Valoración de VaDeCine.es: 8
Título original: Ágora Nacionalidad: España Año: 2009 Duración: 130 min. Dirección: Alejandro Amenábar Guión: Alejandro Amenábar, Mateo Gil Fotografía: Xavi Giménez Música: Dario Marianelli Intérpretes: Rachel Weisz (Hypatia), Max Minghella (Davo), Oscar Isaac (Orestes), Ashraf Barhom (Amonio) Página web y Trailer
Lamento que mis palabras puedan llegar a herir. No obstante, para nada pediré disculpas por pronunciarme. Siempre lo he tenido muy claro: las religiones han sido, son y serán un retraso; efecto y a la vez causa de la incultura. Desde tiempos remotos, cuando nuestro conocimiento no daba para más colocábamos un dios. Al ver el rayo en la noche, un eclipse en el cielo o si, simplemente, se levantaba una tempestad. Cuando el vacío atacaba nuestra comprensión, entonces aparecía lo divino. Explicación para ignorantes, ni más ni menos. Claro, que siempre ha habido listos entre ellos. Y es ahí donde entran los mecanismos alienantes de dominación religiosa. Jerarquías degeneradas, inevitablemente, en constantes luchas de poder nada celestiales. Así crecieron todos los credos. Alguno puede excluirse de la lista negra, no lo sé, pero si está limpio y muestra debilidad, éste será aniquilado sin duda. Es innegable la validez moral de de casi todos los cultos etéreos, sin embargo, estos pronto acaban por mancillar y tergiversar sus principios ante las ansias de pujanza y control. ¿Cómo puede empuñarse un arma en el nombre de Jesucristo? ¿Por qué coño la Iglesia no es pobre?, es más, ¿por qué es una potencia económica? ¿Qué diantres hace una mujer en una misa?, ¿es que aún no se ha enterado de su exclusión en ésta?, por favor, no puede oficiarla simplemente por su sexo, ¡qué barbaridad! ¿Acaso alguien ha leído detenidamente el Evangelio?, nada puede ser más radicalmente distinto a la (supuesta) palabra de Jesús como la Iglesia desde sus inicios. Tan incomprensible como irritante. Respeto cualquier creencia en la intimidad. Eso sí, sin imponer, molestar ni dejarse avasallar. El mundo de la fe es libre, ahora bien, la crítica a sus vetustas estructuras está más que justificada.

Y en éstas que, ante el ilimitado poder de las religiones mayoritarias, ardieron científicos, pensadores, corrió la sangre de inocentes y tardamos más de mil años en redescubrir teorías ya esbozadas en la Antigüedad. Por ejemplo, en tiempos de Hypatia, en el siglo IV, en cuya época sitúa el brillante Alejandro Amenábar su primera superproducción. Una notable película que expone con elegancia, gran sentido cinematográfico y poderío visual el feroz discurso que un servidor, bastante alterado, intentó plasmar durante el primer párrafo de este texto. Y es que Amenábar siempre acaba dando una lección de cine. Me tiene ganado. Varía sus registros, comprende al público y cumple con los críticos. Todo un maestro cuya proyección parece no tener límites. Con Ágora,-película española, no lo olviden- este magnífico cineasta demuestra que su ambición va más allá de lo que cualquier otro director patrio ha soñado. Es por ello que, pese a no lograr la perfección con esta obra, me veo incapaz de infravalorar su gran esfuerzo. Una titánica lucha que intenta liberar nuestro cine de sus complejos.

Entendida como un alegato antifundamentalista religioso, Ágora cumple con su carga polémica. Es difícil quedar ajeno a su discurso. El joven realizador lo sabe y lo busca, pero resulta imposible no reconocer la verdad de su exposición. Hasta el Papá es consciente de las atrocidades que su Iglesia ha llevado a cabo durante siglos. Fechorías, imposiciones por la fuerza y el sacrificio de muchas vidas que empezaron en los convulsos tiempos que la cinta retrata. Guerras sin sentido, insignificantes a ojos del infinito Universo desde el que el director fija su perspectiva. Pero si algo lamenta la película es, sobre todo, los pasos atrás dados durante siglos de oscuridad en el conocimiento. Años y años hundidos en una decadente Edad Media de represión cultural tras destruir ciudades que, como Alejandría, iluminaban el mundo con su ciencia. Pérdida lamentable que esta cinta nos hace entender gracias a su inteligente y elaborado guión. Un pausado texto, al que se le puede acusar de falta de nervio, pero que trata con suma delicadeza unos personajes y temas más que interesantes. Una templada narración capaz de equilibrar el espectáculo visual con su evidente carga intelectual y emotiva. En definitiva, un nuevo paso de gigante para la carrera de un artista dotado con un talento verdaderamente descomunal.
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Antes que nada, decir que en diez años que llevo yendo al cine semanalmente, nunca había visto aplaudir en un pase de cine adulto. Hoy con Agora, lo he visto. Una superproducción que mima todos los detalles, guión, ambientación, vestuario, música, que nada tiene que ver con los peplum de serie B de gladiadores. Un largometraje que habla de la intolerancia, del fanatismo, de amor y de ciencia. De cómo la fe ciega a los hombres. Que en ningún momento se hace larga, ni pesada. Les recomiendo que vayan a verla, en V.O. si es posible.