo, pero que, a diferencia suya, utiliza con fines salvadores (en el caso de la película, para evitar la destrucción de su ciudad, Gotham City) y no aniquiladores. De esta manera, se verá en la necesidad de crear a su “álter ego”, a su personaje contrareflejo, que le sirva como redención por sus pecados personales (en el segundo y definitivo tramo, la brocha gorda hace presencia en el dibujo del personaje de Bale, quizás más interesado Nolan en pasar a la acción habitual que nos quiere brindar con el superhéroe) y le ayude a superar su(s) miedo(s). Debe inventar una teatralidad de la puesta en escena que resulte impactante, que inspire el mismo temor en sus adversarios que el que le causa a él. Un símbolo, al fin, que no sea sólo eso sino que trascienda la teoría y haga emerger la luz de la oscuridad, la esperanza desde el abismo, que se torne praxis; el logro de una catarsis difícilmente concebible pero igualmente purificadora: un plano, el del surgimiento, que tiene lugar cuando Bruce Wayne se levanta inundado de murciélagos a su alrededor desde el fondo de una negra cueva similar a la que, en su infancia, le hizo acreedor de su presente miedo. Es Batman.

Tras todo un modélico ejercicio de perfilamiento, donde el espectador queda perfectamente situado de cara a la historia y lo que significa el superhéroe en ella, se pasa a la parte de la actuación del mismo, a la acción, porque, no se nos olvide, esta es una película de Batman. Y como tal, resulta un entretenimiento de lo más digno, encomiablemente coreografiado y admirablemente elaborado, espectacular en su superficie más obvia, la de una pirotecnia nunca del todo desmedida, pero siempre preservando esa idea de la ambivalencia del héroe y de su inspiración contra el temor, guardando tras de sí su remarcado y complejo mensaje. No obstante, el sobrecargado foco principal priva irremediablemente de la necesaria dimensión a otros personajes importantes como son la fiscal y amiga de la infancia de Wayne, Rachel (precariamente interpretada por Katie Holmes, que ayuda bien poco a levantar el personaje), y a un malo mediano como es Jonathan Crane “el espantapájaros” (Cillian Murphy), cuya presencia en la trama parece más bien testimonial y poco aprovechada; por poco se salva Falcone (Tom Wilkinson), el capo manejante de la delincuencia de la ciudad, y es que en general todos los secundarios son más secundarios que nunca.

Katie Holmes y Cillian Murphy

Pero esas lógicas pegas, inherentes a un guión que nunca podría haber sido -ni querido ser- perfecto desde el momento en que Nolan decide darle la estructura y la intención comentadas, no impiden una resolución satisfactoria para todos: aquéllos exigentes con el espectáculo, que sabrán notar el aire refinado de su construcción; y aquéllos demandantes de empaque, que agradecerán la necesaria ración de ritmo y artificio dada al mismo. Por eso Batman Begins se destaca por encima de todas las demás películas no ya de este superhéroe en particular sino de todos los demás, rayando a la altura del Superman original y erigiéndose en cine de altos vuelos, ése que tanto nos gusta, por cuanto nos divierte y nos descubre de manera coherente y sin faltarnos al respeto, y que tanto ansiamos ahora porque tan poco lo solemos ver. Por eso este joven director inglés puede darle la maestría definitiva a su por ahora más que sugestiva carrera con su continuación, The dark night, mitificando de esta manera a unos cuantos iconos de la imaginería popular (él mismo incluído).

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Comentarios (2)
  • Mr. Sandman

    Me parece un poco sobrevalorada aunque está bastante bien. Y el final, con tanta acción y explosión no pega nada, es como que Nolan sabe que es una superproducción y tiene que meter lío al final...pero bueno, como ya dije por ahí, después de Batman y Robin...

  • barry lyndon

    Ha sido un tremendo placer revisitarla. Dentro de su género es un monumento, las cosas como son.

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