VaDeCine.es: Tu magazine on-line sobre cine con críticas, entrevistas y artículos.

     

Listado de videoteca por letra inicial

El castillo en el cielo
Escrito por Dr. Manhattan   
Jueves, 23 de Abril de 2009


Valoración espectadores: 8.20

Valoración de VaDeCine.es: 8

Póster de El castillo en el cielo (Laputa)Título original: Tenku no shiro Rapyuta
Nacionalidad: Japón
Año: 1986 Duración: 124 min
Dirección: Hayao Miyazaki
Guión: Hayao Miyazaki (Libro: Eiko Kadono)
Montaje: Yoshihiro Kasahara,Hayao Miyazaki,Takeshi Seyama
Música: Joe Hisaishi

Trailer

 


A mediados de los 80, dos años después de firmar Nausicaa del valle del viento , Hayao Miyazaki funda el Estudio Ghibli y realiza la primera película para el mismo: El castillo en el cielo (Laputa), confirmando lo que ya apuntaba con sus primeros trabajos para la televisión y mejoraba después con aquélla: había llegado la hora del bautismo artístico de un nuevo genio en el olimpo de la animación. Poco después no tardarían en llegar las obras maestras que nos ha regalado y por las que de verdad será recordado, pero por el momento, habríamos de conformarnos con esta delicia que tan buen regusto dejaba (y sigue dejando).

Como en otros dos films suyos hasta el momento actual, el autor centra su imaginería alrededor de un castillo, un reino flotante que encierra en su interior un inmenso poder capaz de sembrar destrucción o bienestar: la dirección escogida, como siempre, dependerá de los designios del hombre. Un legado ancestral, oculto en la inmensidad del cielo y sus frondosas nubes, que buscan desesperadamente varias sociedades con el fin de obtener tan atractivo poder; se reunirán en su disputa la armada del ejército, a las órdenes de lo que parece ser una organización secreta del gobierno, y un grupo de piratas; pero sobre todo un niño y una niña (Pazu y Sheeta), unidos por casualidad cuando el primero encuentra a la segunda cayendo lentamente del cielo precisamente desde la nave del ejército atacada por los piratas, cuando intentaba huir de su secuestro por ambas partes. Y es que ella será la llave para el descubrimiento del misterioso castillo de Laputa…

Imagen de El castillo en el cielo (Laputa)

Ambos carismáticos pequeños se verán inmersos en una aventura donde se darán cita la amistad (en realidad el amor, oculto, pero al autor japonés no le interesa nunca adentrarse en este sentimiento sino tan sólo expresar la relación de sus personajes en base a una sensación de alegre comunicación, tanto corporal como verbal); el peligro; el descubrimiento; y la lucha, en definitiva, por un mundo más justo, ya que Miyazaki se sirve de la entrañable inocencia de sus caracteres creados para expresar, en el fondo, un mensaje sobre la avaricia y la irracionalidad que ella conlleva en los adultos, en comparación con la pureza y buenas intenciones de los niños, quienes le sirven de inmejorable ejemplo para dejar en evidencia a aquéllos. Un tema manido y de fácil caída en la sensiblería, sí, pero que en manos de este maestro resulta de lo más jovial, imaginativo y, sobre todo, mágico.

Una magia que viene dada no sólo por la piedra que la hace explícita en la historia, sino que brota de una gran cantidad de planos directamente desde su preciosa animación. De trazo sencillo -nunca le han hecho falta las piruetas de dibujo en sus formas habituales para plasmar toda la lírica de su discurso-, este simpático estilo sabe transmitir todo el sentimiento que existe tras de él, pero lo anterior no es óbice para que se aglutinen ante nuestros ojos imágenes realmente bellas, de una gran plasticidad. Y algo también tiene que ver las composiciones musicales que las acompañan (obra del habitual y magnífico Joe Hisaishi), impecablemente escogidas para la vivencia del momento: más impulsado en las numerosas secuencias de acción; más relajado en los pocos pero melancólicos momentos íntimos.

Imagen de El castillo en el cielo (Laputa)

Por último, destacar la particularidad del humor y la violencia de la obra, muy en consonancia con la sensibilidad nipona. Carentes de cualquier conato de seriedad, ambos sirven más como vehículo de apoyo a la narración (restándola importancia, aportando diversión y emoción) que como fin en sí mismo, lo cual es de agradecer. Una obra a tener muy en cuenta dentro de la cada vez más extensa y envidiable filmografía de su director.

Compartir
Comentarios (0)
¡Sólo los usuarios registrados pueden escribir comentarios! Crea tu usuario pulsando este enlace.
 
VaDeCine.es en Twitter VaDeCine.es en Facebook
Críticas