Valoración de VaDeCine.es: 6.5
Título original: Harry Potter and the Half-Blooded Prince Nacionalidad: U.S.A. Año: 2009 Duración: 155 min. Dirección: David Yates Guión: Steve Kloves Fotografía: Bruno Delbonnel Música: Nicholas Hooper Intérpretes: Daniel Radcliffe (Harry Potter); Emma Watson (Hermione); Rupert Grint (Ron); Jim Broadbent(Slughorn) Página web y trailer
La nueva y esperadísima última entrega de Harry Potter, fue retrasada a este verano y la chavalería le tiene ganas, llega por fin a nuestras pantallas. En una trama que casi nada tiene que ver con el Príncipe del título, el mago gafotas y sus amigos continuarán su cansino camino hasta el enfrentamiento final con el mal en estado puro.
Sexto año de Harry en el colegio de Hogwarts y ciertamente, y aunque los acontecimientos y el tono del celuloide sean de lo más oscuro, el de mayor esplendor juvenil. Y es que el señor David Yates, veterano ya en el tema Potter, se descuelga ni más ni menos que con, creedme, una comedia romántica. Es lo que más abarca del metraje y lo que hace que la insulsez de lo que se cuenta, que salvo ciertas chispas avanza a paso de tortuga hacia el desenlace, no aburra. En un montaje paralelo que a veces chirría un poco, Potter tan pronto está sufriendo como al segundo riéndose con Ron, la parte emocional evoluciona más, de forma sencilla, pero lo hace. El número de bichos y escenas de acción se reduce drásticamente para dar paso a los chistes y flirteos de los pipiolos del High School de la magia. Y ciertamente en ese terreno sale triunfante, ya que consigue la risa del espectador adolescente y la sonrisa cómplice del adulto. De hecho, premonitoriamente, Harry dice al poco de comenzar la proyección: "En estos momentos, la gente necesita reírse un poco". Dicho y hecho.
Broadbent, enseñando interpretación a Radcliffe
El problema es que precisamente dicha parte no está pensada para ser el asunto principal que se trata (o tal vez si, yo ya no sé qué pensar), pero se convierte en ello sin quererlo. La intriga detectivesca con la que se quiere imprimir ritmo y tensión es tan sencilla y el misterio del Príncipe es tan poco misterioso y tiene tan poco peso, si es que tiene alguno, que tan solo el final cobra cierta enjundia e importancia. Se hecha de menos algún momento realmente excitante y trepidante que pueda ser recordado entre lo mejor de la saga. Es más, el único un poquito intrigante está sacado de la manga como por arte de magia (chiste) y sin venir a cuento. El jefe dice que vayamos allí porque si, y punto. Pues muy bien.
La gran actuación de Jim Broadbent en un personaje crucial es un gran acierto del cásting, en el cual definitivamente todo aquel chaval que no sea Harry Potter no tiene peso ninguno. Ya ni siquiera el ex-innombrable se digna a hacer acto de presencia, aunque se sigan dando pinceladas de su pasado de forma ciertamente acertada y sus esbirros estén ahí, con Helena Bohan-Carter vestida de espantajo, mira que le gusta, a la cabeza. Tal es el hype que se está montando para su aparición estelar que cuando se produzca, o echa arroz con leche por la varita o va a ser un bajonazo...(Vale, si, ya ha aparecido, pero vosotros me entendéis).
Harry y Hermione, cariacontecidos
Una precuela de lo que será el cierre de la saga, que estará partida en dos, que saquemos más tajada, El misterio del Príncipe no sirve sino para reencontrarnos con ciertos elementos ya conocidos, genial la friki del insti, pasar un rato entretenidos y prepararnos para lo que vendrá, poquito más. Eso si, dos horas y media que no se hacen largas, gracias a una impecable factura y efectos especiales y a lo cómodos que están todos en sus respectivos roles, incluido el espectador.
|
Sí, mucho tiempo esperando su estreno, pero a mi parecer no ha sido para tanto.
Un rato entretenido sí que te hace pasar, pero... ¿dónde está la acción?; ¿por qué saltarse tantas explicaciones, como por ejemplo, por qué se llama "príncipe mestizo"?
Un poco decepcionante. La historia tiene mucha más miga.
Si es verdad que tiene sus momentos divertidos, como cuando Harry aparece medio colocado por una poción.
Esperemos que la última, al haberla partido en 2, no se salte tanta historia.