Título original: The innocents
Nacionalidad: Reino Unido
Año: 1961 Duración: 99 min.
Dirección: Jack Clayton
Guión: Truman Capote, William Archibald
Fotografía: Freddie Francis
Música: Georges Auric
Intérpretes: Deborah Kerr (Miss Giddens), Megs Jenkins (Mrs. Grose), Martin Stephens (Miles), Pamela Franklin (Flora)
Trailer
Hay muy pocas películas que tras su visionado logran dejarte una sensación de turbación, de desconcierto, incluso, se podría decir de incomprensión o de inquietud curiosa hacia lo contemplado. Ese tipo de obras que tras su proyección, y mientras que la mayoría del público se levanta de sus asientos con frialdad e indiferencia, mantienen a otros pocos incrustados en sus butacas; impactados a la vez que pensativos y, sobre todo, complacidos ante el espectáculo ofrecido, pues sus delicados paladares han sido satisfechos. Este es el caso de la singular cinta que hoy nos ocupa que, dirigida por el realizador inglés Jack Clayton, es una muy fiel adaptación de la genial novela de Henry James “Otra vuelta de tuerca”.

Para la ejecución del fabuloso guión, tomaría parte el reconocido escritor Truman Capote, el cual junto a William Archibald sabrían dotar al argumento de la curiosa dualidad que componía la novela. De esta manera, el film tiene la peculiaridad de estar constituido por dos películas en una, se podría comparar con esas ilustraciones que al ser observadas desde una posición muestran una imagen, y si las miras desde otro ángulo ofrecen otra totalmente diferente. Así, tanto el escritor Henry James en su relato como Jack Clayton en su versión cinematográfica, dan al consumidor la posibilidad de elegir dos enfoques claramente dispares. Por un lado está el camino fácil (la explicación sobrenatural), donde nos encontraremos una inquietante historia de fantasmas y de posesiones demoníacas, de tenebrosas estancias y de velas que iluminan sus lúgubres pasillos, de ventanas que se rompen y de sombras que acechan en la oscuridad… Pero por otro lado tenemos el camino abrupto y oculto (la sobrecogedora realidad), sólo disponible para los más intrépidos exploradores, aquí se nos permite intuir de la forma más sutil posible temas tan humanos como la locura, tan perversos como la pederastia y tan decadentes como la represión sexual.

Pero para que la redondez de la obra sea un hecho, la cinta también tuvo la suerte de destacar en el resto de sus facetas. Precisamente, el trabajo actoral es sencillamente magistral tanto en “los inocentes” niños, como en la brutal interpretación desempeñada por una inconfundible Deborah Kerr en el papel de puritana institutriz. Además de una sobresaliente fotografía en blanco y negro en manos del dos veces oscarizado Freddie Francis y de una dirección impecable por parte de un Jack Clayton que no volvería a repetir un resultado semejante.
En conclusión, nos encontramos ante uno de los grandes clásicos del cine de terror y, probablemente, la historia de fantasmas por excelencia, de la cual incluso bebería Alejandro Amenábar para crear su reputada Los otros (2001), aunque el director español no tendría la intención de llegar tan lejos como el inglés en The innocents (lamentable la traducción en España), el cual tuvo la valentía de obsequiarnos con otra (contundente y definitiva) vuelta de tuerca.
Bueno Herbert, nos ha impactado, sí. Como comentas la lectura sobrenatural está envuelta de un halo de perversión ciertamente inquietante. Muchas opciones veo..., pero charlaremos largo y tendido sobre la película en cuanto nos veamos. Un saludo.