Valoración de VaDeCine.es: 7,5
Título original: Bottle Rocket Nacionalidad: Estados Unidos Año: 1996 Duración: 92 min. Dirección: Wes Anderson Guión: Wes Anderson, Owen Wilson Fotografía: Robert D. Yeoman Música: Mark Mothersbaugh Intérpretes: Luke Wilson (Anthony), Owen Wilson (Dignan), Robert Musgrave (Bob Mapplethorpe), James Caan (Mr. Henry), Lumi Cavazos (Inés), Andrew Wilson (Future Man), Donny Caicedo (Rocky) Trailer
A comienzos de los 90, con el cine independiente aupado tras los éxitos de cintas como Sexo, Mentiras y Cintas de Vídeo y con la generación Sundance en plena ebullición, afloraba en Estados Unidos un nuevo modo de hacer cine, alejado del mainstream y rebosante de frescura. Una promoción entera (re)descubría un modo económico de filmar, haciendo innecesario el peaje de recorte creativo que supone tener que vender tu idea a un tercero. Más allá de la típica concepción de cine indie, la revolución de la inventiva modesta alcanzaba también a la comedia, capaz ahora de orbitar sobre sus propios referentes y generar nuevos y corrosivos códigos humorísticos. Kevin Smith, tan afortunado entonces como errante en la actualidad, o el aún hoy día inspirado Wes Anderson responden, de algún modo y a pesar de sus notables diferencias, a esa nueva ola de directores que, bajo otras circunstancias, difícilmente hubiese visto la luz.
De este modo, estos nuevos realizadores tuvieron por fin el privilegio de rodar un puñado de historias paridas conjuntamente con sus amigos, interpretadas por ellos mismos y con una libertad inaudita. Agrupados en clanes, de allí se nutriría parte del próximo star system hollywoodiense, siempre atento a reciclarse superficialmente hacia lo que el público demanda. Matt Damon, Ben Affleck o, en el caso que nos ocupa, los hermanos Wilson. Una fórmula que ha tenido, aunque más fagocitada por la maquinaria, cierta continuidad en Apatow y su prole.
No obstante, conviene realzar a Wes Anderson de este grupúsculo, pues su talento innato desbordó la comedia para situarse como una personalidad fílmica notable. En su cine siempre distinguiremos unas constantes ya plenamente presentes en éste su debut, Bottle Rocket, hermano mayor de un corto homónimo que bosquejaba la idea principal de esta ópera prima: un grupo de ladrones, tan esmerados y metódicos como disfuncionales e incompetentes.

Con un guión a cuatro manos del propio Anderson y el entonces ingenioso Owen Wilson, Bottle Rocket supera ampliamente la comicidad para reflejar el malditismo de todo un colectivo de perdedores irrefrenables. Tipos impropios de protagonizar un film. Marginales, ilógicos y a la vez tan extrañamente veraces. Con su pandilla de cacos, Anderson establecía no sólo los trazos de sus futuros personajes, sino los de un tipo de humor de lo asocial, cuyo germen ha llegado hasta nuestros días a través de series como Me llamo Earl, Trailer Park Boys o la animada El Rey de la Colina, con la que Bottle Rocket comparte ritmo pausado, idiosincrasia y paisajística. Sin embargo, más allá de estas derivaciones de más fácil consumo, el cine de Anderson fotografía, con un aire nostálgico subyacente, cómo, ante la dificultad de pertenencia social, sus personajes tratan de buscar su lugar en el mundo, reuniendo, o tratando de reunir, grupos afines en los que sentirse arropado de algún modo.
Protagonizada por Luke Wilson, su hermano Owen se reservó para sí el mejor de los papeles, el de Dignan, un chiflado tristemente adorable, un pobre muchacho con ideas de bombero. Para apuntalar la ironía, Anderson y su clan convencieron al siempre enorme James Caan para homenajear el rol que el propio Caan compusiera en Thief a las órdenes de Michael Mann. Al fin y al cabo, de eso parte este film, de la admiración por aquel tipo de ladrón de guante blanco, sistemático y especializado, por parte de un idiota de paupérrimas entendederas y sus compinches. La sutileza, ausente completamente en los golpes planeados por sus antihéroes, la pondrá Wes Anderson, cuyo retrato de la rareza como otra forma plenamente válida de existencia roza lo sublime, mostrándonos que todo el mundo, por diferente que sea, alberga una ilusión, busca un amor y valora, sobre todo, una amistad de veras.

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Pero Trío Calavera de verdad!