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Escrito por Inmafun
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Miércoles, 08 de Diciembre de 2010 |
2078
Valoración espectadores: 3.00
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Valoración de VaDeCine.es: 2.0
Título original: The Chronicles of Narnia: The Voyage of the Dawn Treader Nacionalidad: Estados Unidos Año: 2010 Duración: 115 min. Dirección: Michael Apted Guión: Richard LaGravenese, Christopher Markus, stephen McFeely, Michael Petroni (Novela: C.S. Lewis) Fotografía: Dante Spinotti Música: David Arnold Intérpretes: Georgie Henley (Lucy Pevensie), Skandar Keynes (Edmund Pevensie), Will Poulter (Eustace Scrubb), Ben Barnes (Caspian) Página web Trailer Resulta curioso ver cómo las inversiones millonarias producen, indefectiblemente, suculentos frutos en el universo cinematográfico. Y todo ello a pesar de la cuestionable calidad que exhiben. El engranaje publicitario se ve en esta ocasión reforzado por un llamativo rótulo anunciando un 3D que terminará por captar al público que se mueva en la indecisión. Toda una artimaña que se ve favorecida por el obligatorio continuismo ad nauseam del fenómeno saga, tan populachero y socorrido en estos tiempos y que se antoja opio para el pueblo; harto idiotizante, cada vez menos disfrutable.
En esta última entrega de la archiconocida serie de C.S. Lewis serán Lucy y Edmund, los pequeños del clan Pevensie, los que retornen a Narnia, esta vez a través de un cuadro, escena que inevitablemente remite a la inolvidable Mary Poppins (Robert Stevenson, 1964). Acompañados en esta ocasión por su irritante y leído primo Eustace (muestrario sublime de muecas exasperantes), los ya no tan pequeños héroes se reencontrarán con Caspian para emprender una arriesgada misión: encontrar a los siete Señores de Narnia a bordo del Viajero del alba, embarcación que se transformará en la particular Perla Negra de los protagonistas, salvando las cortas distancias que subyacen a la comparación.
 De particular relevancia resulta la nueva atmósfera que el director imbuye a esta nueva entrega que, mucho más tenebrosa y siniestra que las anteriores, evoluciona hacia unos derroteros algo más épicos, todo ello en detrimento de los elementos fantásticos más candorosos abrazados en anteriores episodios. A pesar de ofrecer una estética más madura, el argumento, completamente desequilibrado, cabecea de un lado a otro sin encontrar rumbo fijo. La historia, compleja en exceso, más si cabe teniendo en cuenta que va dirigida a un público infantil, se pierde en leyendas y profecías que encubren un petulante panfleto religioso con aires moralizantes, que por otro lado, han sido la tónica que ha acompañado -y acompañará- a toda la saga. Los tres personajes principales serán iconografiados en relación a tres pecados capitales: La envidia, la avaricia y la soberbia. Remitiendo al inigualable clásico de S.T. Coleridge Rime of the Ancient Mariner, la travesía en la colosal nave ejercerá un influjo catártico que culminará en la redención mística de los jóvenes ante el León Ashlan, imagen soberbia de perfección.
Con un vasto conglomerado de referentes mitológicos y populares que van desde la leyenda del rey Midas hasta el inigualable Blancanieves de los hermanos Grimm, la cinta se transforma en un popurrí que ofrece mucho de todo y poco de nada. Escasa sustancia para tan opulento despliegue. Un ejercicio superfluo que ni en el plano emotivo consigue imponerse con contundencia, ni siquiera entrando en el terreno melifluo y cursi que suele impregnar el alma de creaciones similares. Difícilmente la saga remonte el vuelo…, eso si alguna vez consiguió despegar los pies del suelo.

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1, 1.5, 2. Nadie podrá negar que la franquicia está en clara progresión.... a lo mejor en la ultima peli consiguen el aprobado de vadecine.