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Listado de clásicos por inicial

Winchester 73
Escrito por Dr. Manhattan   
Domingo, 22 de Julio de 2012


Valoración espectadores: 8.50

Valoración de VaDeCine.es: 8.5

Winchester 73 (Anthony Mann, 1950)Título original: Winchester '73
Nacionalidad: EE.UU.
Año: 1950 Duración: 92 min.
Dirección: Anthony Mann 
Guión: Robert L. Richards, Borden Chase, Stuart N. Lake (historia)
Fotografía: William H. Daniels
Música: Joseph Gershenson
Intérpretes: James Stewart (Lin McAdam), Shelley Winters (Lola Manners), Dan Duryea (Waco Johnnie Dean), Stephen McNally (Dutch Henry Brown)

Trailer

Con los años Clint Eastwood ha demostrado ser un director maestro en todos los géneros que ha abordado, y sin embargo le recordamos como el sempiterno hombre del oeste, ese ser sin nombre e incorruptible gesto grave que fuma o masca tabaco. En El jinéte pálido no hay tabaco, aunque sí gesto serio, y es que su expresión parece aquí más justificada que nunca, dadas las cotas de trascendentalismo que atañen al personaje que interpreta y por las connotaciones que circunscriben la historia que aquí nos narra, de ecos visiblemente religiosos.
Se ha comparado comúnmente al film con Raíces profundas (George Stevens, 1953), y si bien la coyuntura que define el inicio y desarrollo de la historia es idéntica en ambos (la llegada de un hombre misterioso que habrá de empuñar las armas para proteger a una comunidad indefensa, fruto de las presiones del poderoso del pueblo que quiere hacerse con sus tierras), no lo es sin embargo la ambientación, que en el caso del film que nos ocupa se adentra sin ambages en el terreno del fantástico, algo prácticamente inaudito en el cine del oeste. Y es precisamente ése su mayor rasgo diferenciador, que vislumbra al personaje interpretado por Eastwood -en apariencia un predicador- como un ángel enviado por el mismísimo Dios para purificar y salvar vidas inocentes, aun a costa del empleo de la violencia, pero con las suficientes credenciales que justifican su desagradable e igualmente necesaria labor.
En un proyecto pensado inicialmente para ser dirigido por el cineasta alemán Fritz Lang (por aquel entonces ya bien implantado en Hollywood), fue finalmente el también brillante director Anthony Mann el encargado de dar vida a este memorable western, finalmente rodado en blanco y negro pese a la idea original de hacerlo en Technicolor. Supone el primer encuentro de la productiva y fructífera relación que se establecería entre Mann y el genial actor James Stewart, quienes colaboraron en un total de ocho películas, cinco de ellas pertenecientes al género por el cual han pasado a ser nombres imprescindibles del séptimo arte: el oeste. 

La historia de Winchester 73 gira en torno al errático rumbo de un rifle del mismo nombre, el Winchester modelo de 1873, que según nos cuenta el film era un arma de relumbrón en la época, que otorgaba un gran prestigio y poder al que lo ostentaba. En una competición organizada en el condado del sheriff Wyatt Earp, dos extraños se disputan su conquista mediante un concurso de tiro extraordinariamente igualado y con unas dianas prácticamente perfectas, y es que ambos han aprendido a disparar bajo la enseñanza del mismo maestro, entonces ya desaparecido y que se antoja causa directa de su enfrentamiento y enemistad actuales: son hermanos. Aunque el ganador es Lin McAdam (Stewart), su oponente Dutch Henry (Stephen McNally) no ceja en su empeño de hacerse con el poderoso arma y se lo roba a traición.

El rifle que ocasiona la lucha encarnizada por el mismo

A través de esta magnífica secuencia inicial comienzan a perfilarse los roles, los modos y la ambientación de un film que seguirá a McAdam en su tranquila pero inquebrantable persecución de su tesoro perdido, lo que no es sino una excusa para establecer el retrato íntimo de un héroe atípico, de una extraña pero engañosa sencillez, poseedor en apariencia de unas reglas morales férreas y alejadas de la agresión, pero que se tornan difusas toda vez encara a su objetivo, Dutch, una suerte de alter-ego tenebroso, en el fondo anhelado. 

Sin embargo, y a pesar de ser la figura central del relato, co-existen en él toda una serie de personajes y situaciones comunes al género -un rico muestrario de la famosa iconografía del far west- que vienen a reafirmar la cinta dentro del mismo, pero sin que ello suponga ninguna impostura o desvíe la atención de la narración, sino como parte imprescindible para entender la coyuntura que rodea su viaje, en paralelo al del rifle, que cambia de manos para hacernos ver la distinta idiosincrasia de los caracteres que lo sostienen, lejos de su legítimo poseedor. Siempre con la elegancia distintiva de Anthony Mann a la hora de rodar, que imprime una ruda y no menos violenta hermosura a cada uno de sus planos, desde la tranquilidad y con la suficiente perspectiva, haciendo que la narración avance sin trompicones hasta que, sin habernos dado cuenta, haya dado la vuelta completamente, en sentido circular. 

El legítimo poseedor del Winchester

Así se llega al adivinable duelo final, repleto de tensión, disparos y rebotes, exabruptos y proclamas acusadoras mediante, conclusiva muestra del fino estilismo e irresistible atractivo que ejerce sobre la pantalla la figura de un James Stewart sobrio pero contundente, de rostro afable pero disparo firme, para alegría de todos nosotros. Un clásico indiscutible, a reivindicar siempre.

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