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Regreso al futuro
Escrito por Mr. Sandman   
Miércoles, 03 de Diciembre de 2008


Valoración espectadores: 8.77

Valoración de VaDeCine.es: 9

ImageTítulo original: Back to the Future
Nacionalidad: U.S.A.
Año: 1985 Duración: 117 min.
Dirección: Robert Zemeckis
Guión: Bob Gale y Robert Zemeckis
Fotografía: Director de fotografía
Música: Alan Silvestri
Intérpretes: Michael J. Fox (Marty); Christopher Lloyd (Doc); Lea Thompsom (Lorraine); Crispin Glover (George); Thomas F Wilson (Biff)
Página web

 

 

No pocas veces nos hemos preguntado cómo eran nuestros padres de jóvenes. Bueno, algunos incluso si es posible que alguna vez fueran jóvenes. ¿No sería una experiencia increíble haberlos conocido con nuestra edad, sin zapatillas de estar por casa ni rulos en el pelo? Pero claro, para eso necesitaríamos una máquina del tiempo, y tal artefacto todavía no existe. ¿O sí? Sobre esta atractiva premisa descansa el guión de Regreso al futuro, una muestra genial de cómo conjugar en un mismo libreto diferentes géneros y conseguir que cada parte encaje a la perfección. La cinta dirigida por Robert Zemeckis aúna la ciencia ficción, la aventura y la comedia de modo que el producto es un entretenimiento puro y duro, en el buen sentido de la expresión.

Marty McFly es un díscolo chaval que vive en un pueblecito llamado Hill Valley, que sueña con ser rockstar y llevar a su chica de picnic con su coche nuevo. No le va bien en el Instituto y tiene compañías un tanto extrañas para su edad, como Doc, un inventor excéntrico (revisión del típico científico loco tantas veces visto antes) cuyos artilugios nunca funcionan. Una noche, durante la prueba de su último proyecto, algo sale mal y Marty es transportado al año 1955. Allí conocerá a sus futuros padres y tendrá que ingeniárselas para regresar al 1985 sano y salvo. Contado así tiene su gracia pero aún así el guión podría haber desembocado en una aventurilla como hay muchas. Nada más lejos de la realidad. El libreto está tan bien cohesionado, las cosas ocurren con tanta lógica y coherencia (vale, hay pequeñas trampas pero las perdonamos) que el disfrute es continuo.

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La película se desarrolla con un perfecto ritmo y con el clásico esquema planteamiento-nudo-desenlace. De este modo en los primeros minutos se sientan las bases de lo que se contará después, teniendo todo importancia y ayudando a entender mejor la trama, haciendo que las piezas vayan encajando a su debido momento. Ése es el primer gran acierto de los guionistas. El segundo es que recogen lo que les interesa de la ciencia ficción para ponerlo al servicio de su historia, para hacerla más divertida y disfrutable, y no molestar intentando explicar demasiado las cosas. Al igual que George Lucas dotó de sonidos al eternamente mudo espacio, saltándose a la torera la física en beneficio de la espectacularidad, aquí Gale y Zemeckis imaginan los viajes en el tiempo y sus consecuencias a su manera, utilizando al señor Einstein a su antojo. Los viajes en el tiempo ya habían sido tratados en la literatura y en el cine muchas veces, pero nunca de manera tan plástica y pop (bueno, o rock de los 50, claro). A la cabeza de todo eso, lo que quedaría como icono de la historia del cine, el Delorean en el que Doc construye su máquina del tiempo y los dos surcos de fuego que deja a su paso. "Ya que iba a construir una máquina del tiempo, ¿por qué no hacerlo con clase?", que diría Doc. Sin lugar a dudas, el coche más chulo de la historia del cine, ni James Bond, ni Batmóvil ni gaitas.

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Vale, entonces el protagonista dispone de una máquina del tiempo con la que viajar al pasado y volver, pero, y entre medias, ¿cómo rellenamos? Tercer gran acierto. Pues creando una línea argumental paralela si cabe aún mejor. Una comedia de enredo con un humor finísimo y en la que nuestro héroe se enfrenta a una situación tan original y que está tan bien hilvanada con el resto de la cinta que la mera curiosidad ya te mantiene pegado al asiento. Los personajes están encuadrados dentro de los estereotipos de las películas de aventuras, pero eso no importa, porque precisamente lo que se busca: los buenos son los buenos y los malos, los malos; cine de toda la vida, esa falta de profundidad no se advierte cuando la diversión está a un nivel tan alto. Cada escena es un derroche de buen hacer escribiendo diálogos y situaciones que mantienen siempre la sonrisa en la boca del espectador, ahora con un golpe cómico (de comedia clásica, de guión, blanco blanquísimo), ahora con una persecución, ahora con un guiño a Star Wars.

Tenemos un comienzo sólido y un desarrollo interesante y entretenido, pero normalmente lo más difícil en una película es conseguir un final a la altura de lo contado anteriormente. Regreso al futuro no decepciona. La última media hora es una sucesión de auténticos momentazos que dejan la cinta en lo más alto y que van atando cada cabo suelto de la trama. Incluso hay tiempo para un número musical antológico, Michael J. Fox tocando (sabía tocarla de verdad) Johnny B. Goode guitarra eléctrica en mano. Simplemente un pequeño descanso para el siguiente punto alto de emoción, en el que además se cuela otro de los innumerables guiños a la cultura pop que tiene la cinta.

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Así que si con este gran texto sumamos además que tito Spielberg nos pone la pasta y nos hace los efectos especiales, éxito seguro. Sin embargo, y aunque éstos son un punto fuerte, ya que los poco que aparecen están al servicio de la historia y cumplen su cometido eficazmente, el apartado de producción artística es el que convierte a Regreso al Futuro en todo un referente cultural de los 80. Las Nike y las pintas de Marty, el pelo de Doc, y , sobre todo, el Delorean y su condensador de Fluzo, tienen tal encanto que sobrepasan la pantalla para entrar en la categoría de iconos del séptimo arte y quedarse en la retina del espectador. Incluso en la ambientación de los años 50 el encanto es tal que todos deseamos haber podido asistir a cierto rito ceremonial rítmico.

Y, por supuesto, no podemos olvidarnos de la gran música de Alan Silvestri, el cual intensifica las emociones de cada momento con una partitura que le coloca por unos instantes a la altura del gran creador de fanfarrias en películas de aventuras y ciencia ficción, John Williams. Además las canciones no orquestales que se escuchan ayudan a retratar mejor la época en la que transcurre cada escena, algo importante dado el tema de la cinta. Así, The Power of Love nos posiciona en los 80 mientras que Mr. Sandman (ejem,ejem) nos lleva de la mano a los 50.

Regreso al futuro contó con dos secuelas de menor calidad,  dado su exitazo de público en todo el mundo. La crítica no se emocionó tanto, aunque poco a poco los niños que vimos esta primera parte en su día vamos creciendo y manejando el cotarro, por lo que estamos poniendo a Marty y Doc en el lugar que les corresponde, el de clásicos del séptimo arte.

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Comentarios (2)
  • barry lyndon

    Bueno, estamos hablando de una de las películas más entretenidas de todos los tiempos. Un clasicazo que, por cierto, forma parte de mi top ten.

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